POBLACIÓN-CHINA: Contra los pequeños emperadores
Por
Antoaneta Bezlova
BEIJING, may (IPS) - Las parejas de nuevos ricos
de China optan por tener más de un hijo, violando
la limitación impuesta por el gobierno, alegando
que así impiden que se conviertan en unos
malcriados sin respeto por sus padres o por las responsabilidades.
La nueva filosofía, en auge en las ciudades
de China, desafía los esfuerzos gubernamentales
de varias décadas por controlar el crecimiento
demográfico en este país hoy con más de 1.300
millones de habitantes y donde lo común era
ensalzar el concepto de "menos nacimientos, mejor calidad de la nación".
Los funcionarios de planificación familiar
advierten que el país podría afrontar una crisis
de población si más parejas ricas continúan
ignorando la estricta política de tener un solo
hijo y crean familias grandes, como fue la norma
en este país antes de la llegada al poder del Partido Comunista.
Bajo las controvertidas reglas, introducidas
por los gobernantes comunistas a fines de los
años 70, las parejas deben pagar multas si tienen
dos hijos o más. Pero mientras la economía del
país florece y los estándares de vida se elevan,
cada vez más familias en las ciudades ven que
pueden pagar por lo que ahora perciben como el privilegio de tener más hijos.
La baja natalidad del país puede ser
insostenible y el riesgo de una "recuperación de
la población" es muy real, sugirió esta semana el
director de la Comisión Nacional de Población y Familia, Zhang Weiqing.
La cantidad de personas con buen poder
adquisitivo y de celebridades que tienen más de
un hijo aumenta rápidamente, dijo Zhang, citando
un estudio realizado por su organización. Casi 10
por ciento de este sector de altos ingresos ahora
opta por tener tres hijos, porque las familias
grandes están tradicionalmente asociadas en China con riqueza y felicidad.
Sin embargo, este "baby boom" (auge de
nacimientos) entre los nuevos ricos de China
generó una indignación pública, por el hecho de
que el dinero y el poder puedan torcer incluso
las reglas más estrictas en el país.
El gobierno alega que gracias a la política
del hijo único se pudo controlar el crecimiento
demográfico en un país que ya tiene la mayor población del mundo.
Las multas impuestas a quienes violan esa
política varían por zona, pero en provincias
costeras ricas, como la meridional Guangdong,
puede llegar a 200.000 yuanes (25.800 dólares) por hijo.
La prensa china, por ejemplo, informó sobre
una familia de Guangdong que había pagado 780.000
yuanes (100.000 dólares) para tener varios hijos.
"Ellos (los ricos) se burlan de la política
nacional mostrando que, con dinero, ésta puede no
querer decir nada", señaló un comentario publicado en marzo en el China Daily.
"Sin ser presionados por una suerte de
castigo complementario, quienes infringen esta
ley se sienten orgullosos de una supuesta
superioridad basada en su riqueza. Y es bastante
posible que más personas sigan su mal ejemplo", concluyó el periódico.
Esta tendencia a violar la regla de tener un
solo hijo aparece en un momento de crecientes
tensiones sociales causadas por la ampliación de
la brecha existente entre ricos y pobres. Una
encuesta última realizada en Internet por el
periódico China Youth Daily mostró que más de 60
por ciento de los consultados pensaban que era
injusto que los ricos pudieran disfrutar el privilegio de "dinero por bebé".
Mientras los ricos pagan dinero para esquivar
las reglas, las mujeres pobres embarazadas que
viven en las áreas rurales corren riesgo de vida,
igual que sus bebés, al buscar partos
clandestinos para evitar las elevadas multas,
según un alto funcionario de Salud.
"Algunas mujeres que no se atreven a
postularse para recibir asistencia financiera al
momento del parto por temor a ser castigadas por
tener más de un hijo, eligen dar a luz en sus
hogares o en clínicas privadas baratas, pero que
no cumplen con las condiciones básicas", dijo el
viceministro de Salud, Jiang Zuojun, en una conferencia sobre mujeres y niños.
Durante las últimas dos décadas, críticos de
China culparon a la política del hijo único de
ser fuente de coerción y de abortos forzados. Las
parejas que tienen más hijos han sido sometidas a
fuertes multas, pérdida de trabajo y esterilizaciones forzadas.
Pero los planificadores familiares de China
trabajaron duramente para superar la imagen
draconiana de su sistema coercitivo,
estableciendo proyectos piloto para volver la
política menos severa y perturbadora.
La aplicación de la norma del hijo único fue
flexibilizada en la segunda mitad de los años 90,
cuando a algunas familias rurales se les permitió
tener un segundo hijo si el primero era una niña o era discapacitado.
En la China rural, la tradicional preferencia
por los hijos varones todavía se mantiene, y en
esto también inciden razones prácticas. Como el
sistema de seguridad social cubre solamente a los
residentes de zonas urbanas, las familias del
campo tienen más hijos con la esperanza de tener
quien los sustente durante su vejez.
Las parejas ricas en las ciudades tienen
consideraciones menos pragmáticas pero de un
largo plazo similar, al elegir pagar las multas para tener más hijos.
Les preocupa que la nueva generación de hijos
únicos, consentidos, conocidos como los "pequeños
emperadores", crezcan egocéntricos y maleducados,
con poco respeto por sus padres, entre otras cosas.
"No puedo inculcarle ninguna disciplina a mi
hija", declaró la empresaria de bienes raíces Cao
Li, quien trabaja a tiempo completo y deja que sus padres críen a la niña.
"Es maleducada, egoísta y demandante, pero
(estar con ella) solamente los fines de semana no
ayuda a la disciplina. La única solución sería
tener otro hijo y dejar que mi hija aprenda a
compartir y a cuidar a alguien más", opinó.
Cao Li no tiene tiempo para corregir las
prácticas educativas de dos abuelos embobados con
su nieta, pero gana lo suficiente como para tener otro bebé.
"Cuesta mucho criar dos hijos, pero
probablemente sea menos caro que tener uno solo,
lo que resulta ser una decepción, cuando somos ancianos", explicó.
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