POLÍTICA: El impacto negativo de la caída del Muro de Berlín Por Joaquín Roy
SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS NOVIEMBRE 2009 (IPS) - Las reformas de la Unión Europea (UE) no fueron suficientes para ingerir una invasión de una docena de países con la ampliación de 2004. La entrada de los anteriormente llamados "neutrales" (Finlandia, Austria, Suecia, en 1995) se saldó con un éxito notable, debido al alto nivel de desarrollo de los nuevos inquilinos. Una Europa de quince miembros era perfectamente manejable, escribe Joaquín Roy catedrático de relaciones internacionales y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.
Los anteriormente incorporados de la Europa del sur (Portugal, Grecia y especialmente España) habían hecho progresos enormes y con el tiempo se acercarían a los baremos generales de la UE. Pero los recursos de la propia UE (fondos de cohesión) serían insuficientes para encajar el golpe de la incorporación de unos estados con carencias espectaculares.
Los niveles de deterioro medio-ambiental y la imposibilidad de absorber una fuerza laboral liberada por el derrumbe de la economía centralizada presentaban un reto impresionante. Todo se confabulaba para dificultar un suave aterrizaje en una supuesta idílica Europa, y a cuyas puertas demandaban entrada rápida y sin apenas condiciones, expuestas en los criterios de Copenhagen (1993). Las condiciones de ingreso se fijaron: ser europeos, tener un sistema democrático, y adoptar la economía liberal.
/Excluida su publicación en España y en EEUU/
(FIN/2009)
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