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ESTAMBUL (IPS) El atentado suicida cometido en el hasta ahora
tranquilo Kurdistán iraquí añade nuevos
motivos de tensión, cinco meses antes de la prevista
entrega del poder de Estados Unidos a un gobierno civil en
Bagdad.
La onda expansiva de las detonaciones en las oficinas de
dos
organizaciones kurdas aliadas de Washington ocurridas el 1
de febrero se sintieron en todo el norte iraquí, y
llegaron incluso a Turquía, Siria e Irán.
Un hombre vestido como clérigo musulmán se
inmoló durante las celebraciones de la festividad islámica
de Eid-al-Adha en las oficinas del Partido Democrático
Kurdo (PDK) en Irbil, unos 350 kilómetros al norte
de Bagdad.
Al mismo tiempo, y a unos pocos kilómetros de distancia,
una bomba similar sembró muerte y pánico en
un festejo de la Unión Patriótica de Kurdistán
(UPK)
Los ataques suicidas mataron más de 60 personas,
entre ellas altos dirigentes del PDK. El líder del
partido, Massoud Barzani, y el del UPK, Jalal Talabani, no
se encontraban en los lugares donde se registraron las explosiones.
Ambas organizaciones, otrora rivales, se aliaron para fortalecer
la voz de los kurdos en el futuro de Iraq. Barzani y Talabani
anunciaron que los ataques fortalecían su resolución
de unirse.
Este embate fue el peor registrado en el Iraq ocupado por
Estados Unidos desde que un coche bomba mató a un centenar
de personas, entre ellas el líder chiita ayatolá
Mohammed Baquir al-Hakim, el pasado 29 de agosto en la ciudad
de Najaf.
El canciller iraquí Hoshiyar Zebari, él mismo
kurdo, atribuyó los atentados a la organización
islámica sunita Ansar al-Islam, que tiene vínculos
con la red terrorista Al Qaeda.
Pero ningún grupo se atribuyó el ataque. De
todos modos, si se detecta alguna conexión con Al Qaeda
u otra organización sunita, aumentaría la tensión
entre árabes y kurdos.
Las bombas explotaron luego de que nuevos informes añadieron
detalles sobre el alcance de la colaboración kurda
con la invasión estadounidense para deponer al ex presidente
iraquí Saddam Hussein.
Los kurdos constituyen entre 15 y 20 por ciento de los 24
millones de iraquíes y son la mayoría de la
población del norte del país.
Desde la guerra del Golfo de 1991, organizaciones nacionalistas
administran el área, protegidas por la aviación
de Estados Unidos y Gran Bretaña.
El secretario de Estado (canciller) estadounidense Colin
Powell ha calificado la administración autónoma
kurda de ”modelo”.
Los kurdos quieren formalizar sus avances en una nueva organización
política iraquí de carácter federal antes
de que Estados Unidos se retire del país.
”Nuestros logros son irreversibles. No podemos retornar
a la situación en que estuvimos hace años”,
dijo el líder kurdo iraquí Necirvan Barzani
al diario turco Daily News.
Los líderes kurdos proponen la formalización
de una federación, con los chiitas controlando el sur
y ellos mismos en el norte.
Los chiitas, rama del Islam mayoritaria en Iraq con 40 por
ciento de la población, han sido marginados del mapa
político del país durante decenios de dominio
sunita.
”Los kurdos tienen derecho a la autodeterminación”,
dijo el 2 de febrero desde su residencia en Gran Bretaña
el dirigente de esa minoría Siamand Banna.
La federación propuesta por los kurdos sería
”un Iraq unificado”, y la riqueza petrolera de
Kirkuk en el norte sería compartido con sunitas y chiitas
en el centro y en el sur, aseguró Banna.
Pero existe oposición a esos planes dentro y fuera
de Iraq, en especial de la población del norte que
no pertenece a la etnia kurda.
Entre ellos figuran los sunitas empujados al norte durante
la
”arabización” dispuesta por Saddam Hussein,
así como los turcomanos, minoría de origen turco.
De todos modos, los kurdos proponen una administración
autónoma con representación de las minorías.
La posición de Estados Unidos no es clara. El gobierno
turco rechaza la autonomía kurda en Iraq, pues daría
argumentos a sus propios kurdos, que constituyen 20 por ciento
de sus 68 millones de habitantes y son la mayoría en
el sudeste de su territorio.
Durante la visita del primer ministro turco Recep Tayyip
Erdogan a Washington días atrás, el presidente
estadounidense George W. Bush y Powell se limitaron a decir
que se mantendría la unidad del territorio iraquí.
Erdogan, sin embargo, dijo que la propuesta kurda no es
”saludable” y desestabilizaría la región.
El pueblo kurdo, de 19 millones de personas, se extiende
sobre la jurisdicción de cuatro países (Turquía,
Siria, Irán e Iraq), y constituye la minoría
étnica más grande del mundo sin territorio propio.
En Turquía, donde reside la mayoría, sólo
se les reconoció el derecho al uso y enseñanza
de idioma el año pasado, como consecuencia de la presión
de la Unión Europea para admitir al país como
miembro del bloque en el futuro.
El subsecretario (viceministro) de Defensa estadounidense
Paul Wolfowitz sostuvo en la televisión turca que cualquier
federación que se constituya en Iraq se basaría
sobre la geografía y no sobre la pertenencia étnica.
La declaración es percibida como una señal
de que Turquía es, otra vez, percibida por Estados
Unidos como un socio estratégico vital en Medio Oriente.
(FIN)
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