DESARME: Bombas de racimo prohibidas a pesar de EEUU
Por
Katie Vandever
NACIONES UNIDAS, 28 may (IPS) - Delegados de 109
países acordaron este miércoles en Dublín la
prohibición del uso, producción, transferencia y
almacenamiento de bombas de racimo, que mataron e
hirieron a miles de personas en los últimos cuatro decenios.
Seis de los mayores fabricantes y usuarios de
bombas de racimo --Rusia, China, Estados Unidos,
India y Pakistán-- habían anunciado que no
firmarían el tratado en la capital de Irlanda,
donde aún transcurre la conferencia que puso fin
a un año entero de conflictivas negociaciones.
Pero Gran Bretaña cambió de posición, y este
miércoles formalizó su adhesión parcial. "Hemos
decidido retirar del servicio todas nuestras
bombas de racimo", dijo entonces en Londres el primer ministro Gordon Brown.
Veintiocho naciones fabrican este tipo de
armas, al menos 14 las han desplegado en
conflictos armados y por lo menos 76 las tienen almacenadas en sus arsenales.
Organizaciones de derechos humanos lamentaron
durante la reunión en Dublín las presiones de
Estados Unidos sobre sus aliados para debilitar la posibilidad de un acuerdo.
Washington advirtió que la prohibición le
impediría participar en operaciones humanitarias,
pues la artillería de sus buques militares está
cargada con este tipo de municiones y se les
prohibiría recalar en puertos de países firmantes del tratado.
Pero la organización humanitaria Human Rights
Watch (HRW) indicó que cláusulas similares a las
hoy cuestionadas por Estados Unidos han carecido
de ese efecto, en los 11 años de vigor del
tratado internacional que prohíbe las minas antipersonal.
"Al fin y al cabo, los estadounidenses
tuvieron muy poco apoyo en Dublín", dijo Steve
Goose, director de la campaña de desarme de HRW.
"Es una gran derrota para el gobierno de George
W. Bush. No hay nada que la Casa Blanca pueda hacer al respecto."
La Coalición contra las Municiones de Racimo
(CMC, por sus siglas en inglés), integrada por
250 organizaciones de la sociedad civil de 70
países, basó sus argumentos sobre el hecho de que
estas armas continúan matando e hiriendo a
civiles mucho después de concluido un conflicto.
La tercera parte de las víctimas son niños y niñas, según la Coalición.
Las bombas de racimo están formadas por un
contenedor con cientos de pequeñas municiones,
que tienen una imprecisión inaceptable y son poco fiables, según sus críticos.
Una vez lanzadas, desde aviones, vehículos
terrestres o marítimos, estallan, y las
municiones se dispersan, antes de llegar al
suelo, sobre grandes superficies, incluso de
cientos de hectáreas. Entre cinco y treinta por
ciento no explotan de inmediato, y quedan dispersas en el suelo o enterradas.
Estas armas fueron utilizadas por primera vez
por la Unión Soviética y por el régimen nazi de
Alemania durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Hasta 2007, unas 5.500 personas murieron y
7.300 sufrieron heridas a causa de los fragmentos
que han quedado activos, según cifras oficiales.
Pero se estima que la cantidad real de víctimas
es mucho mayor. Casi todas las víctimas confirmadas fueron civiles.
Según la CMC, las bombas de racimo causaron
más bajas civiles en Iraq en 2003 y en la
meridional provincia serbia de Kosovo que
cualquier otra arma. También en Afganistán, Laos,
Líbano y Vietnam murieron miles de civiles por su culpa.
Al menos unas 50 millones de submuniciones
fueron usadas por Estados Unidos en sus
operaciones en Iraq entre 1991 y 2006. Se estima
que murieron unas 3.000 personas a causa de esos explosivos.
El tratado "es muy fuerte" y "salvará muchas
vidas y miembros", dijo el copresidente de la CMC Simon Conway.
El proceso de negociación del tratado comenzó
en febrero de 2007 en Oslo, cuando representantes
de varios países se reunieron para elaborarlo por
entender que las bombas de racimo causan "un daño inaceptable a civiles".
El texto final será formalmente aprobado este
viernes, para dar tiempo a consultas entre
diversos representantes nacionales y sus
gobiernos. Hasta entonces podrían incorporarse a los adherentes otros países.
El secretario de Estado adjunto
(vicecanciller) estadounidense Stephen Mull, a
cargo de asuntos político-militares de su
cartera, insistió el día 21 en que el proceso
será inútil pues los grandes productores y
usuarios de bombas de racimo no han participado.
Mull advirtió que las fuerzas armadas de su
país consideran necesarias estas armas para
proteger los intereses nacionales. "No se
desembarazarán unilateralmente de ellas", aseguró.
De todos modos, la presión interna tuvo
efecto en Estados Unidos. La Ley de Operaciones
Extranjeras aprobada este año prohíbe la
exportación de bombas de racimo con una confiabilidad inferior a 99 por ciento.
Como no existe una tecnología que permita la
producción de municiones de tan alta
confiabilidad, la industria armamentista
estadounidense dejó de fabricarlas y las ventas están, de hecho, suspendidas.
El gobierno de Estados Unidos es
unilateralista y, por esa razón, no quiere
involucrarse en tratados internacionales, dijo a
IPS el analista militar de HRW Marc Garlasco.
Pero el principal factor detrás de su
negativa a negociar siquiera el tratado de Dublín
es que el país "está muy dispuesto a usar bombas
de racimo", explicó. La aprobación del convenio,
empero, "estigmatizará esta arma al grado que
nunca más volverá a ser usada", pronosticó.
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