| MADRID
(IPS)
El juez español Baltasar Garzón se propone seguir
procesando dentro y fuera de España a acusados de terrorismo,
genocidio y otros crímenes contra la humanidad, pese
al rechazo que vivió en México días atrás
y a la crítica que le realizó la Liga Española
Pro-Derechos Humanos.
Garzón
y el fiscal que lo acompañó a México,
Enrique Molina, señalaron a IPS que su frustrada actividad
en ese país estaba claramente amparada por tratados
bilaterales hispano-mexicanos y otros internacionales suscritos
por ambas naciones.
Los dos fueron
a México para estar presentes el 29 de enero en las
diligencias sumariales contra seis españoles detenidos
en ese país, acusados de integrar el grupo terrorista
ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad en vascuence)
o ser sus cómplices.
Pero ambos finalmente
no estuvieron presentes en esas diligencias, realizadas en
la cárcel Reclusorio Norte. Según ellos, porque
después de pasar varios controles y situaciones humillantes,
cuando se iba a perpetrar otra humillación decidieron
retirarse.
La versión
mexicana es que el gobierno del Distrito Federal de Ciudad
de México y la dirección de prisiones dependiente
del mismo les negaron la entrada, a pesar de que el ministerio
dependiente del gobierno central presionó en sentido
contrario.
Entre otras cosas,
al intentar ingresar a la prisión los cachearon, quisieron
que hicieran fila para entrar por la puerta de ingreso de
los familiares de detenidos, y finalmente intentaron sellarles
el brazo con un número de identificación. Ante
esto último ambos se negaron, se retiraron del penal
y esperaron a que se les informara sobre el acceso.
Después
de esperar más de una hora, el responsable de la seguridad
del penal les dijo que permitirían el acceso de Garzón
pero no de Molina. En ese instante salió del reclusorio
el fiscal mexicano Mario Arzave, quien les informó
de que en el interior ya se encontraban periodistas y cámaras
de televisión dispuestos a grabar la actuación
judicial.
Garzón
afirmó que ante esa situación decidió
abstenerse de participar, por ausencia de garantías
del secreto que la legislación impone para las diligencias
de sumarios.
El jefe del gobierno
del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador,
alegó que la entrada de Garzón al Reclusorio
Norte habría violado la Constitución de su país.
En sentido contrario
se pronunció el subprocurador jurídico y de
asuntos internacionales de la Procuraduría General
de la República (PGR), Alejandro Ramos Flores, quien
aseguró que la presencia del juez no violaría
la soberanía ni las leyes del país, porque estaría
regulada por los tratados de asistencia jurídica firmados
por México y España.
Según el
presidente de la Liga Española Pro-Derechos Humanos,
Francisco José Alonso, la presencia de Garzón
en dicho acto habría sido ilegal.
Alonso dijo a
IPS que nadie pone en duda la labor de Garzón como
juez anticorrupción en España y como promotor
de los procesos contra los ex dictadores Augusto Pinochet,
de Chile y Jorge Rafael Videla y otros, de Argentina, pero
que ”no debe realizar actividades fuera de España
que no se encuentran dentro del marco de la ley”.
La Liga sostuvo,
con base en un informe preparado por el jurista mexicano Pedro
Sergio Becerra Toledo, que esa presencia habría sido
ilegal pese a que las autoridades de ambos países están
obligadas a asistirse mutuamente en el combate a determinados
delitos.
Tal asistencia
debe ser realizada mediante los cónsules y sin la presencia
de funcionarios extranjeros, cuya presencia no está
permitida por la legislación mexicana, explicó.
Esa posición
es rechazada por el fiscal Molina quien arguyó que
la cooperación en materia penal es una obligación
legal derivada del tratado bilateral, que sólo sería
excusable si la solicitud de ayuda se refiriese a infracciones
políticas, o si la parte requerida estimase que el
cumplimiento del pedido atentaría contra su orden público.
Si no existiese
el derecho a la presencia, ”carecería de sentido”
el artículo 31 del convenio bilateral, en el cual se
establece que ”si la parte requirente lo solicita expresamente,
será informada de la fecha y lugar de cumplimiento
de la comisión rogatoria”, destacó.
Ante las opiniones
desfavorables a su actuación y la información
publicada por el diario mexicano Reforma, Garzón envió
una carta a la directora de ese periódico, manifestándole
que no que le preocupan los insultos o las críticas,
sino ”que presenten como paladín de la libertad
y de la dignidad restaurada a una organización terrorista
que tantas muertes ha causado y que tanto dolor ha llevado
y lleva a muchos hogares españoles y de otras nacionalidades”.
Ante la pregunta
de si lo acaecido en México le hará cambiar
de actitud y métodos, o lo hará renunciar a
impulsar acciones judiciales fuera de su país, Garzón
contestó que él respeta, ha respetado y respetará
las leyes, tanto nacionales como internacionales.
Ese mismo respeto
lo obliga, como a todo el sistema judicial, a cumplir las
leyes, y por lo tanto a investigar los delitos y realizar
diligencias para tomar declaraciones y testimonios donde sea
necesario y la ley lo dictamine.
”Siempre
siendo respetuoso de las normas legales de los países
involucrados y cumpliendo todas y cada una de las garantías
exigidas por sus leyes y la española, así como
los tratados bilaterales e internacionales vigentes”,
concluyó.
Fuentes próximas
al juzgado que dirige Garzón aclararon que él
y Molina viajaron para recabar datos sobre las ramificaciones
financieras y logísticas de ETA en territorio mexicano,
así como sobre la posibilidad de que algunos temporizadores
utilizados en coches-bomba incautados al grupo terrorista
procedieran de México. (FIN)
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