EDUCACIÓN-AMÉRICA LATINA No hablemos de sexo Por Diego Cevallos*MÉXICO, abr (IPS) - Múltiples disposiciones están
vigentes en América Latina y el Caribe sobre la
educación sexual en las escuelas primarias y
secundarias, e inclusive en la enseñanza inicial.
Pero en la mayoría de los países son medidas
inconsecuentes o aplicadas a cuentagotas.
Una investigación de periodistas de IPS en
Argentina, Brasil, Chile, Cuba, México y
Venezuela revela que la educación sexual es una
práctica casi ausente en la región, con excepción de la nación isleña.
"Hay niñas que quedan embarazadas por una
enfermedad, y entonces necesitan ayuda", afirma
Sara, una mexicana de siete años en una
conversación con sus amigas de una escuela privada.
La conclusión de Sara, derivada de un anuncio
de televisión que no fue concebido para su edad,
es un botón de muestra de la ausencia de
información adecuada sobre el sexo que tienen
millones de menores en América Latina y el Caribe.
Educadores, expertos de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU) y activistas de
derechos humanos y salud advierten que la
ignorancia abona el terreno para los abusos
contra los menores, los contagios de enfermedades
de transmisión sexual, el embarazo adolescente y
el nacimiento de millones de niños no deseados.
El Senado mexicano aprobó en marzo una ley
para ampliar la educación sexual a niñas y niños
desde la enseñanza preescolar (cuatro años),
despertando la ira de la Iglesia Católica y de sectores conservadores.
"Es una concepción indebida que el Estado
determine lo que debe hacerse o no en el campo de
la educación sexual, como si el Estado hubiera
engendrado a esos niños", señaló el presidente de
la Conferencia Episcopal Mexicana, José Guadalupe Martín.
En este país, como en buena parte de la
región, las normas indican que la educación
sexual debe formar parte de todo el proceso
escolar. No obstante, millones de menores apenas
reciben nociones cuando tienen 12 o 13 años. A
otros los toca alguna clase cuando cumplen 16 años o más.
Los menores de cinco años son el sector de
población más vulnerable a los ataques sexuales,
por esas y otras razones es pertinente que se
imparta educación sexual desde el
nivel preescolar, dijo a IPS la administradora
de los Servicios Educativos en el Distrito
Federal (capital mexicana), Sylvia Ortega.
En Venezuela la ley dispone educación sexual
obligatoria desde los ocho años, pero hay
testimonios que indican que no se cumple.
"Noté que los muchachos (de 14 y 15 años de
edad) llegan a esa altura con desconocimiento
casi total sobre esos temas, y se entiende (así)
la alta incidencia de embarazos de adolescentes",
dijo a IPS Ivonne Ponce, profesora de Educación
para la Salud en el liceo (escuela media) Pablo
Vila, ubicado en un barrio popular de Caracas.
En Argentina rige desde 2002 el Programa de
Salud Sexual y Procreación Responsable. La norma
prevé, entre otros puntos, el acceso universal y
gratuito a métodos anticonceptivos en hospitales
públicos y el derecho de los adolescentes de más
de 14 años a asistir a esos servicios sin la
compañía de un adulto. También delega al
Ministerio de Educación el desarrollo y puesta en
marcha de planes de educación sexual.
"La ley incluye la educación sexual en la
escuela pública, sin especificar niveles, pero
esa parte no se cumple. El Ministerio de
Educación debería desarrollar los programas, pero
parece que va lento", dijo a IPS Mabel Bianco,
directora de la Fundación para el Estudio e
Investigación de la Mujer y ex directora del
Programa Nacional de VIH/Sida en Argentina.
"La resistencia está en sectores
conservadores en general, no sólo en la Iglesia" Católica, apuntó la experta.
En las escuelas públicas argentinas no se
imparte educación sexual, aunque sí en algunas
privadas, pero no están vigentes disposiciones
específicas para esta práctica ni contenidos
curriculares, precisan testimonios en ese país.
Un estudio divulgado en 2003 por el Fondo de
Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en 21
países de América Latina y el Caribe, indicaba
que sólo en Brasil, Colombia, Cuba y México había
una "implementación" generalizada de la educación
sexual en el sistema educativo.
"La educación de la sexualidad es una
dimensión clave en la educación integral, es un
derecho humano y en este contexto las
oportunidades educativas son indispensables para
que las personas puedan tomar decisiones
responsables sobre su sexualidad", sostiene
Roberto Kriskovich, coordinador del Área de Salud
Sexual y Reproductiva del Unfpa.
Los problemas derivados de no hablar clara y
abiertamente sobre el sexo con niñas y niños
están a la vista, afirman los expertos.
Según esa agencia de la ONU, entre 35 y 52
por ciento de los embarazos anuales adolescentes
en la región no son planificados, fenómeno que
podría prevenirse en buena medida con educación sexual.
En la mayoría de los países en desarrollo,
como los de América Latina y el Caribe, entre una
cuarta parte y la mitad de las adolescentes son
madres antes de cumplir 18 años.
En el mundo, casi la cuarta parte de las
personas con virus de inmunodeficiencia humana
(VIH, causante del sida) tienen menos de 25 años,
y la mitad de las nuevas infecciones afectan a jóvenes de entre 15 y 24.
El Unfpa insiste en que las probabilidades de
que las adolescentes de 15 a 19 años mueran por
causas vinculadas al embarazo o el parto son dos
veces mayores que las de las mujeres de entre 20
y 30 años. Para las menores de 15 años, los
riesgos son cinco veces superiores.
En Brasil la educación sexual es obligatoria
en la escuela primaria y secundaria, según una
disposición del Ministerio de Educación que
estableció a mediados de los años 90 los llamados
Parámetros Curriculares Nacionales.
La normativa precisa que lo sexual es uno de
los "temas transversales" que se enseñan junto a
otras disciplinas como ciencias naturales, historia, lenguas y matemática.
Pero no todas las escuelas la han adoptado.
Se trata de "un proceso aún en implantación",
dijo a IPS Marcio Shiavo, presidente del Consejo
de la Sociedad Brasileña de Estudios sobre Sexualidad Humana.
Este experto señala que los Parámetros
Curriculares Nacionales tuvieron un "gran
impacto" en prevención del VIH y embarazo
adolescente. Se notó especialmente en el aumento
de los "intervalos entre el primer y el segundo
embarazo" de las jóvenes, indicó.
Pero aún hay muchas escuelas sin maestros
capacitados y sin condiciones mínimas para
incorporar la educación sexual, añadió.
En Chile, en aras de la "libertad de
enseñanza" y para no crearse problemas con la
Iglesia Católica, los gobiernos de la
centroizquierdista Concertación por la
Democracia, optaron por las campañas informativas
sobre sexualidad, pero sin definir un plan nacional concreto de educación.
En ese país las autoridades actúan con
agilidad para dictar normas contra la
discriminación de adolescentes embarazadas, así
como intervenir a favor de alumnos homosexuales.
Sin embargo, cada colegio define por su cuenta
qué hacer frente a la educación sexual.
Una encuesta de octubre de 2005 en 110
establecimientos educativos de Chile encargada
por el Ministerio de Educación indicó que la gran
mayoría de los adolescentes entrevistados tenían
gran interés en aprender sobre el sida (síndrome
de inmunodeficiencia adquirida), situaciones de
riesgo y sexualidad, embarazo adolescente,
atractivo e impulso sexual y prevención del embarazo.
Cuba vive una situación particular en la
región, pues allí la educación sexual se dicta
obligatoriamente en todos los ámbitos educativos,
desde el preescolar hasta la universidad. La
amplitud y alcance de las disposiciones, que se
aplican desde los años 70, han merecido múltiples elogios del Unfpa.
"La educación sexual se incluye en el
currículo escolar y se complementa con
actividades extracurriculares y de educación
familiar. Como resultados de su aplicación, se ha
constatado la disminución de la deserción escolar
por motivos de embarazos y matrimonios", aseguró
Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba
Por el mismo motivo, se redujo el inicio precoz de
las relaciones sexuales a la vez que aumentó la
cantidad de adolescentes que aseguran usar
métodos anticonceptivos, especialmente el condón
adecuado para prevenir el sida, sostuvo la funcionaria.
Algunos estudios estiman que la iniciación
sexual en Cuba se da a edades muy tempranas, como los 12 y 13 años.
* Con aportes de Marcela Valente (Argentina),
Mario Osava (Brasil), Dalia Acosta (Cuba),
Gustavo González (Chile) y Humberto Márquez (Venezuela).
(FIN/2006) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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