BOLIVIA: Morales augura gobierno indígena por 500 años Por Franz ChávezLA PAZ, 22 ene (IPS) - Con el puño izquierdo en
alto y la diestra en el pecho, Evo Morales
prometió la recuperación de los recursos
naturales y un drástico plan contra la corrupción
para salvar a Bolivia, al asumir como el primer
presidente indígena en la historia independiente de América del Sur.
El líder del izquierdista Movimiento al
Socialismo (MAS) pronosticó en su discurso ante
el Congreso legislativo, tras jurar este domingo
como el mandatario número 65 de este país, el
inicio de 500 años de gobierno bajo la conducción
de los pueblos originarios, tras igual lapso de lucha contra el colonialismo.
"Con Morales, hoy comienza el liderazgo
continental indígena para decirle al mundo que
termina la discriminación con el gobierno de los
pueblos originarios", expresó luego el
vicepresidente, Álvaro García, ante una
concentración popular realizada en la céntrica
plaza San Francisco luego de finalizar el acto
protocolar de toma de mando en el parlamento.
Una celebración popular, caracterizada por la
manifestación folclórica de los pueblos andinos y
de la amazonia, le dio marco a los actos de
posesión del primer mandatario de este origen de
Bolivia, donde más de 60 por ciento de sus 9,2
millones de habitantes son indígenas y 70 por ciento viven en la pobreza.
Una decena de jefes de Estado y de gobierno
llegaron a Bolivia para los actos oficiales,
entre ellos los presidentes Néstor Kirchner, de
Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil,
Álvaro Uribe, de Colombia, Alejandro Toledo, de
Perú, y Hugo Chávez, de Venezuela, además del
heredero de la corona de España, el príncipe Felipe de Borbón.
Entre los visitantes se destacó la presencia
del presidente de Chile, Ricardo Lagos, un hecho
histórico dado que ambos países mantienen sus
relaciones suspendidas desde 1978 como resultado
de los reclamos de La Paz de una salida soberana
al océano Pacífico, que perdió en la guerra de 1879.
Con halagos, Morales agradeció la visita de
Lagos, el primer mandatario de ese país en
asistir a una transmisión del mando en Bolivia en 50 años.
En su discurso inaugural, precisamente, pidió
al pueblo y organizaciones sociales una
"reparación del tema histórico pendiente",
haciendo referencia a la pérdida territorial de
Bolivia, en la llamada Guerra del Pacífico, que
también involucró a Perú contra Chile.
"Inauguramos la segunda guerra de la
independencia", agregó con énfasis Morales,
perteneciente a la etnia aymara, emocionado hasta
las lágrimas poco después de recibir la banda
presidencial y la medalla del Libertador Simón Bolívar.
La ceremonia se cumplió exactamente cuatro
años después de que este dirigente de los
cultivadores de coca fue expulsado "con
ignominia" del Congreso gracias a los votos de
una coalición impulsada por el entonces
presidente Jorge Quiroga (2001-2002), el mismo
dirigente derechista al que superó en las elecciones del 18 de diciembre.
El entonces diputado Morales fue culpado, en
enero de 2002, de ser el autor intelectual de la
muerte de un oficial del ejército y su esposa, en
el marco de la represión de las protestas
campesinas en el Chapare, en la zona semitropical
del central departamento de Cochabamba. Empero esa acusación nunca fue probada.
"Cuando fui expulsado anuncié que volvería
con 40 diputados y, probablemente, con 80, y hoy
cumplo mi palabra", expresó, en referencia a su
triunfo electoral con 53,7 por ciento de los
votos, que le permitió llegar al gobierno de modo
directo sin necesidad de una segunda vuelta en el
Congreso, el primero en lograrlo de este modo
desde la recuperación democrática en 1982.
"Evo es asesino, es terrorista y
narcotraficante", afirmaron quienes convocaban a
terminar con el "radicalismo sindical", recordó
Morales, pero atribuyó a esta campaña de
desprestigio como el motor que movilizó a los
sectores populares y de clase media que le otorgaron su apoyo mayoritario.
El flamante jefe de Estado boliviano proclamó
una política opuesta al modelo neoliberal de
economía de mercado y anunció que los servicios
básicos, como la provisión de agua potable, no serán privatizados.
En la campaña electoral, el MAS se
comprometió a nacionalizar las reservas de
hidrocarburos que fueron entregadas en concesión
en 1996 a empresas petroleras transnacionales,
como parte del programa de privatizaciones.
Una prioridad señalada con énfasis por los
miembros del nuevo gobierno, es la investigación
de los casos de corrupción en la construcción de
carreteras, un sector que anualmente demanda
cientos de millones de dólares en inversión y del
cual se sospecha por la existencia de tráfico de
influencias y enriquecimiento ilícito.
En cinco años de gestión gubernamental, el
presidente boliviano se propone terminar con el
"saqueo de recursos naturales" con una política
orientada a impulsar la industrialización de las
materias primas y ofrecer oportunidades de empleo
a jóvenes profesionales, que conforman buen parte
del gran flujo emigratorio a países vecinos y a Europa.
En el sector social, anunció la batalla para
abatir el 22 por ciento de analfabetismo que aún
registra este país, la creación de un seguro
social universal y la atención especializada a
los pobladores de zonas rurales mediante hospitales móviles.
Para el conflictivo tema de la necesidad de
tierra, Morales manifestó su respeto por las
propiedades que generan actividad productiva y la
recuperación de aquellas parcelas con la
finalidad de redistribuirla entre las personas de
un naciente "movimiento de los sin tierra, como existe en Brasil.
Con lenguaje claro y directo, demandó de la
cooperación internacional, la condonación de la
deuda de unos 4.500 millones de dólares, y
justificó este pedido con el argumento de que los
pobres no se beneficiaron con el dinero otorgado
por países y organismos multilaterales de crédito.
A Estados Unidos le propuso una alianza
efectiva contra el narcotráfico, pero se apresuró
en descartar el plan de erradicación denominado
"coca cero" en las zonas prohibidas por la vigente legislación antidroga.
"Estamos convencidos que la droga hace daño a
la humanidad, pero la lucha antidroga no debe ser
excusa para someter a nuestros pueblos. Queremos
un diálogo si chantajes", expresó.
Estados Unidos concede anualmente una
donación de 150 millones de dólares que se
orientan a la lucha contra las drogas, programas
sociales y la creación de oportunidades
económicas para los agricultores cultivadores de
coca, la planta ancestral utilizada para ritos
indígenas y de la cual se extrae la pasta base para la fabricación de cocaína.
Este lunes, Morales tomará juramento a su
gabinete ministerial, integrado por dirigentes
indígenas, mujeres y profesionales de clase
media, a quienes encomendará la administración
del Estado "bajo un estricto plan de austeridad", según indicó.
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