AMBIENTE-SUDÁN: Construcción sin reglas Por Yazeed KamaldienJARTUM, ene (IPS/IFEJ) - Un auge de la
construcción, alimentado por el petróleo, le da a
la capital de Sudán un barniz más brillante que
nunca. Sin embargo, algunos temen que esto tenga un costo ambiental.
"La industria de la construcción está
cambiando el uso de la tierra. Están cortando las
áreas verdes en Jartum y creando zonas
residenciales. No está muy bien planeado, y ya
está teniendo un impacto negativo en la calidad
del agua y el suelo. El peligro a largo plazo es
que esto lleve a una escasez hídrica y a otros
impactos socioeconómicos y sanitarios", dijo
Mohamad Elmuntasir Ahmed, profesor en la Facultad
de Ingeniería y Arquitectura en la Universidad de Jartum.
En ausencia de parámetros que regulen qué
productos de la construcción pueden ser
importados, ciertos contratistas utilizan materiales peligrosos, agregó.
"Estos materiales introducirán sustancias
químicas que pueden perjudicar el ambiente y la
salud de los residentes. Encontramos que los
retardantes de llamas usados en la construcción
son fuentes de toxinas que pueden transmitirse a
los niños a través de la leche materna. También
pueden causar cáncer. La atmósfera también es
afectada por estos productos químicos", continuó.
Además, "las tendencias de la construcción
actualmente permiten que haya demasiado espacio
entre los edificios. Si estos se construyen a
menor distancia unos de otros, pueden conservar
mejor el aire fresco. Pero no es así, lo que
significa que necesitamos más electricidad para
mantener en funcionamiento el aire acondicionado.
Eso también crea más contaminación", dijo Ahmed.
Ahmed también se desempeña como consejero de
la organización de vigilancia ambiental de la
universidad y ha trabajado en estudios de
factibilidad de varios proyectos de la
construcción en Sudán, desde fábricas hasta embajadas.
De estos puntos de vista se hace eco Sharaf
Bannaga, propietario de Bannaga Consulting que
además trabajó en el departamento de empresas
públicas del estado de Jartum entre 1989 y 2001.
"Los contratistas tienen la libertad de hacer
lo que quieran. No piensan en cómo están poniendo
al ambiente en peligro. El gobierno administra
todo. Una vez que se tiene su aprobación a nadie
le importa, y nadie está supervisando al gobierno", enfatizó Bannaga.
Ahmed coincidió en que es necesario que
mejore el control del gobierno sobre la
construcción. "Hay un abismo entre la legislación
y el monitoreo de los proyectos. También tenemos
legislación anticuada. Necesitamos nueva
legislación que pueda aplicarse y hacerse cumplir".
Pero opinó que debe recordarse que el manejo
ambiental todavía está en su etapa inicial en
este país. "El Ministerio de Ambiente de Sudán
fue lanzado recién en 1995. No ha tenido mucho
tiempo, pero está trabajando muy duramente.
Necesita más tiempo para establecer y hacer cumplir un sistema completo".
Bannaga destacó que la falta de consideración
de la industria de la construcción es parte de
una tendencia más amplia para hacer a un lado el
ambiente en un país que lidia con una difundida
pobreza, como pueden atestiguar los tugurios de Jartum.
"Tenemos dificultades para tratar el agua y
los residuos líquidos. La mayoría de los hogares
proporcionan sus propios medios para verter
desechos líquidos en el suelo y el agua
subterráneos. No hay redes de residuos líquidos", explicó.
"Tampoco tenemos sistemas para negar la
recolección en muchas áreas. La mayoría de
nuestros desechos sólidos se quema en el lugar.
Dependemos del aire acondicionado mecánico y no hay eco-construcción", añadió.
Muchos pobres dependen del entorno natural
para su sustento, "pero también agravan los
problemas ambientales. Alguien que es pobre tala
árboles para vender madera, y nadie vuelve a
plantar los árboles", dijo Bannaga.
Envuelto en una guerra con el Movimiento de
Liberación del Pueblo de Sudán, en el sur, hasta
2005, el gobierno nacional ahora se encuentra
combatiendo a rebeldes en la occidental región de
Darfur. Y también la condena internacional por
los crímenes de guerra perpetrados en el curso de
este conflicto, de los cuales se le acusa. Sin
embargo, esto ha tenido poco efecto en las inversiones en Sudán.
Además de la sustentabilidad ambiental, el
asunto de los derechos de la tierra también
demostró ser algo con lo que lidiar en el
desarrollo de Jartum. Esto incluye los esfuerzos
para construir puentes hacia la Isla de Tuti.
Este proyecto aspira a vincular la isla,
ubicada en el río Nilo, con la capital, que la
rodea. También se construirá una carretera que
atraviese la isla, para conectar los dos puentes
y brindar otra ruta de tráfico que alivie la
congestión en la metrópolis en crecimiento.
La iniciativa de 14 millones de dólares
comenzó en 2003 y estuvo en marcha hasta que se
produjo una demora de 13 meses en las obras de la carretera de la isla.
"Tuvimos que detener el proyecto cuando los
residentes dijeron que la carretera atravesaría
su tierra. Querían mucho dinero por la tierra y
pasamos todo ese tiempo negociando con ellos.
Hicimos un acuerdo", relató Abdul-Wahid
Abdul-Moniem Abdul-Aziz, quien dirige el
Departamento de Carreteras y Puentes en el
Ministerio de Planificación Física y Empresas
Públicas del estado de Jartum y está encargado de
completar el ambicioso proyecto.
Su división, dijo, crea conciencia en todos
los contratistas sobre las leyes ambientales
sudanesas. "Tenemos un departamento relativo al
ambiente y tiene su propio tribunal para juzgar
si los contratistas no obedecieron la ley", agregó.
Pero para Bannaga claramente hay una
necesidad de mayor control. "Puede haber
legislación, pero no hay reglas", observó.
* Este artículo es parte de una serie sobre
desarrollo sustentable producida en conjunto por
IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en
inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales).(FIN/2008) Envíe sus comentarios al editor |