| SAN JOSE (IPS) A pesar de que el Comité Olímpico Internacional (COI) auguró que los juegos de Atenas 2004 serán los más limpios de la historia en cuanto a dopaje, especialistas creen que esa es la mayor sombra que se cierne sobre el máximo encuentro deportivo.
El desarrollo de medicamentos y técnicas que le permiten a los atletas de alto rendimiento burlar los controles antidopaje hacen que los Juegos Olímpicos estén hoy gobernados por grandes intereses comerciales, que llevan a una buena cantidad de participantes a sacrificar su salud en busca de la ”gloria olímpica”.
Los doctores Benjamín Mejía, miembro de la Comisión Antidopaje de la Confederación Norte , Centroamericana y el Caribe de Fútbol, y Félix Murillo, impulsor de los controles sobre este problema en Costa Rica, aseguraron a IPS que, pese a las regulaciones de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el uso de sustancias prohibidas se vuelve cada vez más sistemático.
”Los intereses de grandes compañías farmacéuticas del mundo propician que el dopaje sea cada vez más sofisticado y ya no sólo se venden productos sino que sobre todo se venden sueños”, puntualizó Mejía.
La prueba de que este problema es una de las mayores preocupaciones en el deporte de elite es que la Comisión Antidopaje invirtió para los Juegos Olímpicos de Grecia 4.700 millones de euros (5.800 millones de dólares), con el fin de realizar 4.150 controles, lo que significa que habrá un aumento de 25 por ciento respecto de la pasada edición de Sydney 2000.
Para lograr un mayor control, cualquier atleta podría ser sometido a controles antidopaje dado que la Comisión de los juegos de Atenas tiene potestad, entre el13 y el 29 de agosto, cuando finalizan las justas deportivas, para abordar al competidor tanto dentro como fuera de las instalaciones deportivas.
Los 10.500 atletas que acudirán a Grecia, en representación de 201 comités olímpicos nacionales, estarán expuestos especialmente a exámenes de orina, que tendrán preponderancia, y de sangre.
”La idea de competencia ya no existe. Lo que se busca es ganar a cualquier precio. La AMA está haciendo una gran labor, pero es indispensable que el tema del dopaje pase por la educación y la prevención”, sentenció Mejía.
El uso de sustancias prohibidas produce en el organismo efectos secundarios que afectan la salud de los atletas y en muchas ocasiones les acarrean la muerte, detalló Mejía.
Pueden causar arritmia cardíaca, hipertensión, insomnio y afectar el sistema nervioso central, según los especialistas consultados. Crean, además, un estado de euforia en el atleta, al disminuirle poderosamente los estados de fatiga.
Según el doctor Adrián Gutiérrez, las principales sustancias dopantes se dividen en los grupos de ”estimulantes, analgésicos narcóticos, anabolizantes, diuréticos y hormonas de crecimiento”.
Gutiérrez detalló en el reportaje titulado ”La peste del doping” que las sustancias a las que más recurren en la actualidad los deportistas son la Eritropoyetina , conocida como la EPO , la hormona de crecimiento y los narcóticos anabolizantes.
La EPO hace que el atleta aumente los glóbulos rojos, lo que le permite mejorar el traslado de oxígeno a través de la sangre. Es utilizada en diversas disciplinas, en particular en el atletismo y el ciclismo. Pero, a su vez, podría afectar el miocardio, altera la arritmia cardíaca y su consumo abusivo también llega a causar leucemia.
Por su parte los anabolizantes favorecen la creación de masa muscular y contribuye a que el deportista de manera artificial experimenta una sensación de bienestar general, explicó Gutiérrez.
Empero, esos ”beneficios” deportivos pueden acarrear graves problemas renales a aquellos que los consumen de manera sistemática y en cantidades superiores a las recomendadas por la medicina cuando un paciente los requiere.
Mientras, la hormona de crecimiento, precisó el médico deportólogo, ”tiene el efecto de aumentar el número de células, más que su tamaño, y también incrementa el transporte de aminoácidos y la síntesis de proteína”.
Al existir un amplio número de sustancias, divididas en los grupos citados, los atletas disponen de una gran oferta para aumentar de forma artificial su rendimiento, coincidieron los consultados por IPS.
”El uso de sustancias prohibidas ha desvirtuado el espíritu del deporte profesional, en el que prevalecen los intereses de carácter comercial, lo que explica el por qué aparece un atleta que se convierte en estrella, pero su ocaso viene uno o dos años después”, expresó Mejía.
Uno de los casos que más conmocionó al atletismo mundial fue el de la estadounidense Florence Griffith Joyner, quien murió súbitamente en 1998 a los 37 años y luego de haber sido la reina del atletismo en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.
La bella atleta había sido señalada por el campeón olímpico compatriota suyo Carl Lewis de consumir sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.
El parte médico tras el deceso de Griffith se limitó a afirmar que la velocista había muerto como consecuencia de un paro cardíaco, asociado generalmente al consumo de esteroides anabólicos.
En esta edición 2004, entre los atletas que no podrán concurrir a Atentas está la campeona olímpica de lanzamiento de bala, la bielorrusa Yanina Korolchik, pues cumple una sanción tras comprobarse que había usado esteroides.
También entre quienes eran candidatos a ganar alguna medalla y que tampoco competirán esta vez se encuentran el corredor británico Dwain Chambers, el ciclista australiano Jobie Dajka y la jinete alemana Meredith Michaels-Beerbaum.
Por su parte, el estadounidense Tim Mongotmery, plusmarquista mundial de los 100 metros, está inhabilitada de intervenir en los juegos por haber dado positivo el examen que le practicaron en el campeonato de atletismo de Francia, en 2003. Su compatriota Marion Jones, considerada en la anterior edición la atleta más veloz del planeta, asistirá ahora a Atenas bajo sospecha del COI.
Por América Latina participará en los 200 y 400 metros estilo libre la costarricense Claudia Poll, medalla de oro en los juegos de Atlanta 96, y quien ya cumplió la penalización de dos años de la Federación Internacional de Natación por dar positivo de norandrosterona, un precursor de la nondralona, en un control sorpresivo que le practicaron en 2002.
Mejía insistió en que el espíritu de ”que gana el mejor” ya quedó atrás y que existe una falta de ética de parte de los entrenadores que proporcionan sustancias dopantes a sus atletas.
”En muchas ocasiones el deportista desconoce los efectos irreparables que le generan las sustancias que consume para mejorar su rendimiento”, dijo. (FIN) |