TRANSPORTE: Revolución automovilística en ciernes Por Mario Osava RÍO DE JANEIRO, sep (IPS/IFEJ) - El vehículo
eléctrico, híbrido o puro, provocará una
revolución industrial y energética en el mundo en
las próximas décadas, golpeando en especial a los
combustibles líquidos. Pero el etanol vegetal
sobrevivirá y crecerá, afirman expertos
brasileños consultados para este artículo.
La actual industria automovilística "estará
sepultada dentro de 15 años" si la producción
china de vehículos eléctricos cumple sus metas,
estima el economista Gustavo dos Santos, del
estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.
En consecuencia, la expansión del etanol (más
limpio que la gasolina) será menor que la
esperada por el gobierno brasileño y se interrumpirá hacia 2020, prevé Santos.
La ensambladora privada china BYD (Build Your
Dreams o construye tus sueños), que empezó como
una fábrica de baterías, espera vender 700.000
automóviles eléctricos en 2010 y tiene como meta
elevar su producción anual a ocho millones de
unidades en 2025, la mitad para exportación,
ejemplificó Santos a este reportero.
Además, el gobierno chino decidió convertir a
ese país en una potencia automovilística y
subsidia la venta de vehículos eléctricos o
híbridos, que combinan batería y motor de combustión.
El avance de estos nuevos automóviles, de
mayor eficiencia energética que los de
combustión, fue bloqueado desde su nacimiento por
el gran poder político de las petroleras, recordó
Santos. Incluso el sector automotor se resiste a
los cambios porque significan la pérdida de toda
una estructura implantada durante más de un siglo.
Pero ahora la amenaza del cambio climático
tiende a hacer "inevitable" la revolución de la
energía y de toda la cadena metalmecánica, con
consecuencias en otras dos industrias centrales,
la electro-electrónica y la química, y en el
ordenamiento urbano, señaló el economista.
Los gases que emite el transporte automotor
basado en derivados del petróleo, como la
gasolina y el gasóleo, recalientan la atmósfera.
En el mundo estalló una carrera tecnológica
que se refleja en los numerosos modelos
eléctricos exhibidos en el 63 Salón del Automóvil
de Frankfurt, que se celebra desde el 17 hasta el
27 de este mes, reiterando la tendencia de ferias
similares. Prácticamente todas las grandes fabricantes los están produciendo.
Los gobiernos de países ricos subsidian en
grande el desarrollo y la venta de estos
vehículos. General Motors, salvada de la quiebra
por intervención del gobierno estadounidense,
espera recuperarse con su modelo Volt, un híbrido
recargable que podrá recorrer 98 kilómetros con
un litro de gasolina y estará a la venta en 2010.
China ayuda a desequilibrar el juego porque
"no tiene compromisos con la industria petrolera
ni con la vieja industria automovilística",
observó Santos en un artículo publicado en la
edición junio-julio de la revista Costo Brasil.
El objetivo chino de popularizar el automóvil
en ese país, necesario para sostener el
crecimiento económico actual, es imposible con el
petróleo por la insuficiencia de la oferta mundial, alegó Santos.
Las baterías, aún muy grandes y costosas,
requieren muchas horas de recarga para recorridos
limitados, y siguen siendo el talón de Aquiles
del vehículo eléctrico. Pero su adecuación es
sólo cuestión de tiempo, porque se le han
destinado grandes inversiones de las industrias
automovilística, informática y de telefonía celular.
Santos cree que el futuro depende "más de las
disputas políticas que de factores técnicos".
Además de las presiones de toda la cadena
metalmecánica y de las petroleras, Estados
Unidos, Europa y Japón tratarán de impedir que
China se convierta en una potencia
automovilística, arguye, y no hay que descartar
una reacción proteccionista que podría sumir al
mundo en otra recesión económica.
El vehículo eléctrico puede promover una
revolución tecnológica que impulsaría las
inversiones, sosteniendo un crecimiento
ambientalmente sano, al "destruir buena parte de
la capacidad productiva mundial", razona el economista.
A partir de una fuerte reducción del consumo,
el precio del petróleo empezaría a caer dentro de
unos 10 años. En consecuencia, Brasil tiene poco
tiempo para aprovechar las gigantescas reservas
que descubrió en 2007 bajo una capa de sal en
aguas profundas del océano Atlántico, según Santos.
Paulo Cesar Lima, asesor de la Cámara de
Diputados especializado en temas energéticos, coincide con Santos.
Basándose en previsiones del sector, según
las cuales 30 por ciento de los vehículos que se
fabriquen en 2030 serán eléctricos, Lima advierte
que la extracción de los yacimientos "presal"
podría resultar inviable en cuatro décadas por el
bajo precio que tendría entonces el crudo.
Descubierto a unos 7.000 metros de
profundidad, el crudo brasileño tendrá costos muy
elevados de producción, cercanos a 40 dólares por
barril de 159 litros, según autoridades energéticas.
El "factor determinante", para Lima, será la
cuestión ambiental que forzará la vigencia del
vehículo eléctrico. Éste, a su vez, "puede
afectar el mercado del etanol" y su pasaje a la
categoría de "commodity", es decir mercancía de libre comercialización, estima.
Pero la revolución eléctrica no impedirá la
supervivencia y expansión del etanol, pues reduce
la emisión de gases de efecto invernadero, agrega Lima.
El etanol brasileño de caña de azúcar es
reconocido por sus beneficios ambientales, a
diferencia del obtenido de maíz y otras materias
primas agrícolas en Estados Unidos y Europa. Pero
enfrenta críticas por las condiciones laborales
penosas de los cañaverales y por desplazar cultivos de alimentos.
La sustitución del combustible líquido "será
un proceso lento", y por mucho tiempo predominará
el vehículo híbrido, que emplea un motor a
combustión para generar la electricidad
propulsora, prevé Pietro Erber, presidente de la
Asociación Brasileña del Vehículo Eléctrico.
Para el híbrido, el etanol ofrece ventajas
respecto de los derivados del crudo,
especialmente del gasóleo, que es importado por
Brasil para abastecer camiones y autobuses,
evalúa Erber. Esa ventaja puede ampliarse si se
grava el petróleo para desalentar su consumo y en beneficio del clima, acota.
El crudo perderá mercado, pero no el etanol,
pues es un combustible "más homogéneo" y por eso
se mezcla con la gasolina para mejorar el
desempeño y reducir la contaminación, asegura
Jayme Buarque de Hollanda, director del no
gubernamental Instituto Nacional de Eficiencia Energética.
Además, no se trata solo del etanol, sino de
la biomasa como fuente de energía renovable y
menos contaminante. A partir de la caña también
se genera electricidad, con el bagazo, además de
la producción de azúcar y de la vinaza fertilizante, destaca Buarque.
El uso diversificado de la biomasa es una
vocación de este país, que tiene agua, sol y
tierra abundantes. Hay por delante un amplio
futuro de investigación y desarrollo para
sustituir buena parte de los "3.000 productos del
petróleo", añade Fernando Siqueira, presidente de
la Asociación de Ingenieros de Petrobras, la
empresa petrolera capitales mixtos.
Para ese futuro, Brasil debería invertir en
células de combustible, destinadas a sustituir a
las baterías, según Santos. Este dispositivo
electroquímico convierte la energía del
combustible en electricidad con mayor eficiencia
que la batería y daría al etanol viabilidad a
largo plazo, ante la muerte anunciada del motor a explosión.
Para el economista, el actual cambio de
paradigma, al reducir obstáculos propicia una
singular oportunidad para que Brasil cree, como
China, una industria automovilística nacional de
vehículos eléctricos con marca propia. Dispone
para ello de enormes recursos energéticos y de capacidad tecnológica, concluyó.
* Este artículo es parte de una serie
producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ
(siglas en inglés de Federación Internacional de
Periodistas Ambientales) para la Alianza de
Comunicadores para el Desarrollo Sostenible
(http://www.complusalliance.org). Publicado
originalmente el 19 de septiembre por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |