BIODIVERSIDAD Museo subacuático para proteger arrecifes Por Verónica Díaz Favela MÉXICO, sep (IPS/IFEJ) - Cuatro esculturas de
cemento con forma humana serán sumergidas en
noviembre en aguas del mar Caribe mexicano. Serán
las primeras de 400 figuras que conformarán el
museo submarino más grande del mundo.
El Museo Escultórico Subacuático estará
ubicado en el Parque Nacional Costa Occidental de
Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, en el
sudoriental estado de Quintana Roo, que recibe
unas 290.000 personas por año. Su misión será
atraer a parte de esos turistas, reduciendo la
presión sobre los hábitat naturales.
El museo se volverá más atractivo cuando las
esculturas empiecen a ser colonizadas por miles
de peces de colores, lo que será posible porque
el hormigón armado de las esculturas tiene un pH
neutro, lo que permite el rápido crecimiento de
algas y la incrustación de invertebrados marinos.
"Con el museo submarino garantizaremos una
descarga de turistas y, por lo tanto, daremos un
descanso a los arrecifes naturales. Es como si
fuera un proceso de restauración", explica a esta
periodista el director del parque nacional, Jaime González Cano.
"Al estar más sanos, los arrecifes serán más
resistentes a los huracanes", agrega.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre
el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en
inglés) ha advertido que fenómenos meteorológicos
extremos como los huracanes serán más intensos y
frecuentes a causa del recalentamiento
planetario. También prevé una mayor acidificación
del océano y el consecuente blanqueamiento de los corales.
"Cuando los arrecifes de coral se blanquean
es como si nosotros perdiéramos la pigmentación
de la piel. Los rayos ultravioleta nos
producirían muchos daños", explica para este
artículo Roberto Iglesias Prieto, del Instituto
de Ciencias del Mar y Limnología de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El blanqueamiento hace que los arrecifes
pierdan las algas que viven en su interior y de
las que se nutren, por lo que mueren de hambre,
añade. También se reproducen menos y quedan expuestos a las enfermedades.
Estos fenómenos asociados al cambio climático
amenazan la supervivencia de los arrecifes
coralinos de todo el mundo. En julio, expertos
reunidos en la Royal Society de Londres
coincidieron en que estas formaciones podrían
desaparecer en este siglo si no se reducen las emisiones de dióxido de carbono.
¿Cómo sería un mundo sin corales? "En el
planeta, 200 millones de personas viven de la
pesca de especies que habitan arrecifes de
coral", sostiene el académico de la UNAM.
Otros 300 millones de personas se sirven de
los arrecifes como protección de zona costeras.
"En un huracán, 99 por ciento de la energía de
las olas es disipada en el arrecife y no llega a
la costa, por lo tanto se protegen vidas humanas y propiedades", indica.
Por eso, "ante la amenaza global del cambio
climático, la protección local de los arrecifes
es importantísima", recalca el investigador.
Es necesario ganar tiempo ante el avance del
cambio climático, dice, por ejemplo, reduciendo
la presencia de turistas en los arrecifes.
En el Parque Nacional Costa Occidental de
Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, el reto
es alejar a los turistas de los hábitat naturales
sin perder los 36 millones de dólares que dejan cada año.
Los hechos ocurridos en los últimos años han dado pistas de cómo lograrlo.
González recuerda que en 1997 un crucero
destruyó 500 metros cuadrados de corales de la
unidad arrecifal Cuevones, en Punta Cancún. Desde
entonces se prohibió allí el acceso a turistas.
En 2005 la administración del parque sumergió
110 cúpulas huecas y estructuras de cemento en
capas, para crear un hábitat artificial en otra zona llamada Sac Bajo.
"Al principio la gente de Isla Mujeres nos
dijo que nunca iban a llevar a los turistas ahí,
pero pasados uno o dos años se convirtió en un
sitio obligado de visita", recuerda González.
Y el arrecife de Cuevones, donde ocurrió el
encallamiento, es ahora el que se encuentra en
mejor estado de la zona. "La única diferencia es que no hay turistas", dice.
"Al acercarse a los corales, los buzos que
tienen poca experiencia pueden darles un aletazo
o pegarles con el tanque" de oxígeno, explica González.
"Antes de que se decretara el parque, los
turistas incluso se subían y caminaban arriba de
ellos, los rompían, los fragmentaban", continúa.
Ahora hay bollas que marcan límites, y los
turistas están obligados a usar chalecos para no
sumergirse. Una vez que el museo submarino esté
en marcha se exigirá que los buzos adquieran
experiencia en hábitat artificiales.
Con estas medidas se busca alargar la vida de
los corales y los servicios que ofrecen, como la
producción de las arenas blancas del Caribe
mexicano, resultado de la erosión de los arrecifes.
Los corales también "tienen el potencial de
contener sustancias o fármacos que pueden ser
útiles a la humanidad", aclara el comisionado
nacional de Áreas Naturales Protegidas en México
(Conanp), Ernesto Enkerlin Hoeflich.
"Además actúan como sumideros de carbono y,
por su enorme belleza, constituyen un atractivo
turístico y una oportunidad de reconectarse con
la naturaleza", agrega, y por eso el Conanp apoya
con recursos y permisos la creación del Museo Escultórico Subacuático.
El año pasado, el propio comisionado buceó en
aguas caribeñas para observar los resultados de
las bolas de cemento sumergidas en 2005, y que
actúan bajo el mismo principio de las estatuas.
"Es una experiencia única... ser testigo de
la rápida colonización de las esferas por miles
de peces de decenas de diferentes especies y ver
que, así como en ocasiones dañamos la naturaleza,
los humanos también podemos hacer algo por restaurarla", reflexiona.
El director del parque nacional, Jaime
González, calcula que para abril de 2010 habrá
instaladas unas 250 esculturas en el museo. El
costo total del proyecto ronda los 350.000 dólares.
Su responsable artístico es Jason de Caires
Taylor, famoso por sus esculturas submarinas,
pero se buscará la participación de otros artistas.
En Isla Mujeres no creen que aumente la
afluencia de turistas, pero sí consideran que el
proyecto le dará identidad internacional al parque.
Cada obra tendrá el tamaño de un ser humano y
contará con una base de cuatro metros cuadrados.
Además, habrá galerías temáticas.
Una de ellas, "El atrapador de sueños", será
la figura de una persona que clasifica las
botellas que quedaron a la deriva con mensajes
enviados por náufragos. Otra llevará por nombre
"Recolectora de corales" y también se esculpirá un ejército maya.
* Este artículo es parte de una serie
producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ
(siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales) para la Alianza de
Comunicadores para el Desarrollo Sostenible
(http://www.complusalliance.org). Publicado
originalmente el 26 de septiembre por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.(FIN/2009) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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