DDHH-CAMBOYA: Código Penal apunta contra la oposición
Marwaan Macan-Markar entrevista a la legisladora opositora MU SOCHUA
BANGKOK, oct (IPS) - El precio de criticar al
gobierno de Camboya es alto, sin importar quien
lo pague: periodistas, abogados, legisladores o activistas.
Muchos de los que se atrevieron a criticar a
las autoridades fueron demandados por el gobierno del primer ministro Hun Sen.
El gobernante Partido Popular Camboyano (PPC)
está en el poder desde las primeras elecciones
realizadas en este país de Asia sudoriental en
1993, tras los acuerdos de París de 1991, que pusieron fin a décadas de guerra.
Pero nada de eso silencia a Mu Sochua,
legisladora del opositor Partido Sam Rainsy,
quien critica abiertamente al gobierno por no
promover el Estado de derecho. Su compromiso se
remonta a 1991, cuando empezó por defender los derechos de las mujeres.
Cuando la Guerra de Vietnam (1965-1975) se
propagó a Camboya en 1972, que había permanecido
neutral hasta ese momento, Sochua, con 18 años y
recién egresada de la escuela secundaria,
abandonó el país para formarse en Occidente. Pero
sus padres se quedaron y sufrieron las
atrocidades del régimen del Jemer Rojo (1975-1979).
Sochua, quien regresó a Camboya en 1989 con
la intención de contribuir a la reconstrucción de
su país, conversó con IPS en Bangkok, donde se
encontraba para participar en una conferencia
sobre la libertad de expresión en Asia sudoriental.
IPS: La Asamblea Nacional legislativa aprobó
este mes los últimos artículos del Código Penal,
eliminando una legislación vigente desde 1992,
cuando el Estado quedó bajo administración de la
Autoridad Provisoria de las Naciones Unidas en
Camboya. ¿Puede considerarse un avance para su país?
MU SOCHUA: No me gusta el Código Penal por
los artículos sobre difamación, incitación e
insultos a funcionarios públicos. Es muy, muy
vago. El gobierno trata de dar a los jueces un
amplio marco para la interpretación de esos apartados.
Hay que eliminar esos artículos por el
ambiente político y social de Camboya. Todas las
instituciones del país están controladas por el
partido de gobierno. La justicia es muy, muy
frágil, y los jueces están influenciados
políticamente por el primer ministro o pueden ser
amenazados por él. En ese sentido, la jurisprudencia no significa nada.
IPS: Usted parece indicar que el nuevo Código
Penal será una amenaza para la joven y atribulada
democracia y que no contribuirá a su fortalecimiento.
MS: Sí. Por eso nuestro partido se opone. El
objetivo de algunos de los artículos es limitar
los comentarios críticos contra funcionarios
públicos, la policía o políticos que no cumplan
con su mandato. Va a ser más difícil, incluso
para mí como legisladora, decir que un ministro
es corrupto, porque me puede demandar por infringir el Código Penal.
IPS: Esto supone un reto para usted que ha
criticado abiertamente al primer ministro. De
hecho, lo demandó por difamación a raíz de un
discurso en el que la insultó. ¿Qué posibilidades tiene de ganar el caso?
MS: Estaría soñando si esperara que el
tribunal de apelaciones invalidara el primer
fallo, favorable al primer ministro, a menos que
haya algún tipo de negociación política de la que no estoy al tanto.
Pero no se trata de mí. Es un juicio por el
sistema jurídico de Camboya. Estoy decidida a
demostrarle a la población, al mundo y a la
comunidad de donantes internacionales que cada
paso judicial está bloqueado para mí y para todos
los camboyanos que deben recurrir al sistema
legal para obtener un resarcimiento.
IPS: ¿Entonces la promesa que los donantes
internacionales hicieron hace 15 años al pueblo
camboyano sobre este asunto es difícil de lograr?
MS: No cumplieron las promesas. De hecho,
hubo un retroceso. Hay que responsabilizar a los
donantes que vienen sosteniendo el sistema. Los
franceses y los japoneses, que invirtieron en la
reforma judicial, deben dar explicaciones.
IPS: ¿No es un exceso decir que se reprime a
los adversarios? Algunos defensores del gobierno
sostienen que usted no reconoce el enorme aumento
de periódicos, canales de televisión y emisoras
de radio desde que se instauró la paz.
MS: No se trata de cifras, sino de la calidad
de la libertad de expresión. El gobierno ayuda a
aumentar la cantidad de medios de prensa para
construir una fachada democrática.
Es imposible criticar al primer ministro o al
gobierno. Si yo, en tanto que legisladora, trato
de lidiar con una situación de violencia o de
apropiación de tierras, escucho a las víctimas,
recibo denuncias y luego les ofrezco un consejo, me acusan de incitación.
IPS: Pero Hun Sen tiene muchos seguidores. Su
partido ganó las elecciones generales del año
pasado y esta es la primera vez que una fuerza
política gobierna con mayoría, poniendo fin a una
época de coaliciones frágiles. Así que pese a lo
que usted dice, reunió votos para ganar los comicios.
MS: Discrepo. El partido gobernante podrá
tener 96 de los 123 escaños de la Asamblea
Nacional, pero vea la cantidad real de votos. El
PPC obtuvo tres millones de votos, la oposición
dos millones, y más de un millón de personas
habilitadas a sufragar no pudieron hacerlo porque
no figuraban en los padrones. Las habían borrado. Mi nombre fue eliminado.
El PPC no tiene una mayoría abrumadora. Hay
que volver a analizar el padrón electoral, pero el partido gobernante se niega.
IPS: Usted es una gran defensora de los
derechos de las mujeres, aun antes de dedicarse a
la política, en 1998. ¿Mejoró y aumentó la participación femenina?
MS: Creo que sí. Hubo un cambio de actitud,
no sólo en el ámbito político. Ahora presido la
rama femenina de mi partido y pretendemos duplicar el número de candidatas.
El PPC tiene 21 legisladoras. De hecho,
abrieron muchas oportunidades para las mujeres y
ahora tienen una viceprimera ministra.
IPS: ¿Camboya está más cerca de tener por primera vez una jefa de gobierno?
MS: Cada vez es más factible, pero no tan
obvio. Creo que será posible en 10 años.
IPS: ¿Puede llegar a ser usted?
MS: (Risas). Sabe lo vieja que voy a estar en 10 años, voy a tener 65.
IPS: ¿Pero cuál es su respuesta?
MS: Sería factible dentro de mi partido
porque promovemos ideas democráticas. Podría ser
una de las candidatas, pero hay otras mujeres calificadas.
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