CAMBIO CLIMÁTICO: Dos ambientes, vista al iceberg y oso guardián
Por
Stephen Leahy
TORONTO, ene (IPS) - Dan Bloom cree que es tiempo
de pensar cómo construir ciudades autosuficientes
en las regiones polares, porque el cambio
climático volverá eventualmente inhabitable a la mayor parte del planeta.
Las ciudades polares podrían ser "la única
posibilidad de supervivencia para la humanidad si
el recalentamiento global se vuelve una
catástrofe en el futuro lejano", señaló a IPS.
Bloom no es un científico ni experto de
ninguna clase, sino un ciudadano estadounidense
de casi 60 años que vive en Taiwán enseñando
inglés. Pasó la mayor parte de su vida en
diversas partes del mundo como reportero, editor, maestro, traductor y autor.
Ahora su objetivo es sacudir la indiferencia
de las personas respecto de la mayor amenaza de
esta época: el cambio climático.
"La vida continúa como si nada aquí en
Taiwán. No se toma ninguna medida y la gente no
quiere hablar del tema", afirmó. Y la inacción engendra más inacción...
"La pasividad de los otros puede hacer que
subestimemos las amenazas a nuestra seguridad",
escribió Camilla Cavendish en el diario londinense The Times.
Cavendish mencionó estudios que sugieren la
existencia de una mentalidad de manada. Si se
presenta el cambio climático como un problema,
las personas harán algo al respecto. Pero como
tal cosa no sucede, entonces el problema no existe.
Sin embargo, cuando la gente toma conciencia
sobre la peligrosa tendencia de seguir a la
manada más allá del borde del abismo, se puede
quebrar esa tendencia y tomar un camino más sensato, agregó.
Bloom quiere que se tome conciencia de que el
mundo se encuentra en un sendero que puede llevar
a que apenas unos pocos cientos de millones de
personas sobrevivan en ciudades especialmente diseñadas en el Ártico.
Originalmente, imaginó que esto podría
suceder en unos 500 años, pero científicos le
dijeron que era posible que la fecha se adelantara significativamente.
Bloom ha estado en contacto con expertos y
periodistas para discutir su idea sobre las
ciudades polares. Hace pocos meses, una búsqueda
en Google con la clave "ciudades polares" (entre
comillas) no ofrecía resultados. Hoy, aparecen
3.060 sitios en inglés y 29 en español,
incluyendo uno que contiene ilustraciones sobre el aspecto que tendrían.
La búsqueda, sin las comillas, retorna
535.000 referencias en inglés y 83.200 en español.
Muchos de los comentarios pertenecen a Bloom,
en la cruzada de un hombre que no tiene
computadora para difundir la palabra. Obviamente,
pasa una gran cantidad de tiempo en los cibercafés taiwaneses.
Su quijotesca empresa comenzó hace menos de
un año. Al observar informes contradictorios en
la prensa respecto del cambio climático, Bloom
decidió realizar su propia investigación sobre el
tema. La idea de las ciudades polares tuvo su
origen en un artículo que el científico británico
James Lovelock publicó en el diario londinense The Independent.
Escribió que la Tierra se recalentaría mucho
más rápido de lo esperado por los científicos,
debido a mecanismos de retroalimentación como el
deshielo de la Antártida y el Ártico.
"Antes de la finalización de este siglo,
miles de millones de nosotros moriremos y las
pocas parejas 'reproductoras' que sobrevivan
estarán en el Ártico, donde el clima será tolerable", pronosticó.
La opinión de Lovelock fue ampliamente
criticada como excesivamente pesimista y
destinada a causar pánico. Para nada ajeno a la
controversia, el científico fue quien primero
propuso en los años 70 la "hipótesis de la Gaia",
que considera al planeta como un organismo único y altamente complejo.
En octubre de 2007, reiteró que el
recalentamiento global avanzaba rápidamente y que
produciría un apocalíptico aumento de la
temperatura de seis grados centígrados en promedio antes del fin de este siglo.
"Al principio me deprimí, pero ahora soy optimista", señaló Bloom.
Si un cambio climático catastrófico es una
posibilidad real, ¿por qué no comenzar a
planificar ciudades polares sustentables, por si
acaso?, se planteó. Si se imagina que un día
pueden ser necesarias para la supervivencia de la
raza humana, esto podría hacer que la gente tome
conciencia sobre la amenaza de recalentamiento planetario, agregó.
"Estamos en una emergencia real, no podemos
seguir como si nada pasara", advirtió Bloom.
Pero muchos expertos se niegan a considerar
la idea de las ciudades polares. La mayoría de
los científicos contactados por IPS se negaron a
hacer comentarios. Quienes sí lo hicieron
señalaron que imaginar un futuro de esas
características es contraproducente, en un
momento en que la humanidad debe concentrarse en
"cómo reducir drásticamente las emisiones de gases invernadero".
"Es tonto pensar de aquí a 200 o 300 años y
resulta mucho más útil concentrarse en los
próximos 20 o 30", dijo Ross Gelbspan, un
periodista que trabajó en The Washington Post y
The Boston Globe, y escribió varios libros sobre cambio climático.
Gelbspan analizó exhaustivamente el impacto
del recalentamiento global en el futuro cercano.
No hay forma de evitar que mueran millones de
personas, cree, el tema es determinar cuántos millones serán.
Sus escenarios de futuro abarcan desde una
pesadilla totalitaria como respuesta a las
migraciones masivas y el caos social provocado
por el cambio climático hasta el logro de una
verdadera paz mundial. Su mejor pálpito, hoy, es
que se pueden producir cualquiera de las dos
alternativas o los diferentes matices existentes entre ellas.
"Tenemos que empezar a discutir qué clase de
futuro queremos", dijo Gelbspan a IPS.
Hablar con los jóvenes es especialmente
importante, dado que se trata de su futuro. Y
también es vital ofrecer alternativas y soluciones.
La respuesta al problema en Estados Unidos,
afirmó, es desvincular el dinero de la política.
Las industrias del carbón y del petróleo aportan
una gran cantidad de dinero a los candidatos a la
presidencia, quienes gastan millones para
resultar elegidos. En consecuencia, el próximo
presidente no tomará las drásticas medidas
necesarias para reducir las emisiones de gases invernadero.
"La vida en el planeta es muy frágil y
estamos arruinándolo todo", dijo Bloom. "Voy a
dedicar los últimos años de mi vida a impulsar la
idea de las ciudades polares para hacer que la
gente despierte. No me importa si me llaman loco", aseguró.
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