EEUU: Cambio climático puede esperar, la guerra no
Por
Jim Lobe
WASHINGTON, feb (IPS) - La inteligencia y las
fuerzas armadas de Estados Unidos identifican el
cambio climático como amenaza a la seguridad
nacional, pero, paradójicamente, el gobierno le
asigna a su combate sólo un dólar por cada 88
destinados al presupuesto de defensa.
El informe "Fuerzas armadas versus seguridad
climática", del Instituto de Estudios de
Políticas, indica que el presupuesto de defensa
de 2008 suma 647.500 millones de dólares --más
que el total del resto del mundo-- frente a los
7.370 millones dedicados a combatir el recalentamiento planetario.
De ese total, apenas 212 millones de dólares
se dirigirán a los países pobres para ayudarlos a
obtener fuentes de energía limpia y renovable,
menos de lo que Estados Unidos gasta en un solo día en sus operaciones en Iraq.
"Mientras no reparamos en gastos para hacer
la guerra, parece que no tenemos dinero para
evitar el desastre climático", dijo la autora del estudio, Miriam Pemberton.
"Las advertencias cada día más alarmantes de
los científicos dejan en claro que cambiar esas
prioridades de gasto no puede esperar", agregó.
El informe se hizo público cuando existe una
preocupación mundial sin precedentes sobre las
consecuencias devastadoras del cambio climático.
Los países más afectados serán los pobres, que
por serlo cuentan con menos recursos para afrontar las amenazas.
Violentos fenómenos climáticos, prolongadas
sequías y un aumento en el nivel de los océanos
resultarán inevitables, opinan científicos, si no
se estabilizan rápidamente y luego se reducen las
emisiones de gases invernadero, en parte
responsables por el recalentamiento global.
Esa preocupación fue subrayada el mes pasado,
cuando se otorgó el premio Nobel de la Paz al
Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático
(IPCC, por sus siglas en inglés) y al ex
vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore (1993-2001).
El IPCC es una red de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), formada por miles de
científicos, cuyas advertencias sobre la realidad
y el impacto del recalentamiento global se han
hecho cada vez más imperiosas durante los últimos 15 años.
Gore, con su documental de 2006 "An
Inconvenient Truth" ("Una Verdad Incómoda"),
aumentó significativamente la toma de conciencia
popular sobre este tema, especialmente en Estados Unidos.
Al aceptar el premio, Gore hizo un llamado a
las naciones del mundo para movilizarse y evitar
el desastre climático, "con una urgencia y una
resolución compartida que previamente sólo se
había visto cuando los países se movilizaban para la guerra".
Esa analogía marcial fue recogida por el
Departamento (ministerio) de Defensa y las
agencias de inteligencia de Estados Unidos, que
elaboraron una serie de informes sobre el impacto
del cambio climático en la seguridad nacional.
En mayo, un grupo de generales y almirantes
retirados elaboró su propio estudio, en el que
advirtieron que, entre otras consecuencias, el
recalentamiento global podría causar caos
político, migraciones, extremismo, y conflictos
nacionales e internacionales por recursos vitales
como el agua potable y los alimentos.
"El cambio climático actúa como un
multiplicador de amenazas para la estabilidad en
las regiones más volátiles del mundo", advirtió el informe.
A pesar de estas advertencias, el gobierno de
George W. Bush no ha asumido las amenazas a la
seguridad que plantea el recalentamiento global.
En 2001, apenas asumió el cargo, retiró la
firma de Estados Unidos del Protocolo de Kyoto,
tratado internacional que estableció metas de
reducción de emisiones de gases invernadero para los países ricos.
El argumento del gobierno de Bush fue que el
cumplimiento del acuerdo resultaría muy costoso para la economía de su país.
Aunque el gobierno ahora acepta que el
problema es real y que las emisiones deben
reducirse, continúa oponiéndose a la imposición
de metas de cumplimiento obligatorio.
En términos presupuestarios, los fondos para
atender la emergencia climática se han
incrementado gradualmente respecto del gasto
militar, según el análisis del Instituto de Estudios de Políticas.
La relación de 88 dólares a uno prevista para
este año "es sin duda un avance" frente a la
proporción de 97 dólares a uno de 2007, cuando se
destinaron 37.000 millones de dólares a programas
climáticos y 3,5 billones de dólares a la defensa.
"Pero también es, indudablemente, una mejora
inadecuada, considerando la magnitud relativa de
estos problemas. El terrorismo es un tema serio,
pero no nos rodea. Los efectos del cambio
climático sí lo harán", señaló el estudio.
Este año, la mayor parte del gasto en
programas relacionados con el ambiente, casi
4.000 millones de dólares, se destinará al
desarrollo de tecnologías, mientras que el
Departamento de Defensa recibirá 77.000 millones
de dólares para sus actividades de investigación y desarrollo.
A pesar de la casi unanimidad científica
sobre la aceleración del cambio climático, la
segunda partida presupuestaria más importante
dentro de las partidas destinadas al
recalentamiento global --unos 2.000 millones de
dólares-- se dedicará a ayudar a resolver "las
fundamentales incertidumbres asociadas con el cambio climático".
La mayor parte de estos fondos, destaca el
informe, irán a la Administración Nacional de
Aeronáutica y el Espacio, cuyo director, Michael
Griffin, declaró que, aunque no duda de la
tendencia hacia el recalentamiento, "no estoy
seguro sobre si es justo decir que se trata de un
problema que debamos combatir".
Frente a los 212 millones de dólares de ayuda
a los países pobres para enfrentar el cambio
climático, Washington dedicará casi 10.000
millones de dólares en asistencia militar al extranjero.
El gobierno no detalló cómo utilizará los
fondos de ayuda internacional en 2008. Pero en
2006, el último año sobre el cual dio a conocer
esta información, 90 por ciento del total se
empleó para mitigar los efectos de usinas
eléctricas que utilizan carbón en los países
pobres y promover tecnologías estadounidenses más eficientes.
Alrededor de ocho por ciento del total se
destinó a programas para afrontar las
consecuencias de sequías, inundaciones, pérdidas
de cosechas o agua potable y otros efectos
potencialmente catastróficos del cambio climático.
En su discurso anual sobre el Estado de la
Nación, a fines de enero, Bush dijo que pediría
al Congreso legislativo el aval para dotar 2.000
millones de dólares, a lo largo de los próximos
tres años, a un fondo internacional dedicado al
clima y la energía limpia. Pero no indicó cómo se asignaría ese dinero.
(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |