SALUD-NICARAGUA A la búsqueda de sangre Por José Adán SilvaMANAGUA, oct (IPS) - La Cruz Roja Nicaragüense
lleva adelante una fuerte campaña de promoción
social para aumentar las donaciones voluntarias
de sangre y atender así las demandas de los
hospitales, en medio de una crisis sanitaria que
flagela a la población con varias enfermedades.
Según el director del Centro Nacional de
Sangre de la organización, René Berríos, desde
julio pasado disminuyó la captación debido a que
se abolió una vieja práctica de intercambio, en
la que familiares de pacientes necesitados de
transfusiones tenían que donar un poco de su
sangre para ayudar a su vez a otros enfermos.
Esta práctica estaba vigente desde los años
70, y era exigida para los casos de cirugías de
emergencia y tratamientos a largo y mediano plazo en hospitales públicos.
Las extracciones se hacían en el Banco
Nacional de Sangre de la Cruz Roja, donde la
persona recibía un bono, el cual luego debía ser
presentado en la unidad hospitalaria para que los
médicos le garantizaran la debida atención al familiar.
El nuevo acuerdo entre la Cruz Roja y el
Ministerio de Salud puso fin a esa práctica, que
promovía hasta la venta ilegal de sangre de
personas pobres que se ofrecían como "donantes" a
cambio de una paga de familias adineradas,
sostuvo la coordinadora nacional de Promoción de
la Donación Voluntaria de Sangre, Johely López.
"Con la nueva política de promoción de
donantes voluntarios, no sólo anulamos el sistema
de bonos, para que la población tenga acceso
libre a la sangre que necesite, sino que
fomentamos la solidaridad social al incentivar a
la gente a donar", dijo López a IPS.
"Ahora el hospital tiene que responder por la
cantidad de sangre solicitada y a nadie se le
puede exigir que dé sangre a cambio de sangre", añadió.
Pero la abolición del viejo sistema ahora plantea un problema de escasez.
Para atender emergencias sanitarias
nacionales se necesitan reservas mínimas de 1.300
paquetes globulares (uno de los dos compuestos,
junto al suero, que se extraen de la sangre tras
un proceso de centrifugación y que se usa para
las transfusiones). Para ello es necesario que al
menos dos por ciento de la población sea donante, explicó Berríos.
Este país tiene una población de 5,7 millones
de habitantes, según cifras del Instituto
Nicaragüense de Información para el Desarrollo.
Para ser donante se requiere ser mayor de 16
años y menor de 65, pesar más de 50 kilogramos,
estar en plenitud mental para tomar decisiones y sano físicamente.
A cada donante se le extrae aproximadamente
medio litro de sangre, dependiendo de su peso y edad.
López explicó que la sangre obtenida primero
se analiza para eliminar la de baja calidad en
cuanto a composición. Posteriormente se descarta
que esté contaminada con VIH (virus de
inmunodeficiencia humana, causante del sida) u otras enfermedades.
Luego el líquido se procesa en laboratorios y
se divide en cuatro productos como plaquetas,
glóbulos, plasma fresco congelado y un líquido
especial para tratamientos de anemias y otras
deficiencias de proteínas en pacientes con
problemas hemofílicos, desnutrición o bajo
tratamiento de distintos tipos de cáncer.
En Nicaragua, la demanda anual se estima
entre 60.000 y 70.000 bolsas anuales, con una
proyección de crecimiento estimada entre dos y cinco por ciento por año.
Sin embargo, según López, hay situaciones
inesperadas de emergencia que elevan la demanda,
y es cuando se inician campañas especiales para reponer las reservas agotadas.
Este año, de las 75.000 bolsas de sangre
requeridas, hasta septiembre se habían obtenido
cerca de 45.000, luego de que en julio cayeran a
menos de 30.000 las donaciones acumuladas.
Las reservas del Banco de Sangre cayeron de
1.000 unidades a menos de 200 para atender a todo
el país en casos de emergencia.
A partir de entonces, se creó una campaña
llamada "Caravana por la Vida", que entre agosto
y septiembre recorrió todo el territorio para
incentivar a los jóvenes a hacer una donación al menos dos veces al año.
"Ahora que no hay donantes por reposición o
por sistema de bonos es cuando más necesitamos de
los donantes voluntarios, y apelamos a la
solidaridad de los jóvenes para apoyar la campaña", dijo López a IPS.
Nicaragua posee cinco bancos de sangre que
abastecen a más de 50 hospitales y centros de
atención médica pública en todo el país.
La Cruz Roja brinda el servicio de captación
y entrega de sangre desde hace 32 años, y cuenta
con el sistema de recaudación y procesamiento más grande de América Central.
La organización benéfica impulsa la campaña
con el apoyo de las iglesias adventistas y personal del Ministerio de Salud.
Berríos explicó a IPS que mensualmente se
requieren al menos 6.000 donantes activos para
soportar la utilidad de los bancos de sangre, y
que por ello la campaña se ha abocado a reclutar
a jóvenes que puedan dar parte de su sangre dos veces al año.
Alexander Mendieta, de 17 años, dijo a IPS
que el llamado de los adventistas le motivó a dar un poco de su sangre.
"Dicen que si dono medio litro puedo salvar a
cuatro personas. Entonces, este año voy a salvar a ocho", señaló.
Por su parte Julio César Solórzano, de 56
años, se convirtió en agosto en el primer nicaragüense en hacer 100 donaciones.
"Nunca imaginé que podría salvar tantas vidas
dando un poco de lo que mi cuerpo produce", dijo
Solórzano a IPS, mientras brindaba charlas de
promoción a jóvenes estudiantes universitarios de Managua.
Solórzano forma parte de los promotores
voluntarios de la Cruz Roja para atraer a donantes jóvenes.
En 2008, la Cruz Roja cuantificó 29.000
donantes obligados por el bono y 31.000 voluntarios.
De acuerdo con cifras oficiales, este año se
deberá compensar a 29.000 donantes que el año
pasado se vieron obligados a entregar su sangre a
cambio de un bono. Hasta agosto se calculaban
10.000 nuevos donantes voluntarios.
Actualmente, el Centro Nacional de Sangre
cubre 80 por ciento la demanda de los hospitales,
pero la situación sanitaria requiere de más
donantes, por lo cual se organizará una nueva
campaña de recaudación masiva antes que termine este año
Nicaragua enfrenta una crisis sanitaria
generada por epidemias de dengue, neumonía y la
influenza A/H1N1, que juntos han afectado a más
de 20.000 personas desde el segundo trimestre del
año, según datos del Ministerio de Salud.(FIN/2009) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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