| MUMBAI,
India (IPS)
"El Foro Social Mundial moviliza demasiada energía
para limitarse al intercambio y la reflexión",
admitió uno de sus organizadores, resumiendo la inquietud
con que finalizó la cuarta edición de este encuentro
de la sociedad civil.
El
comentario es de Jorge Saavedra Durao, miembro del comité
a cargo de la próxima edición anual del Foro
Social Mundial (FSM) en Brasil, como presidente de la Asociación
Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales (Abong),
tras plantear la necesidad de crear mecanismos de decisión
en este ámbito que no afecten sus principios ni la
unidad en la diversidad.
Se
puede empezar por las cuestiones consensuales, como la lucha
contra el militarismo, que exige que se "salga a las
calles", para mantener activa la campaña, explico
Saavedra Durao a IPS.
Con
diferencias de enfoque y de propuestas, muchos organizadores
como participantes manifestaron preocupaciones sobre el rumbo
del FSM, después del la "irrupción de las
masas populares" en Mumbai, como definió el obispo
católico Tomas Balduino, quien a los 81 años
estuvo presente en India como presidente de la Comisión
Pastoral de la Tierra.
El
impacto de la pobreza en la periferia de la occidental ciudad
india de Mumbai y las interminables marchas de grupos de ese
país, variados en colores y demandas, en las calles
del antiguo complejo industrial textil en que se realizó
del 16al 21 de enero la cuarta edición del FSM, urgieron
la necesidad de cambios sociales.
La
magnitud de los problemas sociales de India, reflejada en
los inmensos asentamientos precarios en los alrededores de
Mumbai, de condiciones mucho peores que los tugurios o villas
miseria latinoamericanas, conmovió a los participantes
extranjeros.
La
misma precariedad de las instalaciones en que se llevaron
a cabo las actividades, muchas construidas con simples palos
y paños en medio del sofocante polvo de tierra, realzó
la urgencia y el gigantismo de los desafíos que se
anteponen al "otro mundo posible" con que sueñan
los "altermundistas", como empiezan a ser llamados
los activistas del FSM.
La
repetición de ideas conocidas en las conferencias centrales
del encuentro, con la baja concurrencia contrastando con las
multitudes que se manifestaban afuera de los salones, fortaleció
la convicción de muchos de que la fórmula se
agota, exigiendo la modificación de su formato y de
los métodos.
El
FSM, que volverá a Brasil luego de que sus tres primeras
ediciones se realizaran en la meridional ciudad de Porto Alegre,
no se define como una organización que adopta resoluciones,
posiciones políticas y actúa por sí mismo,
sino como un simple encuentro para promover el conocimiento
mutuo y la articulación de grupos y movimientos sociales,
que sí pueden decidir acciones y ejecutarlas.
Pero
la gran preocupación ahora es estimular la acción
de las redes que se forman entre actores que tratan del mismo
tema.
El
Foro puede identificar unos 10 temas de mayor densidad y consenso
entre las organizaciones participantes y concentrar en ellos
el esfuerzo para conducir a acciones concretas o campañas,
comentó a IPS Sergio Haddad, otro organizador y dirigente
de la organización no gubernamental Acción Educativa.
Por
su parte, el sociólogo portugués Boaventura
Sousa Santos cree que, con los medios electrónicos
de hoy, se puede promover votaciones durante los próximos
encuentros, para "refrendar propuestas de acción
colectiva" y fortalecer así las campañas
de las redes.
Estas
consultas significan una democratización interna del
evento, "un ensayo de democracia participativa transnacional",
argumentó el profesor de la brasileña Universidad
de Coimbra en entrevista con IPS.
Hay
temas que urgen intensificar campañas internacionales,
como las guerras, el agua amenazada de privatización
y los problemas ambientales globales, entre los que se destaca
el cambio climático, según las más variadas
manifestaciones.
Algunos
organizadores, como el director del Instituto Brasileño
de Análisis Sociales y Económicas, Cándido
Grzybowski, defienden cambios en el formato de las actividades
del FSM.
Uno
de ellos es valorizar más las oficinas, es decir los
seminarios y debates con menos participantes pero mayor diálogo
entre experiencias concretas, en desmedro de las conferencias,
en que algunos oradores hablan para miles de oyentes y hasta
ahora consideradas las principales sesiones de los encuentros
de Porto Alegre y Mumbai.
Grzybowski
moderó en Mumbai una reunión que considera uno
de los caminos posibles del FSM. Se trató de una mesa
de diálogo en que cuatro movimientos sociales, con
dos representantes cada uno, debatieron sus dificultades en
colaborar y actuar en conjunto.
Feministas,
sindicalistas, minorías sexuales y el movimiento dalit,
la casta más desposeída de los hindúes
compuesta de 170 millones de personas, se acusaron mutuamente
de prejuicios y discriminaciones, confesaron sus propias limitaciones
y divisiones en un debate abierto.
Es
una novedad en el FSM, que busca una mayor interacción
entre los distintos actores, con el objetivo de unir luchas
que hasta ahora se desarrollan separadas, según Grzybowski.
Lo ideal es que también haya diálogo entre la
mesa y el público presente.
Hay
que romper con el "monólogo" en las charlas,
señaló a su vez a IPS Lilian Celiberti, una
uruguaya que coordina la Articulación Femenista Marcosur,
que comprende varios países sudamericanos.
La
evaluación general es que al haber tenido lugar en
Mumbai el FSM se "mundializó", pero ahora
se trata de buscar formas de hacerlo más productivo,
en términos de acción para cambiar la vida en
el planeta.
Repetir
la fórmula y las mismas ideas defendidas en las conferencias
anteriores significaría "un paso atrás",
que amenaza la relevancia del Foro, como es la preocupación
manifestada por varios participantes brasileños, inquietos
con la responsabilidad de hacer en 2005, nuevamente en Brasil,
un encuentro innovador. (FIN)
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