EEUU: Refugio para sin techo acosado Por Matthew CardinaleATLANTA, Estados Unidos, sep (IPS) - El mayor
refugio para personas sin techo del sudeste de
Estados Unidos demandó judicialmente por sabotaje
a la alcaldía de Atlanta, a la que atribuye el
objetivo de sacar de las calles del centro de la
ciudad a los pobres, en su mayoría negros.
Se trata, según activistas, de un caso
extremo. Pero también advierten que se inscribe
en la tendencia nacional de expulsar a quienes
viven en la calle de áreas urbanas céntricas para
alojarlos en las periferias, donde cuentan con escasos servicios.
"Hay ciudades que han tratado de marginar a
los sin techo, llevándolos a parques industriales
y, en ciertos casos, a islas", dijo a IPS Neil
Donovan, director ejecutivo de la Coalición Nacional para los Sin Techo.
El de Atlanta es el último ejemplo, agregó.
"En el último decenio esto ha sucedido en
ciudades como Saint Louis y Las Vegas", explicó Donovan.
El Grupo de Trabajo Metropolitano de Atlanta
para los Sin Techo brinda refugio hasta a 700
hombres cada noche, y también brinda servicios de
día a mujeres en la misma condición.
Además, ayuda a muchos excluidos de refugios
como el Gateway Center, preferido por la alcaldía
y que sólo atiende a una cantidad limitada de
personas, a las que se obliga a participar en
programas de tiempo completo y a registrar sus
datos personales en una base nacional.
La mayoría de las instituciones del ramo
limitan la ayuda a los sin techo a periodos
arbitrariamente limitados (21 días, por ejemplo), según la demanda judicial.
El Grupo de Trabajo intenta asistir a todos
aquellos que quedan sin atender --y cada vez con
menos fuentes de financiamiento--, pero su
refugio es hoy objeto de ataques, entre otros, de empresarios locales.
Por ejemplo, A. J. Robinson, presidente de
Central Atlanta Progress, organización que
representa a comerciantes del centro de la
ciudad, quien dijo a IPS: "Estamos abandonando el
viejo modelo, consistente en alimentar y refugiar
a los sin techo, y adoptando uno por el cual
tratamos de sacarlos de su condición".
"Los del Grupo de Trabajo no aspira a que
haya menos sin casa. Piensan que, cuanta más
gente refugien, más recursos podrán recaudar",
opinó Robinson. "Su instalación es demasiado
grande y carecen de recursos para manejarla bien."
"El flujo de gente dentro y fuera del refugio
trajo todo tipo de problemas a los vecinos. Los
delitos allí son un problema. Los holgazanes que
merodean por el lugar son un atraso para la comunidad", agregó.
La directora ejecutiva del Grupo de Trabajo,
Anita Beaty, negó que existiera alguna
investigación fidedigna sobre la criminalidad en
los alrededores del refugio, y recordó que los
hombres deben permanecer en sus instalaciones de
noche, lo cual impide que cometan delitos a esas horas.
Entrevistada por la revista Creative Loafing,
la principal asesora de la alcaldesa Shirley
Franklin en materia de personas sin techo, Debi
Starnes, acusó al Grupo de Trabajo de "almacenar"
personas en lugar de ayudarlas.
Los defensores de la organización consideran
que se trata de una acusación fácil, pues el
refugio acepta a todos los que necesitan ayuda
con pocas precondiciones y continúa haciéndolo a
pesar de su carencia de recursos.
"Ignoran nuestros informes. Podemos demostrar
que hemos ayudado a conseguir empleo a mucha
gente con nombre y apellido. Unas 1.500 personas
accedieron a una vivienda permanente este año
gracias a nuestra asistencia", aseguró Beaty.
"Lo más frecuente es que nuestro refugio sea
el único techo de emergencia disponible para
hombres. Otros se mudaron o cerraron", sostuvo la activista.
En los últimos años, agregó, se demolieron en
Atlanta 3.200 unidades de vivienda pública, lo
que provocó el desplazamiento de 9.600 personas.
"Setenta y siete por ciento de quienes vienen
al refugio se ganan de algún modo el sustento,
pero no obtienen lo suficiente para disponer de
un techo. Vivir en una vivienda de una habitación
obliga a ganar 15 dólares por hora (el doble del
mínimo legal), dados los precios del mercado de Atlanta", advirtió Beaty.
Se prevé que el juicio del Grupo de Trabajo
contra la alcaldía comenzará en febrero próximo.
El juez Ural Glanvile desechó el día 21 el pedido
de las autoridades de dejar sin efecto la demanda.
La organización pidió a la justicia que
ordene a la alcaldía no cortar más el agua del
refugio, cesar en sus declaraciones difamatorias
y falsas, dejar de bloquear sus gestiones por la
obtención de fondos del gobierno federal y de
desalentar la ayuda de donantes privados.
Según el Grupo de Trabajo, estas actitudes de
las autoridades locales redujeron sus recursos
financieros y menguaron la calidad de los
servicios que brindan a los sin techo.
En sus declaraciones a IPS, Robinson no negó
que Central Atlanta Progress tiene contactos con
la alcaldía y con la prensa para ponerlas al
tanto de sus preocupaciones respecto del refugio.
Para Beaty, "esto es racismo y clasismo".
"Quieren limpiar el centro de la ciudad de gente
que supuestamente no son buenos para los negocios", ironizó.
La campaña oficial contra el refugio comenzó
en las vísperas de los Juegos Olímpicos de 1996 y
se intensificó en los últimos años. El Grupo de
Trabajo se ha opuesto a las normas que prohíben
la mendicidad en el centro y a la demolición de
los grandes complejos públicos de vivienda de la ciudad.
Los cortes recursos federales dispuestos o
solicitados por la alcaldía desde 2007 le
costaron al Grupo de Trabajo unos 700.000 dólares hasta la fecha.
La organización denunció, además, que las
autoridades de la ciudad pidieron al menos a tres
donantes privados que no la ayudaran. También le
cortó los servicios de agua, primero en diciembre
del año pasado y después en junio pasado, y en
los dos casos la justicia ordenó reponerlos.
(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |