COSTA RICA: Arias ante el reto de preservar la paz social Por Manuel BermúdezSAN JOSÉ, 8 may (IPS) - Óscar Arias (1986-1990)
asumió este lunes por segunda vez la Presidencia
de Costa Rica con un panorama muy distinto al de
20 años atrás. Su principal reto será acercar a
una sociedad polarizada entre la aprobación y el
rechazo al Tratado de Libre Comercio de América
Central, Estados Unidos y República Dominicana
(DR-Cafta por sus siglas en inglés).
Con una orientación de política económica que
sus adversarios señalan como neoliberal, el nuevo
presidente deberá enfrentar una fuerte oposición
en las calles, en especial por su pretensión expresa de aprobar el DR-Cafta.
Los parlamentos de Costa Rica y de Guatemala
aún no han ratificado el DR-Cafta, del que
también forman parte El Salvador, Nicaragua y Honduras.
En las elecciones del 5 de febrero, Arias
logró el triunfo con una diferencia muy estrecha,
de apenas 1,12 por ciento ante el candidato del
centroizquierdista Partido Acción Ciudadana
(PAC), Ottón Solís, y sus votos no sumaron ni 25 por ciento del electorado.
Por otro lado, el nuevo presidente enfrenta
la presión de grupos empresariales que apoyaron
su candidatura y ante los que se comprometió a
obtener la ratificación parlamentaria del tratado.
En la campaña electoral, el ahora gobernante
Partido Liberación Nacional (PLN), absorbió 75
por ciento de las contribuciones privadas a los
partidos políticos, o sea 628.000 dólares de un
total registrado de algo más de 831.000 dólares,
según el Tribunal Supremo de Elecciones.
En su discurso inaugural, Arias llamó a
transigir y aseguró que no gobernaría para ningún
grupo en particular, pero insistió en que su
compromiso era insertar al país en la economía
mundial y subir los índices de competitividad.
Gracias a acuerdos políticos logrados el 1 de
mayo entre el PLN, el derechista Movimiento
Libertario, el saliente Partido Unidad Social
Cristina (PUSC) y dos diputados independientes,
Arias reunió 38 votos del total de 57 de la
Asamblea Legislativa, con lo cual el partido de
gobierno se aseguró la presidencia del cuerpo.
Esa cantidad de votos es también la necesaria para ratificar el DR-Cafta.
El analista Luis Guillermo Solís dijo a
IPS que el reto principal del nuevo presidente
es construir un entendimiento de gobernabilidad,
lo cual implica un diálogo y un pacto social de
buena calidad, "sin eso, es muy difícil de imaginar una paz social".
"Creería imprudente de parte del Poder
Ejecutivo avanzar sobre la base de una mayoría
automática legislativa como medida del
temperamento político, creo que puede llevar a
escenarios sumamente turbulentos que no convienen
a un presidente que llega al poder con una minoría del electorado", explicó.
Mientras, Solís consideró insostenible la
posición del PAC, principal grupo de oposición,
que insiste en renegociar el tratado.
El PAC debe asumir un liderazgo más
constructivo y sumarse al "No" de manera más
clara, mientras el gobierno debe atender a un
segmento muy significativo que se opone al tratado, opinó.
"Por eso creo que es necesario enmarcar el
DR-Cafta en un tipo de entendimiento nacional más
amplio, pero, por el momento pareciera que no hay
voluntad para llegar a ese entendimiento" dijo el politólogo.
Arias ha reiterado que el DR-Cafta será
aprobado en los primeros seis meses de su
gestión, mientras el líder sindical Alvino
Vargas, de la Asociación Nacional de Empleados
Públicos y Privados, reiteró a IPS que las
organizaciones sociales están unidas con el
objetivo expreso de que se retire el tratado.
Los sindicatos ya enviaron una carta al
presidente pidiendo mejoras salariales, lo cual
parece anunciar un inicio de administración con
protestas en las calles y ánimos caldeados.
Miguel Gutiérrez, director del programa
Estado de la Nación, que realiza estudios
sociales, políticos, económicos y de población,
explicó que en Costa Rica, un país que tuvo un
desarrollo humano mejor que el resto de América
Central, ha aumentado de manera considerable la
desigualdad en la distribución de la riqueza.
Los analistas coinciden en que la principal
fortaleza del nuevo jefe de Estado --quien en
1987 recibió el premio Nobel de la Paz por su
contribución a la pacificación centroamericana--
es una imagen internacional prestigiosa que
podría generar confianza para atraer inversiones.
Pero su principal debilidad es la
polarización social respecto de la apertura de
los monopolios estatales de telecomunicaciones y seguros, además del DR-Cafta.
Organizaciones sociales y estudiantes
realizaron una manifestación de descontento con
el DR-Cafta tras los actos protocolarios de traspaso de mando.
Varios miles de manifestantes llegaron a las
afueras del Estadio Nacional, donde se realizaron
las ceremonias oficiales, a poco de la salida de
la primera dama de los Estados Unidos, Laura
Bush, quien encabezó la delegación de su país.
Poco antes de asumir, Arias ofreció una cena
a otros galardonados con el Nobel de la Paz, la
irlandesa Betty Williams y el ex sindicalista y
gobernante polaco Lech Walesa, y sostuvo
conversaciones con varios legisladores estadounidenses.
El nuevo mandatario dijo que impulsaría el
"consenso de San José" en política exterior, que
pretende ser un foro internacional para impulsar
medidas como la condonación de la deuda a países
que aumenten su inversión en educación y desarrollo social.
Arias señaló que pese a haberse librado en
las últimas décadas de gobiernos militares,
América Latina se está apartando de sus principios democráticos.
El anuncio el domingo del presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, de que no podría asistir
a la asunción de Arias porque iniciaba una gira
por Europa este martes, provocó desaliento en el
presidente guatemalteco Óscar Berger, quien
pensaba proponer a su homólogo sudamericano un
trato favorable para la venta de petróleo a su país.
Arias también vio frustrado un intento
similar y otro destinado a promover un encuentro
entre los mandatarios de Ecuador, Colombia y Venezuela.
La cancillería de Colombia lamentó que no se
hubiera podido aprovechar la ocasión para que el
presidente colombiano Álvaro Uribe y Chávez
conversaran acerca de temas como la fracturada
Comunidad Andina de Naciones y el G-3, un grupo
que conforman ambos países con México.
Por otra parte, los mandatarios
centroamericanos decidieron este lunes que
llevarían una posición común a la cuarta reunión
cumbre América Latina y el Caribe - Unión
Europea, que se llevará a cabo este viernes en Viena.
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