SALUD: Recrudece paludismo por el cambio climático
Por
Stephen Leahy
CHICAGO, 20 feb (IPS) - El paludismo avanza por
regiones de África donde esa enfermedad era antes
desconocida, a causa del cambio climático.
Así lo señalaron investigadores que este mes
participaron en la reunión anual de la Asociación
Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en Chicago.
La región ártica, donde el cambio climático
alcanza mayor velocidad, es el mejor lugar para
estudiar cómo afecta el aumento de la temperatura
a la transmisión de enfermedades infecciosas.
Cada día, las enfermedades transmitidas por
insectos, principalmente el paludismo o malaria,
matan a 3.000 personas en África, dijo Andy
Dobson, de la estadounidense Universidad de Princeton.
Comprender cómo el recalentamiento planetario
altera las temperaturas y el ambiente, así como
facilita las migraciones del mosquito Anopheles,
transmisor del paludismo, es crucial para
entender la dinámica futura de las enfermedades
transmitidas por insectos, dijo Dobson a IPS.
"Estamos gastando enormes cantidades de
dinero en intentar desarrollar vacunas para la
malaria, pero la mejor vacuna posible no durará más de dos años", agregó.
El periodo natural de inmunidad a la malaria
es de dos años, pero erradicar la enfermedad
usando una vacuna requeriría inocular a toda la
población en riesgo todos los años, porque el
parásito del paludismo evoluciona rápidamente, explicó.
"No seremos capaces de hacer eso", sostuvo.
En cambio, los científicos deben tratar de
comprender y proyectar cómo y dónde se
registrarán brotes de malaria bajo las alteradas
condiciones del cambio climático.
Sin embargo, hay muy pocos datos o
investigaciones sobre transmisión de enfermedades
en el área. Los estudios se han concentrado, más
bien, en desarrollar vacunas y en el análisis
genético del parásito de la malaria y del genoma
del mosquito. "Eso no nos dice nada sobre el contagio", señaló Dobson.
Se trata de "un triste testimonio de cómo
gastan su dinero los Institutos Nacionales de
Salud de Estados Unidos y la Fundación Bill y Melinda Gates", dijo a IPS.
Probablemente, la epidemia de la malaria será
una nueva amenaza para decenas de millones de
africanos en regiones altas de Burundi, Etiopía,
Kenia, Ruanda y Tanzania, antes libres de esta
enfermedad, advirtió Christopher Thomas, de la
británica Universidad de Aberystwyth.
"Este cambio ya esté en curso", evaluó Thomas
ante los expertos reunidos del día 12 al 16 en
Chicago, basándose sobre nuevos modelos
informáticos de aumentos de temperatura.
"Se espera que la malaria responda
rápidamente a un clima cambiado, porque las
poblaciones de mosquitos aumentarán en regiones
que antes eran demasiado frías", agregó.
En la mayoría de estas regiones hay poca
inmunidad natural a la malaria, dijo.
Eso también significa que algunas regiones,
como el Sahel, tendrán menos malaria, pues se
prevé se volverán demasiado secas para los
mosquitos. Pero esto todavía no es una buena
noticia, debido a que las condiciones de sequía
perjudicarán la seguridad alimentaria local, destacó.
El aumento de la temperatura puede explicar
por qué se multiplicó por ocho, desde los años
70, la incidencia de la malaria en las tierras
altas de Kenia occidental, señaló Mercedes
Pascual, ecóloga de la estadounidense Universidad de Michigan.
"Históricamente, las poblaciones se han
asentado en estas regiones para protegerse de la
malaria. Pero eso las vuelve más sensibles", dijo Pascual.
La falta de exposición previa a la enfermedad
significa que la resistencia de los residentes en
esos poblados es baja y que la mortalidad es mucho más alta que el promedio.
En algunos casos, el aumento de temperatura
es de apenas 0,5 grados, pero en combinación con
una mayor resistencia al fármaco cloroquina,
usado para combatir la malaria, ha sido
suficiente para que la enfermedad recrudeciera, observó.
"El cambio climático es una preocupación en
este mismo momento", concluyó Pascual.
La falta de comprensión de la biología básica
de mosquitos y parásitos es un serio vacío de
conocimiento a la hora de determinar cuándo el
paludismo atacará en nuevas regiones, y en
cuáles, dijo Matthew Thomas, entomólogo de la
estadounidense Universidad de Pennsylvania.
La hembra del mosquito Anopheles propaga la
malaria al picar a humanos infectados e ingerir
los parásitos de la enfermedad junto con la
sangre. Los parásitos crecen muy lentamente en
ambientes fríos, y más rápidamente en los cálidos.
El cambio climático no sólo ha elevando las
temperaturas promedio, sino también las temperaturas nocturnas.
Según la investigación de Thomas, eso puede
marcar una diferencia: durante las primeras 12
horas de incubación, el parásito es muy vulnerable al frío.
Como la mayoría de los mosquitos pican
durante la noche, las noches más cálidas son una
buena noticia para los parásitos y una mala para los humanos.
Sin embargo, Thomas constató que si los
mosquitos que se alimentan en la mañana se
enfrentan con temperaturas que suben rápidamente
durante el día, el desarrollo del parásito puede frenarse.
Para proyectar lo que sucederá, "necesitamos
comprender los efectos de la temperatura y del
cambio ambiental a través de los ojos del mosquito", dijo.
El mejor lugar para comprender la biología
del mosquito es el Ártico, aunque allí no haya
parásitos de la malaria, sugirió Dobson.
La razón principal es que el cambio climático
ya avanza rápidamente allí, mucho más que en
África. Los ciclos vitales de los parásitos
locales se han acelerado tres o cuatro veces con
las temperaturas más cálidas, señaló.
"Las poblaciones de mosquitos han
experimentado un auge", y los caribúes (renos
salvajes) están siendo perjudicados, dijo Dobson.
El Ártico también es más simple desde el
punto de vista ecológico, con una biodiversidad
mucho menor que África, lo que facilita la
comprensión de los detalles de la interacción huésped-parásito.
Es una clase de laboratorio gigante de
transmisión de la enfermedad que puede
proporcionar un entendimiento temprano de lo que
ocurrirá en regiones mediterráneas y tropicales en el futuro, explicó.
La malaria es una enfermedad de los pobres.
El sudeste de Estados Unidos y el norte de
Australia tienen condiciones perfectas para que
se desarrolle la enfermedad, pero están libres de ella, observó Matthew Thomas.
"Podemos hacer serias incursiones en la
comprensión de la biología en un plazo de tres a
cinco años, pero nos falta financiamiento", se lamentó el científico.
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