BRASIL: Violencia se erige en factor electoral Análisis de Mario OsavaRÍO DE JANEIRO, 7 jun (IPS) - La violencia puede
convertirse en factor decisivo de los comicios
brasileños de octubre, cuando serán escogidos el
nuevo presidente del país, gobernadores de 27
estados y parlamentarios nacionales y estaduales.
Los brasileños observaron en los noticieros
nocturnos del martes acciones inexplicables de
activistas del Movimiento de Liberación de los
Sin Tierra (MLST) agrediendo a personas y
destrozando vidrios, computadoras y macetas de la Cámara de Diputados.
El ataque dejó 26 heridos, uno grave con
traumatismo de cráneo, y 527 activistas
detenidos, además de 42 niñas y niños (hijos de
algunos arrestados) bajo custodia de autoridades
judiciales de la infancia. Será además una herida
a las pretensiones reeleccionistas del presidente
Luiz Inácio Lula da Silva y de su Partido de los Trabajadores (PT).
El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin
Tierra (MST), la más conocida organización de
campesinos brasileños, aclaró que no tenía ningún
vínculo con el MLST, erróneamente señalado como una de sus disidencias.
Pero el principal dirigente del MLST, Bruno
Maranhao, es miembro de la dirección ejecutiva
del gobernante PT, como secretario nacional de
Movimientos Populares, y participó en la
embestida contra el parlamento. La colectividad
lo suspendió de sus funciones este miércoles y lo
someterá a la Comisión de Ética, en un proceso
que puede finalizar con su expulsión.
Pero será tarde. La oposición ya dejó en
claro que aprovechará los hechos en su campaña
electoral, subrayando el vínculo con el PT y
acusando al gobierno de estimular las acciones
ilegales de los movimientos campesinos por tratarlos con indulgencia.
Pero la violencia es también un talón de
Aquiles del principal candidato opositor a la
Presidencia, Geraldo Alckmin, del Partido de la
Socialdemocracia Brasileña (PSDB), golpeado por
el brote delictivo de mayo en el sureño estado de
Sao Paulo del que fue gobernador hasta marzo.
Una banda del crimen organizado, el Primer
Comando de la Capital, encabezó sublevaciones en
82 presidios y asesinó a 42 policías entre el 12
y el 15 de mayo, desatando una reacción policial
que provocó, según las autoridades locales, la
muerte de 122 presuntos delincuentes.
Una encuesta divulgada este miércoles reveló
el desastre causado por esa oleada de violencia
en las aspiraciones presidenciales de Alckmin. A
inicios de abril, el postulante recibía entre los
paulistas casi el doble de intenciones de voto
que Lula. Ahora ha perdido esa ventaja en el
único estado en el que era más conocido y en el
que triunfaba sobre el presidente.
Cuarenta por ciento de los entrevistados por
el Instituto Brasileño de Opinión Pública en el
estado de Sao Paulo entre el 2 y el 4 de junio
prefirieron a Lula, contra 38 por ciento de su
oponente, aunque en una eventual segunda vuelta
la situación se invertiría, con 43 y 46 por ciento respectivamente.
La caída del PSDB obedece claramente a la
inseguridad provocada por la mortandad y el caos
carcelario. En Brasil, el gobierno estadual es
responsable de la seguridad pública, incluidas
las prisiones, y la crisis de Sao Paulo aparece
como consecuencia de los cinco años de gestión de Alckmin.
Parece que la corrosión de su imagen no se
detendrá. Decenas de cuerpos de civiles muertos
en esas sangrientas jornadas muestran señales de
ejecuciones sumarias, como disparos en la nuca, y
hay informaciones de que muchos de los fallecidos
no tenían antecedentes penales y eran trabajadores.
Las evidencias señalan una activación de los
llamados "escuadrones de la muerte", de origen
parapolicial. Las sospechas de que se cometieron
graves violaciones de derechos humanos se han
elevado ante la resistencia de las autoridades a
informar las identidades de los muertos a los órganos judiciales.
Además, el Consejo Regional de Medicina de
Sao Paulo descubrió, al examinar los registros de
los 23 Institutos Médico-Legales del estado, que
hubo casi 400 muertes por disparos en el período
crítico del 12 al 20 de mayo, más del doble de
los 164 fallecimientos reconocidos por las
autoridades policiales para esos días y del
promedio habitual de homicidios del distrito.
Las investigaciones y las polémicas de los
próximos meses, además de los debates sobre las
causas de la criminalidad en Sao Paulo, tenderán
a deteriorar la imagen de Alckmin, ya reconocido
como candidato privado de carisma y de otras virtudes electorales.
Pero la invasión del Congreso legislativo
cometida por el MLST puede tener consecuencias
políticas menos previsibles. En primer lugar,
pone en tela de juicio la política agrícola del
gobierno de Lula y la lentitud de su reforma agraria.
La acción violenta de los manifestantes es
una reacción al incumplimiento de las promesas de
reforma agraria del gobierno, opinó la diputada
Luciana Genro, del Partido Socialismo y Libertad,
una disidencia izquierdista del PT.
El ataque resulta también de la "crisis ética
del gobierno y del propio Poder Legislativo",
evaluó el presidente del Colegio de Abogados de
Brasil, Roberto Busato, refiriéndose al escándalo
de corrupción que se prolonga desde hace un año y
que involucra a ex ministros y a decenas de
diputados, que habrían negociado sobornos del PT
a cambio de apoyo al Poder Ejecutivo.
El mes pasado estalló otro escándalo, con más
de un centenar de diputados acusados de fraudes
en el presupuesto gubernamental, para destinar
ambulancias a municipios de todo el país. La baja
credibilidad actual del parlamento estimula,
según la opinión de muchos, la violencia ejercida contra los legisladores.
(FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |