AMBIENTE-CHILE: Cambio climático se combate en el barrio Por Daniela Estrada SANTIAGO, ago (IPS/IFEJ) - Un particular
vecindario de la comuna chilena de Maipú, unido
contra la dictadura en los años 70 y 80 y hoy
contra el cambio climático, da vida al primer
proyecto de "ecobarrio" en este país.
"Un ecobarrio es un lugar donde la gente se
organiza voluntariamente para rearticular la
relación humana y apropiarse del espacio público,
a fin de mejorar el ambiente y la calidad de
vida", definió Luis Márquez, presidente del
Centro Cultural, Social y del Medio Ambiente
Ceibo de la Villa Cuatro Álamos de Maipú.
La comuna de Maipú, segunda más poblada de
Chile, está en el occidente de Santiago. En 2003,
la Villa Cuatro Álamos inició un proceso de
transformación ecológica que, tres años después,
cuando una estudiante de paisajismo se acercó a
la comunidad para realizar su tesis de
graduación, tomó la forma de un ecobarrio.
"Estamos en proceso de crear el primer
ecobarrio de Chile", señaló Márquez a esta
reportera. El proyecto está en constante
evolución y toma como referencia algunas experiencias europeas.
La villa fue construida en 1971 por el
gobierno de Salvador Allende (1970-1973) como
parte de un proyecto urbanístico para la clase
obrera a implementarse por etapas.
Pero el golpe de Estado de 1973, que derivó
en una dictadura de 17 años, truncó los planes de
esta barriada que ocupa 10 hectáreas y donde
viven 3.500 personas. Son 28 bloques que suman
808 apartamentos de más de 50 metros cuadrados.
En los años 70 y 80, la comunidad se destacó
por su activa resistencia al régimen militar,
pero la unidad se fue perdiendo tras el retorno de la democracia en 1990.
En 2003, la alcaldía decidió talar un parque
aledaño de 120 árboles para construir un colegio.
Las protestas de los vecinos salvaron sólo un
ejemplar de ceibo (Erythrina crista-galli).
En 2004 los defensores del parque fundaron el
Centro Ceibo y en 2005 se adjudicaron un proyecto
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA) para levantar un Centro
Demostrativo de Energías Renovables y Educación
Ecológica. Desde ese momento aspiraron con éxito
a fondos gubernamentales y comunales para
materializar el proyecto de ecobarrio.
Hoy el Centro Demostrativo tiene un
invernadero y un huerto orgánico, además de un
biorreactor que produce abono orgánico en 20
días, al que después transforman en humus,
introduciéndole lombrices californianas.
Con esos fertilizantes, desde 2005 plantaron
más de 500 ejemplares. Crearon un jardín botánico
con árboles y arbustos nativos, una plaza con
especies frutales y una huerta de plantas medicinales.
Entre los niños y niñas de la población
forman "ecolíderes" integrales y "ecoartistas" y
en los próximos meses iniciarán un proyecto
piloto para reciclar el agua de vertidos de
lavaplatos, lavamanos y tinas de baños y otro de
separación de residuos sólidos.
La gente de Cuatro Álamos quiere instalar
paneles fotovoltaicos en la iluminación pública y levantar un anfiteatro.
El Ceibo y la Junta de Vecinos de Cuatro
Álamos trabajan con otras organizaciones, como la
Unión de Mujeres de Maipú, que teje bolsos y
manteles con bolsas plásticas, y con una
agrupación indígena mapuche. También han sido premiados por empresas.
Pero la transformación ecológica de la villa
no ha sido fácil, reconocen. El trabajo
voluntario desgasta, se nota la falta de
conocimiento técnico y los recursos son limitados para tantas ideas.
Algunos vecinos se opusieron a transformar
espacios que antes ocupaban para estacionar, lavar o reparar automóviles.
La participación ciudadana se da en distintos
niveles, explicó Márquez. Algunos colaboran
directamente, otros sólo asisten a las
votaciones. Pero la mayoría contribuye al reciclaje, aseguró.
Los vecinos consultados coincidieron en que
el proyecto no sólo ha ayudado a limpiar y
embellecer el entorno, sino a mejorar la
convivencia y a disminuir problemas como el narcotráfico.
A partir de la experiencia de Cuatro Álamos,
y de otras dos poblaciones --Valle Verde y
Esperanza--, este año el municipio de Maipú
elaboró una política y un plan de acción para
contar con cinco ecobarrios hacia 2012, explicó el alcalde Alberto Undurraga.
La iniciativa es parte de los Planes de
Desarrollo Barrial que el municipio elabora para
recoger demandas ciudadanas y enfocar mejor los
recursos y esfuerzos comunales, aseguró.
Las villas Valle Verde y Esperanza participan
en el Programa Quiero Mi Barrio, impulsado por la
presidenta Michelle Bachelet.
Alejandra Vio, secretaria ejecutiva de este
plan de recuperación de 200 barrios vulnerables,
explicó a esta periodista que "la dimensión
ambiental está presente en todos los proyectos
desarrollados", pero aún no es posible hablar de ecobarrios.
Apenas se está trabajando en "la
revalorización del concepto de comunidad e
identidad barrial y en la rearticulación del tejido social", sostuvo.
Pero la "incipiente preocupación vecinal por
el entorno" ya se traduce en "iniciativas verdes"
con objetivos económicos, como la instalación de
colectores solares para ahorrar gas, dijo.
El Ceibo asesora estrechamente a otro
vecindario de Maipú, la Villa Serviu, que el
municipio también estudia convertir en ecobarrio.
Allí viven 252 familias pobres en departamentos
de 39 metros cuadrados construidos en 1985.
Desde 2006 la Junta de Vecinos ha intentado
obtener fondos de proyectos para terminar con los
graves problemas provocados por un cerro de
pomacita --arenilla natural que contiene metales
muy tóxicos, como plomo, arsénico, cromo y
cadmio-- que se yergue como un muro frente a sus viviendas.
Sin considerar los daños sanitarios que causa
la exposición a esas sustancias, la empresa
constructora del vecindario cortó el cerro a la
mitad sin colocarle ninguna cobertura.
El polvo que se desprende del cerro genera
afecciones estomacales, respiratorias y dérmicas
y sume las viviendas en suciedad constante. Por
eso los vecinos se abocaron a producir compost y
humus para cubrirlo de vegetación.
"Con la cobertura vegetal el polvo ha
disminuido entre 70 y 75 por ciento", aseguró la
presidenta de la Junta de Vecinos, Vitelia
Musrri, a quien le gustaría seguir el ejemplo de
Cuatro Álamos, para lo que "necesitaríamos el
doble del apoyo que recibimos", apuntó.
Tienen huertos orgánicos medicinales, han
plantado frutales, separan residuos sólidos y reutilizan los plásticos.
Desde este mes, una escuela gratuita del
Centro Ceibo fomentará la creación de otros
ecobarrios en el país, con apoyo del Fondo de
Protección Ambiental de la gubernamental Comisión Nacional del Medio Ambiente.
Se necesita una ley de fomento de ecobarrios
y una asociación estratégica con las universidades, propuso Márquez.
"El ecobarrio es una utopía. Algunos nos
dicen que las utopías nunca se concretan.
Nosotros creemos que se puede, pero hay que
trabajar mucho para ello", reflexionó.
* Este artículo es parte de una serie producida
por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en
inglés de Federación Internacional de Periodistas
Ambientales) para la Alianza de Comunicadores
para el Desarrollo Sostenible
(http://www.complusalliance.org). Publicado
originalmente el 15 de agosto por la red
latinoamericana de diarios de Tierramérica.(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |