COMERCIO: Muy lejos de acuerdo Norte-Sur
Análisis de Aileen Kwa*
GINEBRA, 25 jun (IPS) - Los delegados ante la
Organización Mundial de Comercio (OMC) discrepan
del director de esa institución, Pascal Lamy,
para quien las negociaciones para liberalizar el
comercio agrícola se encuentran cerca de su conclusión.
Días atrás, Lamy declaró que "estamos casi
ahí en agricultura, aunque no es el caso en
materia de acceso a los mercados de bienes
industriales". Representantes de países en
desarrollo han expresado vehementemente su desacuerdo con esa evaluación.
Un delegado de una nación africana, quien
pidió no revelar su nombre, dijo a IPS que "se ha
lanzado esta idea de que las negociaciones
respecto de los productos agrícolas están
progresando y que deberíamos concentrarnos en los
industriales. Vemos esto con preocupación. Se ha
avanzado, pero ¿estamos cerca de un acuerdo? No".
Los delegados, agregó, ven con preocupación
los subsidios que Estados Unidos concede a sus
productores. La ley agrícola aprobada hace poco
en ese país, dijo, incrementa el apoyo, incluso
en esta época de precios excesivamente altos de los alimentos.
Otro representante de una nación en vías de
desarrollo señaló que se está difundiendo una
imagen distorsionada. "Se subestima todo el
trabajo que aún queda por delante en agricultura.
Estamos muy lejos de un acuerdo en materia de
mecanismos especiales de salvaguardas", SSM por
sus siglas en inglés, una herramienta para la
protección de los mercados de los países del Sur.
Una reunión especial sobre los SSM, convocada
a fines de la semana pasada por el responsable de
las negociaciones agrícolas, Crawford Falconer,
no produjo resultados, agregó la fuente.
Parte del problema es que Estados Unidos aún
no ha indicado si aceptará la franja menor de
apoyos internos propuesta en el texto de
Falconer. Actualmente ese país destina alrededor
de 7.500 millones de dólares a ese rubro, que
distorsiona las condiciones del comercio agrícola.
El borrador que se está negociando en la OMC
permite a Estados Unidos mantener esas
subvenciones en una franja de entre 13.000 y
16.000 millones de dólares, la cifra exacta debe
ser acordada. Es decir que incluso el monto menor
permite a Washington casi duplicar esos apoyos a su sector agrícola.
Medios de prensa citaron a fines de la semana
pasada al ministro de Comercio e Industria de
India, Kamal Nath, afirmando que "mi oferta a
Estados Unidos es que reduzca sus subsidios en un
dólar y hay acuerdo. Pero ellos responden que no
sólo no piensan recortar un solo dólar sino que
quieren tener el derecho a duplicarlos en los próximos 10 años".
Las negociaciones sobre los productos
tropicales y preferencias están igualmente
empantanadas. La Unión Europea (UE) aparentemente
busca liberalizar el comercio de productos que
las naciones ACP (África, Caribe y Pacífico)
quieren mantener protegidos para preservar su acceso al mercado de ese bloque.
Aunque el azúcar y el banano se roban los
titulares, existen otros productos que son de
importancia para las naciones ACP: frutas frescas
y deshidratadas, varios tipos de aceites,
vainilla y otros extractos, esencias o concentrados.
Estos últimos son frecuentemente desestimados
por el pequeño volumen de su comercio. Sin
embargo, aunque los países ricos no los
consideren significativos resultan importantes
para los pequeños agricultores de las naciones ACP.
Las conversaciones sobre acceso a los
mercados de los bienes industriales (NAMA, por
sus siglas en inglés) también llegaron a un punto
muerto. Existen varios temas que pueden llevarlas al fracaso.
En primer lugar, los países del Sur se oponen
a las fuertes rebajas de aranceles de importación
propuestas, más amplias que las que deberían
aplicar las economías ricas. Han formado la
coalición NAMA 11, de países en desarrollo
defensores de una mínima reducción de aranceles,
que incluye entre sus miembros a Argentina,
Brasil, Egipto, India, Namibia, Sudáfrica y Túnez.
Según un análisis del no gubernamental Centro
Sur, los integrantes del NAMA 11, según el texto
en discusión, deberán reducir sus aranceles de
importación entre 54 y 60 por ciento, mientras
que los países ricos sólo tendrán que hacerlo en 30 por ciento.
Los sindicatos de esos países en desarrollo
enviaron este mes una carta a sus ministros de
Comercio advirtiendo que la propuesta actual
llevará a "la pérdida de empleos en muchos
sectores y detendrá el desarrollo de las industrias en nuestros países".
El texto en discusión permite a los países
algunas "flexibilidades" para recortes menores de
aranceles en ciertos tipos de productos.
Un problema mayor para el Mercado Común del
Sur (Mercosur), que comprende a Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay, es que, a propuesta
de Estados Unidos y la UE. El texto introdujo
restricciones al volumen del intercambio de
productos que gocen de ese tratamiento "flexible".
Para los países del Mercosur esto significa
que aunque las "flexibilidades" estarán
disponibles no podrán utilizarlas a pleno. Un
negociador señaló a IPS: "Tome en cuenta una
economía como la de Argentina. Aunque le permitan
'flexibilidades' de 12 a 14 por ciento de sus
posiciones arancelarias, se topará con la
limitación del volumen del comercio al haberlas
aplicado en sólo siete por ciento de sus posiciones arancelarias".
Como bloque, el Mercosur ha solicitado
aplicar un tratamiento "flexible" a 16 por ciento
de las posiciones de su arancel externo común sin
restricciones al volumen del comercio. Un
representante del bloque advirtió que se trata de
un tema que definirá su adhesión o no al acuerdo.
"Sin esa cláusula, ni siquiera nos podemos sentar a dialogar", aseguró.
El otro punto que generó airadas protestas
del NAMA 11 es la cláusula contra la
"concentración". El responsable de las
negociaciones de productos industriales, Donald
Stephenson, incluyó propuestas que, según los
delegados de países en desarrollo, reducirán
drásticamente su capacidad para proteger algunos sectores sensibles.
Esas propuestas, dijeron a IPS, van más allá
del mandato de las negociaciones sobre NAMA. Ese
mandato establecía señalaba que los países no
debían usar las "flexibilidades" para proteger
categorías enteras de productos, pero el texto
actual sostiene que las subcategorías enteras de
productos no pueden ser protegidas de la
competencia externa mediante flexibilidades.
"¿Por qué deberíamos acatar esto?", se
preguntó un delegado. "¿Vamos a obtener lo mismo
en el caso de los productos sensibles?". Se
refería a la cláusula agrícola que permite a la
UE y a otros países ricos proteger determinados sectores.
"¿Debemos plantear que ellos no pueden
concentrar sus 'flexibilidades' en un grupo
entero de productos? ¿Lo aceptarán? Esto viola el
mandato" de las negociaciones, aseguró.
* Este es el segundo artículo de una serie de
dos de la experta en políticas comerciales Aileen Kwa.
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