VENEZUELA El costo de la gasolina más barata del mundo Por Humberto MárquezCARACAS, dic (IPS) - La gasolina más barata del
mundo se vende en Venezuela, mediante una grande
y vieja operación de subsidio que favorece a los
propietarios de automóviles y niega recursos a la
lucha contra la pobreza y por un ambiente sano,
al tiempo que descapitaliza a la industria
petrolera, motor de la economía de este país.
"¿Cuál es el problema? Supongo que si
produjéramos trigo o tractores eso sería muy
barato aquí. Si tenemos petróleo, la gasolina
debe ser barata", replicó a IPS Alexis Santana,
de 38 años, conductor de autobús desde los 22.
Parece lógico en este país de América del Sur que
es uno de los mayores productores mundiales de crudo.
Un litro de gasolina cuesta en Venezuela,
desde hace 10 años, entre 3 y 4 centavos de
dólar. Una bebida gaseosa cuesta 20 veces más,
una botella de agua 25 veces y una tacita de café
expreso en una panadería 30 veces más.
Un usuario puede dejar de propina al operario
que limpia el parabrisas y mide el aire de los
neumáticos en una gasolinera, más dinero del que
paga para llenar el depósito de combustible de su vehículo.
"La gasolina casi se regala en el país", ha
dicho el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez,
quien fue titular de Energía, secretario general
de la Organización de Países Exportadores de
Petróleo, OPEP, y presidente del gigante estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA).
"Ya es una grosería vender la gasolina como
la estamos vendiendo. ¡Mejor sería regalarla!",
dijo en una alocución en enero de 2007 el
presidente Hugo Chávez, al ordenar estudios para
elevar el precio del carburante, que por ahora
han quedado, como éste, congelados.
Para casi regalarla, el Estado y PDVSA asumen
un subsidio que los economistas calculan de
distintas maneras y con diferentes montos,
siempre gigantescos, y cuyos principales
beneficiarios son los propietarios de cuatro
millones de vehículos particulares que atestan
calles, autopistas y carreteras del país, casi
las mismas que existían hace 30 años.
"Según nuestros números, Venezuela consume al
día casi 750.000 barriles (de 159 litros) de
combustibles líquidos, 70 por ciento gasolina, y
la diferencia entre el precio de venta local y el
de países consumidores netos de petróleo llega a
26.000 millones de dólares este año", dijo a IPS
el economista Asdrúbal Oliveros, de la firma Ecoanalítica.
Si Venezuela vendiera su combustible sin
ganancias, pero cargando al consumidor interno
todos los costos, el subsidio llegaría a 17.000
millones de dólares, según Oliveros.
Cuando el crudo venezolano se cotizó en julio
a 116 dólares por barril, un antiguo economista
jefe del Banco Central, José Guerra, estimó la
subvención anual en unos 19.000 millones de
dólares. Pero a mediados de este mes de
diciembre, el petróleo descendió a 31 dólares la unidad.
PDVSA PIERDE
De acuerdo con cifras oficiales, en 2007 los
vehículos venezolanos consumieron 400.000
barriles diarios entre gasolina y gasóleo, lo que
implicó un subsidio, marcado por la diferencia
entre el precio interno y el de exportación, de 12.500 millones de dólares.
Los costos operativos de producir un litro de
gasolina son para PDVSA de dos centavos de dólar, y lo vende a menos de tres.
"Al regalar a cada automovilista más de 3.000
dólares anuales, PDVSA se queda sin un dinero que
podría dirigir a inversiones, para mejorar el
sistema interno de distribución de combustibles,
animar a otros sectores productivos y disminuir
su endeudamiento", dijo a IPS el economista jefe
de esa empresa entre 1992 y 1999, Ramón Espinasa.
Más aún, pese a ser exportador de crudo, este
país afronta compras crecientes de derivados,
incluso de 50.000 barriles diarios de insumos
para gasolinas, según el experto José Suárez-Núñez.
Las cifras de compras petroleras de PDVSA, de
acuerdo con sus informes, fueron de 2.593
millones de dólares en 2006 y de 4.030 millones
en 2007. En datos como esos, algunos críticos ven
que la producción del consorcio estatal declina en vez de aumentar.
¿AUXILIO PARA RICOS?
El bajo precio de la gasolina "es
esencialmente un subsidio regresivo, porque la
mayor cantidad de combustible la consumen autos
particulares, de las clases media y alta,
mientras que los más pobres usan un transporte
público deficiente", apuntó Espinasa.
"El 80 por ciento de la gasolina es utilizado
en vehículos privados, que transportan sólo al 20
por ciento de la población, mientras que 80 por
ciento de los ciudadanos dependen del transporte
público, que consume 20 por ciento de la
gasolina. Es un 'Hood Robin', un Robin Hood al
revés", señaló el también economista José Luis Cordeiro.
Los bajos precios de la gasolina han
estimulado una voraz compra de vehículos, con
nuevos récord cada año desde 2003, hasta alcanzar
400.000 unidades en 2007, aunque restricciones a
la importación redujeron las ventas a 252.000
unidades en el período enero-noviembre de 2008,
según la empresarial Cámara Venezolana Automotriz.
"Los pequeños empresarios, en cambio, nos
perjudicamos porque con estos precios el flujo de
caja es pequeño, no vale la pena invertir en
instalaciones, no podemos respaldar grandes
solicitudes de préstamo y nuestra mano de obra
está mal remunerada", comentó a IPS José Costa,
encargado de una gasolinera en Caracas.
POBRES CON MENOS
El gobierno de Venezuela hizo del gasto
público el motor no sólo de la actividad
económica sino de la mejora de la calidad de vida
de la población, sobre la base del ingreso
petrolero. Por eso, debe resentir la carga de
este pesado subsidio, según Oliveros.
Ya en la década pasada, un estudio del Banco
Mundial sobre subsidios en América Latina mostró
que con los 4.000 millones de dólares que
entonces entregaba el Estado a sus consumidores
de gasolina "se podrían construir 41.000 escuelas
primarias o 7.000 secundarias cada año", apuntó Cordeiro.
Con menos de siete millones de hogares, este
país tiene un déficit de dos millones de
viviendas, según la organización humanitaria
Provea, y apenas se construyen unas decenas de miles cada año.
El aporte de PDVSA a los programas sociales
del Estado, de acuerdo al informe 2007 de la
corporación, alcanzó a 13.897 millones de
dólares, un monto inferior a las estimaciones de
entrega por la vía de subsidios a los consumidores de combustibles.
Con esa suma, destacó el informe de PDVSA, se
financiaron las misiones (programas sociales
paralelos a la estructura tradicional del
gobierno) en materia de salud, educación,
alimentación, de identidad ciudadana y ahorro de energía, entre otras.
Las misiones son el pivote del gobierno en su
lucha contra la pobreza, que alcanzaba a 40 por
ciento de la población hace una década, y en
procura de cumplir los Objetivos de Desarrollo
del Milenio, adoptados por la Organización de las Naciones Unidas.
Según las estadísticas del Ministerio de
Planificación, los hogares pobres, o con
necesidades básicas insatisfechas, cayeron de
28,9 a 23,4 por ciento, y los indigentes pasaron de 10,8 a nueve por ciento.
Si esos programas y los gastos generales del
Estado avanzaron en el último lustro --a medida
que crecían los precios del petróleo hasta más de
120 dólares para el barril venezolano--, desde
Chávez hasta el más contumaz de sus críticos
admiten que este país sufrirá de diferentes
formas por los valores del crudo reducidos a una cuarta parte.
"La situación fiscal puede ser tan crítica
que el gobierno buscará medidas como devaluar,
implantar más impuestos o aumentar el precio de
la gasolina. Lo único que seguramente no hará
será disminuir el gasto", opinó el economista Emeterio Gómez.
EXPORTACION Y CONTRABANDO
Los subsidios, directos o indirectos, suelen
traducirse en una ventaja comparativa para que
las empresas de un país o sector compitan en
condiciones ventajosas. "Ese no es el caso de
Venezuela, porque la ventaja de la gasolina
barata se pierde con los demás controles de
precios, el control cambiario, el
congestionamiento del tráfico que afecta la
distribución y el mal estado de infraestructura vial", aseveró Oliveros.
Debido a la ausencia de corredores viales, un
camión con mercancía que recorre de la frontera
con Colombia, en el oeste, hasta centros
industriales o de consumo en el extremo oriente
de Venezuela, se ve obligado a atravesar Caracas y otras importantes ciudades.
Pero, además, el subsidio alimenta un
contrabando con los países vecinos, Colombia,
Brasil y en menor medida Guyana, que el
Ministerio de Energía estimó en 25.000 barriles
diarios, lo que a un precio promedio de 90
dólares por barril en 2008, representa unos 800 millones de dólares anuales.
Según investigaciones de la prensa nacional,
en el noreste colombiano fronterizo con Venezuela
unas 80.000 familias viven u obtienen un
suplemento de ingresos gracias al contrabando
fronterizo de combustible, en miles de pequeños
envases transportados a pie o en bicicleta, pero
también en grandes camiones-cisterna que operan
al amparo de redes de corrupción o grupos armados ilegales.
"El problema está en el diferencial de
precios, porque el combustible en Venezuela es 20
veces más barato (que en Colombia), y sin
resolver ese problema es imposible vencer al
contrabando", dijo Lino Iacampo, presidente de la
Asociación de Distribuidores de gasolina en el fronterizo estado de Táchira.
"Y, por el contrario, tenemos el enojo de los
tachirenses que muchas veces no encuentran
gasolina o se les vende racionada", agregó.
AMBIENTE, CULTURA Y POLÍTICA
En Estados Unidos un joven de clase media se
independiza de sus padres cuando se muda por su
cuenta; en Venezuela, el día que ya tiene su automóvil propio, dice Oliveros.
El culto por el automóvil individual se ha
exacerbado de tal modo en este país que
autoridades municipales de Caracas exigen que
cada vehículo lleve al menos dos ocupantes,
cuando intentan restringir el acceso a ciertas
vías en las horas de mayor tránsito.
En esas largas colas de autos que ruedan a
una velocidad promedio de cinco kilómetros por
hora, la ocupación media de los vehículos es de 1,2 personas.
Pero, advierten estudiosos como Oliveros, la
inseguridad en el transporte público, que sufre
una epidemia de asaltos a mano armada en los
autobuses urbanos y extraurbanos, y en taxis
independientes de cualquier organización, lleva a
la gente a buscar con desesperación el auto propio.
Casi todas las vías de una ciudad como
Caracas están atestadas desde el amanecer hasta
muy entrada la noche. Para Aliana Giménez, que
vive en la ciudad-dormitorio de Guatire, al este
de la urbe, "la vida se me va en dormir en el
autobús, trabajar, llegar a casa, bañarme,
cambiarme, hacer una minisiesta en la noche y
salir de nuevo para Caracas antes de que salga el sol", relató a IPS.
Los economistas coinciden en que un comienzo
de solución puede estar en una adecuación gradual
del precio de la gasolina a algún punto medio de
la larga distancia entre el precio doméstico y el valor de exportación.
"Pero esa medida ahora sólo surtiría efecto
con un cambio de políticas económicas que permita
contrarrestar la inflación, de lo contrario
generaría más problemas", dice Oliveros.
La inflación venezolana es la más alta del
hemisferio, pues anualizada ronda 35 por ciento y
pasa de 50 por ciento en los alimentos, que en
este país se transportan fundamentalmente por
carretera y es el rubro en el que los sectores
más pobres gastan dos de cada tres dólares de sus ingresos.
En el pasado, el alza del precio de la
gasolina fue la chispa que encendió protestas
sociales. La más recia fue el "Caracazo" de 1989,
que dejó centenares de muertos. Siempre se la
consideró una medida impopular y de las que más votos restan.
En la última década, el país ha ejercitado
consultas electorales prácticamente todos los
años, y posiblemente en marzo de 2009 vuelva a
las urnas para decidir si el presidente Chávez
--quien no ha tocado el precio de la gasolina
desde que llegó al poder en 1999-- puede
presentarse a la reelección cuantas veces quiera.
(FIN/2008) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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