| BUENOS
AIRES (IPS)
Sobrevivientes y familiares de víctimas del atentado
de 1992 contra la embajada de Israel en Argentina albergan
una moderada expectativa en la aclaración del crimen
que dejó, 12 años atrás, 22 muertos y
200 heridos. Pero el caso sigue empantanado.
”En
los últimos años estaba escéptico, pero
ese sentimiento se quebró con el nuevo gobierno”
de Néstor Kirchner, dijo a IPS Jorge Cohen, ex jefe
de prensa de la embajada israelí y sobreviviente del
ataque explosivo, cometido el 17 de marzo de 1992.
El caso que tramita la Corte Suprema de Justicia casi no logró
ningún avance entre ese año y 1999.
No hay detenidos por el crimen, apenas un pedido de captura
internacional contra el libanés Imad Mugniyah, jefe
de seguridad de la milicia Hezbollah (Partido de Dios), financiada
por Irán y con apoyo logístico y político
de Siria
Ese expediente, que el 17 de marzo la Corte sacó a
relucir, sostiene que se tuvo por probada en 1999 ”la
participación de la Jihad Islámica, brazo armado
del grupo Hezbollah”, con el necesario auxilio de ”colaboradores
locales”.
Hezbollah es una organización armada libanesa creada
en 1982 para combatir la ocupación militar de Israel
en el sur del Líbano, y es también conocida
como Jihad Islámica (guerra santa islámica),
según el Departamento de Estado de Estados Unidos,
pero sin vínculos con la Jihad Islámica Palestina.
El tribunal también estableció que fueron 22
los muertos identificados en la voladura de la embajada, pese
a que hasta entonces se hablaba de 29 víctimas, tal
como recuerda la placa de bronce colocada en la plaza emplazada
en lo que fue la sede del edificio.
El 17 de marzo de 1992, Cohen se salvó casi milagrosamente.
En la misma oficina en la que se encontraba cuando el edificio
voló en pedazos, todos sus colegas murieron. ”Aquel
episodio es como una bisagra en mi vida, y los atentados ocurridos
la semana pasada en Madrid hicieron que reviviera todo”,
dijo apenado.
La voladura de la embajada fue seguida, en 1994, de otro ataque
más cruento contra la sede de la Asociación
Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el que murieron 87 personas
y hubo más de 300 heridos.
En ese caso, la justicia federal identificó a policías
y civiles de colaborar con el ataque, también presuntamente
concebido desde el exterior, presuntamente también
por Hezbollah.
Los argentinos procesados por conformar la ”conexión
local” de los terroristas están detenidos, sometidos
a un juicio oral que recorre sus últimos tramos antes
de la sentencia.
El 17 de marzo, al cumplirse 12 años de la explosión
de la sede diplomática, familiares de las víctimas
expresaron expectativa y su ”esperanzada ansiedad”
ante lo que ven como una ”positiva actitud” del
gobierno para ayudar a reactivar la causa, casi detenida por
falta de voluntad para investigar.
En el caso de la AMIA, el presidente Kirchner ordenó
a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) desclasificar
y entregar a la justicia los archivos reservados sobre las
actuaciones de sus agentes que, según la parte acusadora,
se ocuparon de borrar o plantar pruebas para confundir la
investigación.
Kirchner también ordenó relevos en la conducción
policial y militar y alienta la renovación del máximo
tribunal judicial, mediante la reactivación de juicios
políticos en el Parlamento contra varios de sus miembros.
Esta expectativa fue expresada en la plaza, lugar obligado
para los recuerdos y homenajes que repiten, desde hace 12
años, el reclamo de esclarecimiento.
Carlos Suszevich, padre de una de las víctimas, la
empleada de la sede diplomática Graciela Suszevich,
criticó ”la inoperancia” y la ”complicidad”
de la dirigencia política durante estos años.
”Hemos
sido rehenes de una dirigencia política rapaz, corrupta,
mentirosa y con un comportamiento de casta o de mafia”,
dijo Suszevich refiriéndose al gobierno de Carlos Menem
(1989-1999) durante el cual se cometieron los dos ataques.
También aludió a la inoperancia del sucesor
de Menem, Fernando de la Rúa (1999-2001).
El 16 de marzo, Menem admitió por primera vez en un
reportaje a la televisión chilena que los atentados
pudieron estar relacionados con gestos de su política
exterior, tales como su visita a Israel o el envío
de tropas argentinas al la guerra del Golfo contra Iraq, en
1991. Nunca antes había aceptado esta vinculación.
Pero al mismo tiempo el embajador israelí en Argentina,
Benjamín Orón, consideró que los atentados
fueron posibles porque en los años 80 se instalaron
en el país funcionarios del régimen iraní,
que permanecieron en el país como ”células
dormidas” hasta el primer atentado.
Al comenzar el homenaje el 17 de marzo, Suszevich expresó
solidaridad con las víctimas del ataque del día
11 contra trenes de Madrid (más de 200 muertos y 1.500
heridos) y repudió a los perpetradores de ese ”gravísimo
atentado”.
Los familiares exigieron que sean citados a declarar los máximos
responsables de las fuerzas de seguridad y de inteligencia
que impartieron órdenes ”para encubrir y crear
pistas falsas”.
Suszevich se refirió puntualmente a la orden de levantar
la custodia policial a la sede embajada, librada poco antes
del ataque y nunca explicada.
Además, sostuvo, hay ”bolsones de antisemitismo
enquistados” en las fuerzas de seguridad, fuerzas armadas
y de inteligencia, y los familiares no tienen ”ninguna
duda” de que existió complicidad nacional en
ese ataque.
Orón leyó partes del expediente en el que se
establece que el ataque fue realizado con una camioneta cargada
de explosivos, y que los ”organizadores y ejecutores”
fueron miembros de Hezbollah que recurrieron a ”gente
de su confianza para reclutar en Argentina gente para tareas
secundarias”.
”No
tenemos dudas de que hubo una colaboración local, pero
nos sentimos frustrados porque en todos estos años
no se pudo señalar a un solo individuo que haya colaborado
directa o indirectamente con el atentado”, señaló
el embajador.
Orón recordó que dos años atrás,
servicios de seguridad israelíes establecieron también
de manera ”inequívoca” que Hezbollah y
Mugniyah fueron los autores del atentado.
Y también aseveró que su país sabe ”cuál
fue el régimen que los autorizó”, aludiendo
al gobierno de Irán. (FIN) |