| SANTIAGO
(IPS)
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, logró autorización
del Senado para enviar un contingente del Ejército
a la fuerza multinacional de paz en Haití, al costo
de duras críticas de oficialistas y opositores por
los aspectos políticos y constitucionales de su decisión.
El primer grupo de 120 efectivos de las fuerzas especiales
del Ejército viajó el 3 de marzo a la convulsionada
isla caribeña en dos vuelos. Luego se sumarán
100 soldados de infantería y 80 de apoyo logístico
para completar un contingente de 300 personas.
El debate en el Senado en Valparaíso (120 kilómetros
al oeste de Santiago) se prolongó por más de
cuatro horas hasta casi la medianoche del 2 de marzo. Finalmente
34 legisladores aprobaron la solicitud de Lagos y 11 votaron
en contra.
Pero aun quienes se pronunciaron a favor impugnaron el procedimiento
del mandatario, quien a fines de febrero anunció, como
”un hecho consumado” el envío de las tropas,
luego de que el depuesto presidente Jean Bertrand Aristide
abandonó Haití y el Consejo de Seguridad de
la Organización de Naciones Unidas (ONU) dispuso la
creación de la fuerza multinacional.
Varios senadores recordaron que el Poder Ejecutivo no puede
disponer envíos de tropas al exterior sin autorización
legislativa. ”No somos un buzón y el presidente
no es un patrón de fundo” (hacienda), se quejaron
algunos legisladores.
La ministra de Defensa, Michelle Bachelet, y el viceministro
de Relaciones Exteriores, Cristián Barros, argumentaron
ante los senadores que a Chile corresponde actuar en la pacificación
y normalización institucional de Haití como
miembro rotativo del Consejo de Seguridad de la ONU.
Este planteamiento fue también objetado por quienes
sustentan la tesis de un ”golpe blando” promovido
por Estados Unidos contra el gobierno legítimo de Aristide,
y que cuestionan tanto la reacción tardía del
Consejo de Seguridad como la marginación del conflicto
haitiano de la OEA (Organización de Estados Americanos).
El diario La Tercera afirmó el 1 de marzo que Lagos
se sumó a la fuerza multinacional en un ”gesto”
hacia Estados Unidos y Francia, sugiriendo que Chile busca
aproximarse a Washington en el Consejo de Seguridad tras el
distanciamiento de hace un año, cuando este país
sudamericano se opuso a la invasión de Iraq.
Lagos esperaba que Brasil, el otro miembro latinoamericano
del Consejo de Seguridad, enviara tropas de inmediato para
proyectar un compromiso regional en Haití, pero el
gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció
una eventual participación militar solo ”en una
segunda etapa”.
Las críticas y los apoyos de los senadores a la decisión
de Lagos tuvieron un carácter transversal, con representantes
de la gobernante Concertación por la Democracia, de
centroizquierda, y de la oposición de derecha, alineados
en una u otra postura.
Sergio Fernández, de la derechista Unión Demócrata
Independiente (UDI), y Ricardo Núñez, del cogobernante
Partido Socialista, coincidieron en criticar un cambio en
la doctrina de la política internacional chilena de
apoyo a los gobiernos democráticos legítimamente
elegidos, como era el caso, dijeron, de la administración
de Aristide.
El rebelde senador Nelson Avila, expulsado de la coalición
gobernante en 2003, y Sergio Romero, del derechista Partido
Renovación Nacional, recordaron que Lagos tuvo otro
traspié en esa doctrina, cuando en abril de 2002 dio
un eventual respaldo al efímero derrocamiento del presidente
Hugo Chávez en Venezuela.
Dos ex comandantes de la Armada, Jorge Martínez Bush,
senador designado en representación de esa rama castrense,
y Jorge Arancibia, de la UDI, criticaron a su vez el envío
de tropas a Haití pues la crisis del país caribeño
se agravará y el contingente chileno correrá
riesgos de sufrir bajas.
Cerca de la medianoche del 2 de marzo, una vez conocida la
votación del Senado, el general Luis Emilio Cheyre,
comandante del Ejército, eludió pronunciarse
sobre el fondo del debate pero dio un implícito respaldo
a Lagos.
”Es
inaceptable que la nación no tenga un común
sentimiento” hacia los soldados que cumplirán
en Haití una misión que ”las autoridades
les han impuesto conforme al tratamiento del derecho internacional
vigente y a las características de un mundo globalizado”,
dijo Cheyre. (FIN)
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