CORRUPCIÓN-BRASIL: Lula entre la reelección y el juicio político Por Mario OsavaRÍO DE JANEIRO, 13 abr (IPS) - La inhabilitación
del presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvió
al escenario político brasileño, alterando el
cauce que parecía establecido para las elecciones
presidenciales de octubre. Además, el principal
candidato opositor tampoco está firme como se creía dos semanas atrás.
El Orden (Colegio) de Abogados de Brasil
decidirá el 8 de mayo, en reunión de su Consejo
Federal, si formaliza un pedido de juicio
político que podría resultar en la inhabilitación
del presidente, dependiendo de la votación en la
Cámara de Diputados y en el Senado.
La iniciativa se basa en un hecho nuevo que
ha alentado a la oposición a desplegar otra
ofensiva, ahora dirigida directamente contra
Lula, candidato a la reelección con amplia
ventaja sobre sus posibles adversarios, según las últimas encuestas.
El procurador (fiscal) general de la
República, Antonio Fernando de Souza, divulgó el
martes una denuncia de 133 páginas que dirigió al
Superior Tribunal Federal, acusando a 40
políticos, entre ellos tres ex ministros del
actual gobierno, de haber conformado una
"sofisticada organización criminal" para asegurar
el poder al gobernante Partido de los
Trabajadores (PT) a través de la "compra de apoyo político".
La trama fue descrita en otros términos por
la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI)
sobre corrupción en el Correo en su informe del 5
de abril, que pedía el enjuiciamiento de 109
personas, la mayoría parlamentarios y dirigentes
políticos, acusados de delitos asociados a dinero
ilegal empleado en elecciones o sobornos políticos.
Pero la acusación con fuerza y lenguaje
judicial de la Procuraduría, supuestamente fuera
del juego partidario, agregó nuevo combustible a
la campaña de una oposición cuyas posibilidades
electorales se basan mucho en los daños que pueda
infligir el escándalo en la imagen de Lula.
La denuncia del procurador general y el
informe de la CPI no indican ningún compromiso de
Lula con la corrupción desvelada, pero su
responsabilidad en los hechos es innegable por la
cantidad de dirigentes oficialistas enjuiciados,
afirman líderes opositores como el presidente del
Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), el senador Tasso Jereissati.
Sin embargo, "no hay clima político" para un
juicio político contra el presidente, reconoce la
oposición. El proceso contra los acusados en el
Superior Tribunal Federal podría iniciarse el próximo año.
Con todo, algunos parlamentarios opositores
esperan que avances en la investigación ahora
fortalecida por la acción judicial puedan revelar
vínculos con el presidente. Además, sigue
actuando la CPI sobre el juego de bingo, una de
las tres creadas a causa del escándalo de
corrupción en el gobierno que estalló en mayo del año pasado.
Esa CPI, controlada por la oposición e
inicialmente destinada a investigar denuncias de
que el oficialismo obtenía recursos ilegales de
empresas de juegos y loterías, amplió su área de
acción. Ahora concentra sus esfuerzos en
interrogar a amigos de Lula que le habrían hecho
varios favores, como pagar sus deudas personales.
El presidente es hoy un líder solitario.
Sucesivos escándalos provocaron la caída de sus
ministros más poderosos y cercanos, como el ex
jefe de la Casa Civil de la Presidencia, José
Dirceu, el ex ministro de Hacienda, Antonio
Palocci, destituido el 27 de marzo, y el ex
secretario de Comunicación, Luiz Gushiken.
También el gobernante PT está extremadamente
debilitado como fuerza electoral y perdió su
antigua capacidad de movilización, además de
discrepar de la política económica de su propio
gobierno. Tres de sus principales dirigentes,
incluido el presidente José Genoino, tuvieron que
renunciar a raíz del escándalo y están entre los
40 imputados por la Procuraduría.
Las encuestas, sin embargo, siguen apuntando
a Lula como favorito. Su reelección pareció más
probable después de que el PSDB, principal fuerza
opositora, escogió como candidato al ex
gobernador del meridional estado de Sao Paulo,
Geraldo Alckmin, en desmedro del ex alcalde de la
capital estadual de Sao Paulo, José Serra, derrotado por Lula en 2002.
Según la última encuesta, divulgada el martes
por el instituto Sensus, Lula derrotaría a
Alckmin por 45 a 33,2 por ciento de los votos,
una diferencia un poco menor que la registrada en
febrero, atribuida al hecho de que solo ahora el
segundo aparece como postulante.
Pero algunos pequeños escándalos empiezan a
afectar el ex gobernador de Sao Paulo, como la
acusación de que su mujer se adueñó de ropas de
lujo donadas para beneficiar a poblaciones
pobres, y fraudes en publicidad oficial.
El débil desempeño de Alckmin en las
encuestas y su imagen manchada por esos hechos
alientan rumores de que su candidatura podría
caer en el congreso partidario de junio, que
deberá proclamar la fórmula oficial. No se
descarta que Serra vuelva a ser el principal
oponente de Lula, si éste sigue en la disputa por la reelección.
(FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |