AMBIENTE-BRASIL: Basura cinco estrellas
Por
Fabiana Frayssinet BARRA MANSA, Brasil, oct (Tierramérica
) - Desde
hace 43 años, los biólogos Edna y Luiz Toledo no
saben lo que es salir a esperar el camión
recolector de basura. Su casa de tres plantas
está construida con ella del piso al techo, y
hasta lo más despreciable para otros es
considerado aquí una materia prima noble.
Edna nos da la bienvenida a su "Casa de
Reciclados" en el municipio de Barra Mansa, a
unos 150 kilómetros de Río de Janeiro, con un
desayuno que incluye una jalea elaborada con
cáscaras de banana, otra con pulpa de calabaza, y
un budín con tallos de "couve" (col).
Los restos del desayuno van a un recipiente
de cerámica, "descompostera", creado por Luiz,
donde la basura orgánica se descompone sola hasta
convertirse en fertilizante natural para la huerta orgánica.
Un pájaro de reluciente plumaje blanco y
negro picotea los gusanos de ese abono para alimentar a sus pichones.
¿Qué parte de la casa no es basura?,
interroga Tierramérica. "¿Basura?", exclama
Edna, entre asombrada y ofendida. "Aquí nada es basura. Todo se aprovecha".
Fue Luiz quien, preocupado por lo que se
desperdiciaba en los hogares y por el enorme
déficit de vivienda de este país, tuvo la idea de
construir barato con las sobras reciclables.
Así comenzaron a comprar escombros de
demoliciones, botellas, vidrios rotos, envases
plásticos, papeles, cartones, envases de leche, tapitas, latas.
Lo que parecía la utopía de "un loco" en
tiempos en que nadie hablaba de recalentamiento
planetario, contaminación o emisión de gases de
efecto invernadero de los basureros públicos, se
hizo realidad. Una realidad de tres pisos y que es la casa donde viven.
Al comienzo da la sensación de estar en la
casita de golosinas del cuento de Hansel y
Gretel. Pero aquí los ladrillos son botellas de
plástico que alguna vez contuvieron deliciosos
refrescos, y los envases de chocolates y
caramelos forman bandas de celofán trenzadas en
cortinas para espantar insectos.
En el jardín, el "puente de los suspiros",
hecho de escombros y columnas de botellas de
vidrio que reflejan el sol matinal cruza un
bucólico estanque de aguas transparentes. En
realidad son aguas tratadas del sistema cloacal.
El piso del garaje externo está revestido con
restos de neumáticos para asegurar la tierra cuando llueve.
Lo único que la pareja erigió con materiales
de construcción tradicionales son las vigas y
pilares que constituyen la estructura de la
vivienda, por una cuestión de seguridad, pero no
se descarta que el prolífico inventor descubra
cómo sustituir el hormigón armado.
El resto, 90 por ciento de la casa, es de
materiales reciclados. Las paredes fueron
realizadas con una mezcla de escombros, arena y
poco cemento, que sustituye los ladrillos.
Luiz experimentó diversas técnicas y
materiales para evitar el revoque de los muros.
Algunos llevan una mezcla de estiércol de cordero
--alimentado sólo con leche, advierte un
cartelito--, otros tienen cartones reciclados o
restos de poliestireno expandido.
Los revestimientos son de botellas de
colores. Los azulejos y varios maravillosos
mosaicos con formas de animales se hicieron con
trozos de vidrios rotos. La figura de un faisán
contiene todos los colores de los envases etílicos.
El biólogo también investigó en variedades de
techos: los hay de una mezcla de agua, hojas
secas y restos de papel carbónico, mientras otros
llevan tejas elaboradas con una pasta de envases de cartón de leche.
Algunos pisos se hicieron con recortes de
mármol desechado por la industria, y otros con tapitas de plástico y botellas.
Los materiales empleados tienen una ventaja
de confort adicional pues son buenos aislantes, y
la casa es mucho más fresca que otras.
Barata, estéticamente bella, práctica y
además autosustentable, su costo fue 70 por
ciento inferior al de una vivienda con materiales
de construcción tradicionales.
Es lo que el arquitecto William Monachesi, de
visita en la Casa de Reciclados, llama
"arquitectura espontánea", una tendencia mundial
en la cual "personas con necesidades específicas
de vivienda toman la iniciativa de construir sus
propias habitaciones, principalmente con material reciclable".
La casa recibe casi diariamente a interesados en este tipo de técnicas..
El matrimonio organizó una cooperativa de
recolectores de basura de la zona de Volta
Redonda, también en el estado de Río, y compra
todo lo que a los vecinos les sobra. Luego "lo
vendemos en el mercado. El sistema es autosustentable", subraya Edna.
Una vecina pobre y viuda ya consiguió
adquirir su heladera y su televisión, además de
poder mantener a sus hijos, añade Luiz.
Cuando ellos llegaron al barrio, se
registraban 12 casos de dengue por año. Desde que
se mudaron no hay más, relata Edna. Al comprar a
los vecinos latas, tapas y neumáticos, éstos
"vaciaron sus patios" de recipientes con agua
donde se multiplican los mosquitos transmisores de la enfermedad, explica.
Los objetos de decoración también provienen
de la basura: ventiladores y cafeteras rotas que
ellos transforman en lámparas, o restos de
espejos, cerámicas, estatuillas, que en esta casa
lucen como en una revista de arquitectura.
Luiz nos lleva a su proyecto más nuevo, en un
terreno contiguo situado en la cima del cerro
donde vive y al que se llega a través de una
suerte de rampa construida con restos de madera y hierro.
Es el Condominio Rural Ecológico Integrado
Autosustentable, una suerte de villa de 20 casas,
con espacios compartidos, cocina y servicio de
limpieza comunes, construido también con residuos.
Ya está construido el parque de juegos, que
incluye una piscina cubierta de mosaicos de
motivos marinos con pequeñas piezas de botellas
de vidrio y alimentada con agua de una vertiente natural.
Las viviendas tendrán también un sistema de
tratamiento de aguas servidas. Los restos sólidos
se trasformarán en abono para una huerta
comunitaria y los líquidos serán recuperados para
la descarga de los baños y para regar el jardín y el huerto.
El propósito es vivir según su filosofía
"solidario-ecológica", dice Luiz. Por eso sólo
aceptarán en la villa a quienes se adhieran a
ella y entiendan que aquí lo único desechable es el cubo de basura.
* Este artículo fue publicado originalmente el 24
de octubre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |