INDÍGENAS-MÉXICO: Desnudos por un pedazo de tierra
Por
Diego Cevallos
MÉXICO, dic (IPS) - Unos 300 indígenas del estado
mexicano de Veracruz marchan desnudos por las
calles de la capital para pedir tierras. Su
peculiar forma de protesta consigue atención,
pero sus demandas tienen pocas posibilidades de ser atendidas.
Los manifestantes, en su mayoría indígenas
nahuas, pertenecen al Movimiento de los 400
Pueblos, que en 1992 sufrió un severo golpe,
cuando la policía lo desalojó de una propiedad
rural privada de más de 2.000 hectáreas que habían ocupado en 1988 en Veracruz.
A partir del desalojo y declarándose
agraviados, estos campesinos empezaron a manifestarse en la capital.
Primero pedían la excarcelación de 100
miembros, enjuiciados por cargos de robo,
asesinatos, agresiones y ocupación ilegal de
tierras. Tras alcanzar ese objetivo, empezaron a
demandar la restitución del predio original que
ocupaban o la entrega de uno nuevo y el castigo a
las autoridades que los desalojaron hace 15 años.
En 2002, en una de sus visitas anuales a la
capital, donde instalan por dos o tres meses
casas de campaña entre las transitadas y
céntricas avenidas Reforma e Insurgentes,
decidieron desnudarse como forma de protesta.
Desde entonces, reiteran cada año tal demostración.
"Nos despojaron de todo, nos quitaron la
tierra y nos encarcelaron, así que por eso
marchamos desnudos, tal como somos", dijo a IPS
Nereo Cruz, uno de los líderes del grupo.
Según explicó, el nombre de la organización
data de los años 70, cuando reunía a 400
diferentes comunidades campesinas indígenas.
"Es difícil protestar desnudos, pero somos
indios comprometidos con nuestra causa y lo
seguiremos haciendo hasta que logremos atención",
señaló Cruz, quien estuvo siete años preso desde 1992.
Como otros de sus compañeros, este dirigente
fue acusado de robo, ocupación ilegal de tierras
y un asesinato, que afirma fue "un invento para tratar de callarme".
Las 2.000 familias que ahora integran el
movimiento son parte de los 20 millones de
mexicanos, 75 por ciento de ellos pobres, que habitan los campos del país.
De las 31 millones de hectáreas que se
cultivan en México, en menos de un millón se
concentra una creciente producción exportable,
mientras el resto se destinan en buena medida a
cultivos de autoconsumo de indígenas y campesinos.
La mayoría de las familias campesinas son
dueñas de sus tierras en la modalidad de ejido,
forma comunitaria de propiedad en la que también
se permite la producción agrícola o ganadera individual.
La reforma agraria iniciada en 1917, cuando
culminó la Revolución Mexicana de corte
agrarista, distribuyó entre millones de
campesinos unos 100 millones de hectáreas,
equivalentes a más de la mitad del territorio
nacional. Con el tiempo, muchas de esas tierras
se integraron a las ciudades, fueron vendidas y
destinadas a diferentes actividades.
Sin embargo, unos 70 millones de hectáreas
siguen siendo tierras ejidales o comunitarias.
Gran parte del reparto agrario se llevó a
cabo bajo la discrecionalidad del Estado, y en
ese contexto surgieron las principales
organizaciones campesinas, entre ellas los 400 Pueblos.
En 1992, luego de 75 años de vigencia del
reparto agrario, una reforma legal abrió paso a
la privatización de las tierras sociales y puso
fin a la distribución de tierras en propiedad social.
Así se autorizó la venta de predios comunales
y ejidales y se exigió al gobierno que, si
pretendía entregar tierras, antes debía comprarlas.
Los líderes del Movimiento de los 400
Pueblos recuerdan que en 1989, el entonces
presidente Carlos Salinas (1988-1994) les ofreció
una entrega de tierras que nunca concretó.
Por entonces, el movimiento reunía a
campesinos con y sin tierras, por ejemplo los
hijos de antiguos ejidatarios, y esperaba obtener
propiedad sobre los predios ocupados en 1988 en Veracruz.
Sin embargo, Salinas coadyuvó para que parte
de esos terrenos se entregaran a campesinos
afines al gobernante Partido Revolucionario
Institucional, y que el resto quedara en manos de
sus dueños originales, una familia de antiguos hacendados.
Los campesinos de los 400 Pueblos son en su
mayoría nahuas, la etnia más numerosa del país y
de Veracruz, donde cerca de un millón de sus 7,1
millones de habitantes son indígenas pobres.
Los nahuas son la matriz originaria de gran
parte de las culturas nativas de Mesoamérica,
incluyendo a los aztecas, pueblo que tuvo un gran
desarrollo cultural y económico en todo el territorio central de México.
En los últimos años, 70 por ciento de los
indígenas del Movimiento de los 400 Pueblos
recibieron parcelas de entre dos y tres hectáreas
por familia, donde cultivan especialmente
cítricos. El tercio restante pugna aún por una propiedad.
En Veracruz, que ocupa el cuarto lugar como
estado con mayor grado de marginación en el país,
una tercera parte de la fuerza de trabajo labora
en los sectores agrícola, forestal y pesquero.
Para los 400 Pueblos, exhibir sus cuerpos
desnudos es la mejor forma de llamar la atención
sobre sus demandas. "La tierra es parte esencial
de la vida del campesino, por eso no
descansaremos hasta conseguirla", dijo Cruz.
Cuando estos campesinos realizaron su primer
desnudo, la sorpresa se apoderó de los
capitalinos, pero con el paso de los años esa
manifestación se volvió parte del panorama habitual de la capital.
No obstante, aún reciben atención de algunas
autoridades de la capital, de legisladores y de la Procuraduría General.
Sobre las 2.000 hectáreas que aún reclaman,
las autoridades les responden que parte de ellas
ya pertenecen a otros campesinos y a sus antiguos
dueños, y que por ahora no pueden entregarles más.
Sin embargo, los campesinos insisten. Además,
recuerdan que otra de sus demandas es el castigo
a quien fue gobernador de Veracruz entre 1988 y
1992, el ahora legislador Dante Delgado, al que acusan de represor.
Delgado dispuso en su momento el desalojo en
cumplimiento de una orden judicial, así que la
acusación no tiene sustento, concluyó en abril
una comisión de senadores que estudió el caso.
Fuentes consultadas en Veracruz, con costas
en el Golfo de México, sostienen que la fuerza e
importancia de los 400 Pueblos mermó en las
últimas décadas y recuerdan que su población
original se estima en 13 mil familias, ya en los
años 80 reunía a unas 8.000 familias, de las hoy que quedan sólo 2.000.
"De ellos sólo sé algo cuando voy a la
capital, ¿son los encuerados no? (desnudos)",
preguntó el sacerdote Alfredo Zepeda, del grupo
católico Fomento Cultural y Educativo, que
trabaja desde hace 35 años con indígenas de
Veracruz en proyectos de comunicación y apoyo comunitario.
"Están muy menguados, creo que más que un
movimiento social son como una agencia que
trabaja presionando por tierras y dinero", dijo
por su parte el indígena Dante Martínez, regidor
de la alcaldía de Ixhuatlán de Madero, en Veracruz.
Esa alcaldía, ubicada en zonas de sierra, es
vecina a los territorios de influencia de los 400
Pueblos, que se ubican en planicies cercanas a ríos y a la costa.
"Nuestros vecinos son indígenas, pero ya han
perdido mucho de la cultura, y gran parte de
ellos son comerciantes o incluso llegan a
negociar con las tierras", sostuvo el regidor.
Cruz, uno de los dirigentes de la
organización, niega que sean negociantes. "Somos
pobres como todos los indios, si no, para qué
hacer el esfuerzo de venir cada año aquí a la
capital y protestar desnudos", concluyó. (FIN)
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