| WASHINGTON
(IPS)
Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo
carecen de atención médica básica, advirtió
el Population Reference Bureau (PRB), organización
no gubernamental especializada con sede en Washington.
El PRB instó a los países donantes a trabajar
para reducir la brecha entre ricos y pobres en materia de
salud.
La organización reveló en su informe de 32 páginas
titulado ”Mejorando la salud de los más pobres”
que el gasto en salud por habitante en los países menos
desarrollados, la mayoría de ellos en Africa subsahariana
y Asia meridional, es de apenas 11 dólares por año.
Esto contrasta con los 1.900 dólares anuales por persona
que destinan en promedio los países industrializados,
y en algunos casos hasta 150 veces esa cifra.
”La
necesidad de mejorar la salud de los pobres es urgente. La
brecha entre ricos y pobres en materia de información,
tecnología y atención médica básica
y especializada amenaza con marginar aun más a los
desposeídos”, dijo la autora del informe, Dara
Carr.
Esta brecha, que afecta a cada vez más familias, comunidades
y sociedades, aumenta en forma sostenida, pero puede solucionarse
incluso a un pequeño costo, aseguró el PRB,
en ocasión del Día Mundial de la Salud, que
se celebró el 7 de abril.
Las escasas inversiones en investigación, la carencia
de infraestructura adecuada, el limitado acceso a la tecnología
y a la información son algunas de las causas por las
que los países más pobres no se benefician de
los avances de la medicina.
Además, las enfermedades que más afectan a la
población pobre del planeta no son objeto en general
de investigaciones ni de campañas de prevención
de parte de los países ricos.
Apenas 13 de los 1.233 medicamentos introducidos en el mercado
entre 1995 y 1997 combatían enfermedades tropicales
que padecen millones de personas en los países más
pobres.
”Las
fuerzas del mercado que guían este tipo de gasto no
son favorables para los medicamentos que tratan las enfermedades
que afligen a las personas con recursos económicos
limitados”, según el PRB.
Las desigualdades también son generalizadas dentro
de los países, incluso en América del Norte
y Europa. En la población pobre de esas naciones, la
mortalidad infantil es mucho mayor y la esperanza de vida
menor que entre los ricos.
Problemas como deficiencias nutricionales, complicaciones
al nacer e infecciones parasitarias afectan en especial a
los países más pobres, así llamados porque
su ingreso anual por habitante es de 760 dólares o
menos.
Las personas que viven en zonas rurales tienen menos posibilidad
de acceder al agua potable, a vivienda segura y a transporte
eficiente, mientras los gobiernos vuelcan la inversión
en la construcción de hospitales en las ciudades.
Además,
los pobres en general contraen matrimonio a una edad temprana
y tienen familias numerosas, lo que en su caso dificulta el
acceso a una atención médica adecuada para todos.
También tienen menos oportunidades educativas, en especial
las mujeres, lo que también puede tener un efecto en
su salud, pues cuentan con menos herramientas para protegerse,
señala el informe.
Las iniciativas para mejorar el sistema de salud y el acceso
a la atención médica deben ir acompañadas
de políticas para reducir la pobreza extrema, señaló
PRB.
El estudio propone mejorar el acceso a la educación
y a la capacitación y las condiciones de vida de la
mujer, promover campañas públicas para concienciar
a la población sobre los problemas de salud, fortalecer
las redes sociales y estimular la participación de
los pobres en la creación de las políticas.
”En
el largo plazo, una política completa deberá
influir en las múltiples causas, sociales y económicas,
de las disparidades en la atención médica, mejorando
el acceso a los servicios vitales y las oportunidades, y reduciendo
la discriminación y el asilamiento”, señaló
Carr.
Pero el informe también reconoce importantes esfuerzos
en algunos países pobres, donde médicos voluntarios
trabajaron en comunidades pobres instruyendo a la población
sobre temas de salud.
El PRB también cuestionó la práctica
de cobrar las visitas y otros actos médicos en los
países más pobres, una práctica recomendada
por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. (FIN) |