DESARROLLO: Cambiar caridad por justicia Por Miren GutiérrezROMA, 9 oct (IPS) - El Llamado Mundial contra la
Pobreza (GCAP) logró abrir un proceso de cambio
en "el sentido de la percepción de la asistencia"
internacional "desde la caridad hacia la
justicia", dice una de las presidentas de esta
red de la sociedad civil, Sylvia Borren.
Borren, también presidenta de la organización
humanitaria holandesa Oxfam Novib, advierte que
dentro del GCAP se reproducen las tensiones entre
el Norte rico y el Sur pobre y entre hombres y
mujeres, así como otros conflictos.Pero "la clave es trabajar juntos de modo
práctico, comunicarnos y encontrar soluciones",
explica la activista, que integra la presidencia
colectiva de esta red mundial junto con Kumi
Naidoo, secretario general de Civicus, y Ana
Agostino, integrante del Grupo de Trabajo Feminista del GCAP.
Ésta es una síntesis de la extensa entrevista de IPS a Borren.
IPS: El 17 de octubre del año pasado, GCAP y la
Campaña del Milenio de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) rompieron el record
Guinness de la mayor movilización coordinada de
la historia, cuando 23,5 millones en más de 100
países se pusieron de pie contra la pobreza. El
presidente de Malawi, Bingu wa Mutharika, se unió
a las manifestaciones. En Jaipur, India, 38.000
fanáticos del cricket se pusieron de pie. En
Filipinas, miles de personas marcharon contra la
pobreza. ¿Esperan volver a batir la plusmarca este año?
SYLVIA BORREN: Que 23,5 personas en todo el mundo
se hayan puesto de pie contra la pobreza es un
logro que todavía me entusiasma, pero me
entristece que los medios de comunicación casi no
le hayan prestado atención. Espero que eso sea
muy diferente este año, pero no podría predecir
la cantidad de gente que participará.
Esta vez, los participantes eligieron
diferentes maneras de demandar justicia. Habrá
grupos que se pondrán de pie, otros entonarán
cánticos y canciones. Y habrá partidos de fútbol
en los que se "tocará el silbato" para denunciar la pobreza.
-- Usted escribió la letra de una canción, el
Réquiem a la Pobreza, que será interpretado por
orquestas y coros en varios países el 17 de
octubre. ¿De qué modo piensa usted que cantar hará una diferencia?
-- Esta canción está extraída del más extenso
Réquiem a la Pobreza, que escribí junto con el
músico Peter Maissan. La pieza también fue
coreografiada por (la compañía de danza
intercultural) Le Grand Cru. Esperamos que se
represente en 20 países. En Holanda, un coro de
más de 700 personas lo cantará frente al
Parlamento en La Haya, y también se representará
en Maastricht y en Heerenveen. También nos
dijeron que la entonarán en 16 lugares diferentes de India.
El Réquiem a la Pobreza es muy conmovedor, y
conecta a la audiencia con la realidad cotidiana
de la pobreza a un nivel emocional. Lo más
importante es que cualquiera puede cantarlo, y
nadie que lo haga podrá sacarse la melodía ni la
letra de la cabeza. Es una pieza compuesta para
coro, dos solistas y bailarines. Hemos visto
gente que viene una y otra vez a cantarla en diferentes actuaciones.
-- Este año, la consigna es "¡Manifiéstate!".
¿Cómo planean canalizar las opiniones y demandas del público?
-- A veces, se habla y escribe sobre la pobreza
con hechos y números: medio millón de mujeres
muriendo en el parto cada año, 80 millones de
niños y niñas que no van a la escuela y
trabajan... Estos hechos se vuelven abstractos.
No es conexión suficiente con cada mujer, con
cada niño a quienes se les roba el futuro.
Necesitamos que todos entiendan el profundo
sufrimiento que la pobreza produce y cómo podemos
cambiar esta situación a través de nuestra propia
conducta y de nuestros reclamos políticos.
Espero que la gente se conmueva de corazón
para que muchos más se conecten con nuestra
causa, se manifiesten, demanden nuevas políticas
comerciales y de asistencia, se conviertan en
consumidores "justos"... Se trata de reconocer y
sentir nuestra humanidad común y nuestra
necesidad de actuar en pos de justicia.
-- Se ha dicho que este año la campaña es más política. ¿En qué sentido?
-- Me he convencido de que los líderes políticos
necesitan que, en nuestro carácter de votantes,
seamos extremadamente claros en nuestras
demandas. De otro modo, promesas como los
Objetivos de las Naciones Unidas para el
Desarrollo del Milenio se formularán pero no se cumplirán.
La Unión y la Comisión Europea hablan mucho
sobre erradicación de la pobreza, pero sus
previsiones de inversión hacia ese objetivo hasta
2013 muestran una caída significativa del dinero
que se asignará a la educación, a la salud, a la
lucha contra el sida, y no habrá casi dinero para
emplear en justicia de género, en apoyar a niñas y mujeres.
Por lo tanto, necesitamos explicar a los
ciudadanos de todo el mundo cuán injustas son las
reglas del comercio mundial, que van contra los
agricultores y productores del Sur en desarrollo
pero también contra los del Norte, en particular
contra pequeñas empresas que, con frecuencia, son dirigidas por mujeres.
Necesitamos manifestar que la producción y el
tráfico de armas reducen nuestra seguridad.
Necesitamos demostrar cómo la asistencia todavía
está atada a condiciones que favorecen a los países ricos.
Conocemos todos los hechos y las cifras para
exponer estas injusticias, que literalmente matan
en todo el mundo a nuestras niñas y mujeres,
quienes cargan en sus espaldas las injusticias
más pesadas. Antes de establecer cualquier
política a nivel local, nacional y mundial, puede
y debe ser evaluado su impacto sobre las mujeres.
Y ése será un indicador seguro sobre el potencial
de una política para llevarnos a un mundo justo y sin pobreza.
En ese sentido, GCAP es y debería ser muy
político. Pero se trata de pueblos, no de partidos.
-- ¿Puede mencionar efectos específicos de la campaña del año pasado?
-- El movimiento GCAP es una amplia coalición de
muchas organizaciones civiles, grupos
comunitarios, movimientos religiosos, sociales y
sindicales. Es joven, tiene pocos años de vida, y
ha dejado su marca, por ejemplo, al presionar al
Grupo de los Ocho (países más poderosos del
mundo) para que asuman compromisos concretos sobre la asistencia en África..
El GCAP está cambiando el sentido de la
percepción de la asistencia desde la caridad
hacia la justicia. Expone a una audiencia mucho
más amplia de ciudadanos de todo el mundo que la
pobreza es una cuestión de privilegios y de
explotación, de despojar a la gente de sus derechos y de sus vidas.
-- La campaña comenzó en 2005. Después del enorme
esfuerzo que esta alianza mundial realizó para
movilizar masas en todo el mundo, ¿ya hay señales de cansancio?
-- Los movimientos y redes sociales se esfuerzan
mucho por organizarse, pero estoy asombrada por
la energía que las coaliciones del GCAP a nivel
nacional lograron generar. Por eso estoy tan
convencida de que este amplio movimiento
ciudadano mundial podrá conmover a políticos y empresarios como nadie más.
Dentro del movimiento tendremos que afrontar
y solucionar todas las tensiones presentes en
cualquier relación desigual de poder:
hombres/mujeres, Norte/Sur, diferencias de clase,
de raza, de edad, de religión, de educación,
capacidades especiales, orientación social... no
hay diferencias que no tengamos dentro del GCAP.
La clave es trabajar juntos de modo práctico,
comunicarnos y encontrar soluciones.
Nos dimos cuenta de que podemos ir más allá
de los estereotipos y de las posturas
ideológicas. Eso no es siempre fácil, pero mi
experiencia en el GCAP indica que podemos hacerlo.
¿Qué podemos alcanzar en la práctica. Las
metas del milenio, por supuesto, además de
justicia de género, derechos humanos, cuidado del
ambiente... Pero no queremos reducir la pobreza a
la mitad: queremos erradicarla.
(FIN/2007) Envíe sus comentarios al editor |