| KARACHI,
Pakistán (IPS)
India y Pakistán deberán demostrar en los próximos
meses que en verdad quieren una reconciliación: sólo
un poco de voluntad política es lo que se necesita
para solucionar diferendos que tienen ya décadas.
Los secretarios de Relaciones Exteriores Arun Kumar Singh,
de Pakistán, y Jaleel Abbas Jilani, de India, acordaron
el 18 de febrero en Islamabad que las discusiones bilaterales
empezarán en mayo o junio, luego de las elecciones
indias de abril, y deberán terminar antes de agosto.
En realidad, los dos países reactivaron un sistema
de conversaciones denominado ”diálogo mixto”
que habían adoptado en 1997, pero que quedó
en la nada dos años más tarde cuando entraron
en guerra en la fronteriza región de Kargil.
Nueve asuntos serán discutidos a distintos niveles.
Seis comités de expertos se abocarán a diferencias
políticas específicas, mientras que los dos
temas más delicados, la disputa por la fronteriza provincia
de Cachemira y la seguridad de la región, serán
temas para los cancilleres.
Un comité de expertos especial examinará el
problema de la rivalidad entre los dos países en materia
de desarrollo nuclear.
En muchos de los casos se trata de asuntos que ya han sido
discutidos durante años, pero que ante los constantes
roces y enfrentamientos han quedado en suspenso. Islamabad
y Nueva Delhi sólo deben reflotar estos acuerdos en
esta próxima ronda de negociaciones.
Los dos países ya firmaron un compromiso en febrero
de 1999 para reducir los riesgos nucleares en Asia meridional.
Este documento, firmado en el marco de una histórica
visita del primer ministro indio Atal Bihari Vajpayee a la
septentrional ciudad pakistaní de Lahore, ahora es
letra muerta.
Pakistán también propuso una serie de medidas
para fomentar la confianza entre los dos países y reducir
la tensión, pero nunca fue puesto en práctica.
Otros asuntos de interés mutuo como el terrorismo,
el narcotráfico, la economía, el comercio y
la cooperación bilateral serán discutidos a
otros niveles.
Muchas de las diferencias pueden solucionarse fácilmente
con un poco de buena voluntad, como la disputa por el fronterizo
glaciar de Siachin. Los dos países llegaron a un acuerdo
en 1990 sobre esta disputa, pero India lo dejó en suspenso
por temor a una reacción popular. Ahora la situación
parece más propicia.
El acuerdo podría ser reactivado sin muchas negociaciones
previas, pues ofrece la única solución posible
desde el punto de vista geográfico.
Se puede decir que sólo cuatro asuntos requerirán
intensas negociaciones, mucha voluntad política y un
firme compromiso de paz. La disputa por Cachemira encabeza
la lista.
Históricamente, asuntos como cooperación económica,
intercambio cultural y seguridad fronteriza estuvieron siempre
vinculados a Cachemira.
Desde 1947, cuando se independizaron del imperio británico,
los dos países se disputan el control de Cachemira,
una zona rica en petróleo cuya población es
mayoritariamente musulmana, al igual que la de Pakistán.
Esas diferencias sirvieron de motivo para tres guerras entre
India y Pakistán. Por eso la Organización de
las Naciones Unidas estableció en la región
una frontera provisional --la llamada línea de control--
a través de la cual el intercambio de fuego es frecuente.
En la parte bajo control indio, integrada al estado de Jammu
y Cachemira, actúan grupos separatistas que han perpetrado
en los últimos años varios atentados. India
acusa a Pakistán de respaldar militarmente a esos guerrilleros
islámicos, pero Islamabad sostiene que sólo
les brinda ”apoyo moral y diplomático”.
El presidente de Pakistán, Perves Musharraf, estaba
firme en su determinación de no negociar ningún
otro asunto hasta que no se resolviera el diferendo por la
provincia. Pero ahora está dispuesto a ceder un poco.
En diciembre, ante la presión de Estados Unidos, Musharraf
cambió de postura y se dispuso a negociar.
Pakistán también mostró un cambio de
actitud al suscribir en enero acuerdos comerciales en la Asociación
de Asia Meridional para la Cooperación Regional, conformada
además por Bangladesh, Bhután, Maldivas, Nepal,
India, y Sri Lanka.
La presión de Washington a Islamabad continúa,
y hay esperanzas de que esta nueva etapa de conversaciones
tenga un buen final.
Pero para esto, el presidente pakistaní deberá
estar dispuesto a afrontar oposición interna, en especial
de los sectores islámicos más extremistas.
Musharraf firmará un acuerdo comercial de la SAARC
que muchos advierten será más beneficioso para
India que para Pakistán, y deberá hacer concesiones
en Cachemira.
Parece una señal de madurez de los dos países
el haber decidido esperar la realización de las elecciones
indias para iniciar las conversaciones.
No obstante, analistas señalan que las conversaciones
no se verían afectadas cualquiera fuera el ganador
en las urnas.
Una derrota de la gobernante Alianza Nacional Democrática,
de Vajpayee, no afectará el acercamiento entre Islamabad
y Nueva Delhi.
Por el contrario, podría posibilitar un mayor interés
por resolver la disputa por Cachemira e incentivar el intercambio
cultural, considerando la política de apertura de la
oposición india. (FIN) |