IRAQ: Rumbo de colisión en Kurdistán Análisis de Mohammed A. SalihWASHINGTON, jul (IPS) - El vínculo entre las
etnias kurda, árabe y turcomana de Iraq
atraviesan nuevas complicaciones, en parte por disputas territoriales.
El proyecto de Constitución que será sometido
en breve a referendo en la septentrional región
autónoma del Kurdistán iraquí reivindica varias
áreas en litigio, lo cual enfureció a las poblaciones ajenas a esa comunidad.
Esto ocurre en medio de una escalada de la
tensión entre grupos étnicos y de desesperados
intentos por la estabilización de Iraq por parte
de Estados Unidos, que ya comenzó a retirar sus tropas de ese territorio.
El proyecto de Constitución aprobado a fines
de junio por 96 de los 97 miembros del parlamento
regional proclama varias áreas --como la
petrolera Kirkuk, Khanaqin y los distritos
alrededor de Mosul-- como parte de la "entidad
histórico-geográfica del Kurdistán iraquí".
Las autoridades se aprestan a someter el
proyecto a referendo en breve en las tres
provincias bajo su jurisdicción. Su aprobación se
considera asegurada, a pesar de cierta oposición interna.
Las muestras de indignación de las
organizaciones representativas de las etnias
árabe y turcomana no se hicieron esperar.
Miembros árabes del concejo de la provincia
de Kirkuk llamaron al gobierno y el pueblo iraquí
a "intervenir seriamente para que todos sepan que
ésta es una cuestión nacional y que nadie puede
resolverla por su cuenta para obtener réditos políticos".
La violencia en Kirkuk recrudeció en las
últimas semanas. La detonación de dos bombas, una
en el área turcomana y la otra en la kurda, dejó
cientos de muertos y heridos. Quedó así de
manifiesto la intención de gruidos insurgentes de
medrar con la tensión entre comunidades étnicas.
El miembro turcomano del parlamento iraquí
Mohammed Mehdi al-Bayati dijo a la agencia de
noticias Aswat al-Iraq que "la Constitución
aprobada por la legislatura de Kurdistán es un
mensaje negativo para la estabilidad" de todo el país.
El proyecto kurdo "desafía algunos artículos"
de la Constitución iraquí vigente, agregó.
A pesar de la cláusula que describe la
"entidad histórico-geográfica" kurda, el proyecto
no implica el pasaje de los territorios
reivindicados a la región autónoma, lo cual,
según reconoce expresamente, debería establecerse
de acuerdo con el régimen constitucional iraquí.
El artículo 140 de la Constitución nacional
aborda históricos problemas territoriales entre
kurdos y árabes y establece una hoja de ruta para resolverlos.
Sin embargo, los no kurdos creen que la
formulación de la hoja de ruta tiende a darle a
Kurdistán, al cabo del proceso, el control de
esas áreas, entre las que figuran vastos
territorios dispersos por las septentrionales
provincias de Kirkuk, Nínive, Diyala y Salahaddin.
El régimen del ejecutado ex presidente Saddam
Hussein (1979-2003) expulsó a grandes
contingentes de kurdos y turcomanos de esas
áreas, en un proceso al que se denominaba
"arabización" y que fue considerado una limpieza
étnica por expertos de todo el mundo.
El objetivo del gobierno de entonces fue
inclinar la balanza demográfica a favor de la
mayoría árabe del país en esas áreas ricas en petróleo y gas.
Los partidos árabes y turcomanos atribuyen al
proyecto de Constitución kurda la intención de
apropiarse de tierras que no le pertenece.
Mientras, los kurdos que lo critican acusan a sus
autores de transigir, pues consideran poco clara
en su definición de la "identidad kurda" de los territorios en disputa.
Los partidos árabes en el gobierno y el
parlamento iraquí en Bagdad elevan la presión
para que las autoridades kurdas den marcha atrás.
Pero la dirigencia kurda, liderada por el
presidente Massoud Barzani, parece más dispuesta
a ceder a las críticas internas.
"El presidente de la región de Kurdistán no
transigirá ni un palmo de territorio", señaló en
un comunicado la oficina de Barzani.
El enfrentamiento de los kurdos con otros
grupos étnicos del país tiene muchas facetas. Por
un lado, involucra disputas territoriales con
poblaciones árabes --tanto chiitas como sunitas-- y turcomanas vecinas.
Por otra parte, hay profundas diferencias en
materia de política exterior y por el reparto de
poder y de la explotación del petróleo y el gas
en la región autónoma entre el gobierno federal y el kurdo.
En un intento por afirmar su autoridad y
robustecer sus credenciales nacionalistas, el
primer ministro iraquí Nouri al-Maliki adoptó una
posición dura hacia lo que él y muchos en Bagdad
califican de "expansionismo kurdo" o hacia los
intentos de mostrar una política a la que consideran demasiado independiente.
El gobierno iraquí tiene predominio chiita,
pero en su disputa con los kurdos, al parecer,
Maliki busca la cooperación de los partidos y
organizaciones representativos de los árabes
sunitas con los que está duramente enfrentado a nivel nacional.
Aunque oficialmente es parte de Iraq, el
gobierno de Kurdistán firma acuerdos petroleros
con empresas internacionales, establece
relaciones diplomáticas con países extranjeros,
controla un ejército de 100.000 efectivos y tiene
tropas apostadas en todas las áreas disputadas.
Los líderes kurdos reivindican la
constitucionalidad de sus políticas y han
amenazado con la secesión en caso de que Iraq
desconozca su autonomía militar, política y
económica. De hecho, ciertas cláusulas de la
Constitución nacional dan a las dos partes un
amplio espacio de maniobra que legitima ambas posturas.
Las posibilidades de otro conflicto aumentan
con la profundización de la brecha entre los dos bandos en pugna.
"Parecen estar en rumbo de colisión, y la
única pregunta es cuán grave será el choque.
Nadie lo quiere, pero no veo manera de solucionar
esta cuestión", dijo a IPS Wayne White, experto
en asuntos iraquíes del centro académico
Instituto de Medio Oriente, con sede en Washington.
Cualquier estallido de violencia entre los
gobiernos regional y nacional sepultaría las
esperanzas estadounidenses de estabilidad en Iraq.
"Creo que Estados Unidos está marginalizado,
dado que ha aumentado el poder tanto del gobierno
central como del gobierno kurdo. Washington es
percibido como apoyando a Bagdad y a los árabes
sunitas", añadió Wayne. "Los estadounidenses no pueden hacer mucho."(FIN/2009) Envíe sus comentarios al editor |