CUMBRE DE LAS AMÉRICAS EEUU en la hora del repliegue Por Marcela ValenteMAR DEL PLATA, Argentina, 2 nov (IPS) - Activistas de las organizaciones
sociales y políticas presentes en la reunión paralela a la IV Cumbre de las
Américas, que comenzará este viernes en Argentina, celebran ya lo que
consideran un retroceso de la influencia de Estados Unidos en la agenda
hemisférica.
El presidente estadounidense George W. Bush "está abriendo el
paraguas", declaró a IPS el sindicalista argentino Juan González,
coordinador de la denominada III Cumbre de los Pueblos, que se realiza
desde el martes y hasta este sábado en el balneario de Mar del Plata, 400
kilómetros al sur de Buenos Aires, al igual que lo hará la reunión de
mandatarios americanos.
"Sabemos que Estados Unidos pretende que los documentos de esta cumbre
contemplen algún tipo de compromiso para retomar las negociaciones del ALCA
(Área de Libre Comercio de las Américas impulsadas por Washington), pero
también sabemos que está muy complicado", dijo González.
Este viernes llegarán a Mar del Plata, controlada por miles de
policías, los jefes de Estado y de gobierno de 34 países del continente,
todos excepto Cuba, para celebrar el cuarto encuentro de este tipo bajo el
lema que reza "Crear empleo para reducir la pobreza y fortalecer la
gobernabilidad democrática".
En una negociación contrarreloj, los delegados oficiales acordaron los
objetivos sobre el lema, pero se mantienen las diferencias respecto del
ALCA. Para algunos gobiernos es imprescindible y para otros se requiere
como condición previa el abandono de Estados Unidos de los subsidios a su
producción agrícola.
En entrevista publicada este miércoles, Bush admitió que la discusión
del ALCA está estancada, pero restó importancia a ese repliegue al afirmar
que lo más importante hoy es la negociación de la Ronda de Doha en la
Organización Mundial del Comercio, abierta en 2001 en la capital de Qatar y
que tendrá su instancia clave en la conferencia ministerial de diciembre en
Hong Kong.
Esa apreciación fue interpretada por González como el modo diplomático
de Bush para anticiparse al fracaso. En los últimos días, funcionarios de
Washington habían señalado que el libre comercio es un factor clave para la
creación de empleo y el combate contra la pobreza.
En ese sentido se expresó este miércoles en Buenos Aires el secretario
de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, quien ratificó que el ALCA
es uno de los objetivos centrales del gobierno de su país para el futuro,
aunque se haya apartado de la agenda inmediata.
Gutiérrez añadió, según el diario argentino Clarín en su versión
digital, que "el libre comercio ayuda a crecer a las economías y saca de la
pobreza a los pueblos", por eso el gobierno de Bush seguirá "insistiendo
hasta que algún día haya un acuerdo de libre comercio de las Américas"..
Según versiones extraoficiales, Estados Unidos, Canadá, México y Chile
proponen que haya alguna mención al ALCA en la declaración final y en el
plan de acción de esta cumbre. En cambio, Venezuela rechaza de plano ello,
mientras que Argentina y Brasil se resisten a incluirlo fuera del marco de
una discusión por los subsidios agrícolas.
Este estado de cosas representa un logro para las organizaciones
sociales y políticas de izquierda que repiten su encuentro ante cada cita
de gobernantes americanos. La resistencia a la creación del ALCA y las
propuestas de otro modelo de integración continental son la constante de
las tres ediciones de la Cumbre de los Pueblos.
Los integrantes de la también llamada contracumbre rechazan, además,
los acuerdos comerciales bilaterales o con grupos de países que está
negociando y firmando Estados Unidos, con el modelo convenio que tiene con
Canadá y México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
En la III Cumbre de los Pueblos participan activistas de esos países
que rechazan los acuerdos junto a cientos del resto de América, entre los
que se cuentan estudiantes, trabajadores, artistas, líderes religiosos,
indígenas, de organizaciones de mujeres, luchadores por los derechos
humanos. Las dos ediciones anteriores fueron en Santiago de Chile, en 1998,
y Québec, Canadá, en 2001.
"En nuestra declaración final, que todavía la estamos elaborando, vamos
a pedir que se suspendan definitivamente las negociaciones del ALCA y vamos
a plantear (también) que no se siga avanzando en un acuerdo de lucha
continental contra el terrorismo, como quiere Estados Unidos", adelantó el
coordinador de la contracumbre.
Según los organizadores de la reunión de la sociedad civil, los países
de la región deben integrarse y defender su soberanía frente a lo que
consideran un proceso de militarización de la región impulsado por Estados
Unidos.
Para construir una alternativa, la Cumbre de los Pueblos se ofreció
como un espacio en el que se realizan actividades de reflexión, debate y
propuestas. En esta oportunidad hubo más de 150 talleres, actividades
artísticas y, este viernes, se clausurarán las jornadas de reflexión y
discusión con una declaración y una manifestación.
La protesta tiene como objetivo expresar el rechazo a la presencia de
Bush en Argentina. La Cumbre de los Pueblos se abrió con una rueda de
prensa en la que participaron, entre otros, el propio González, el premio
Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Beverly Keene, de Diálogo 2000 y
Jubileo Sur, el méxicano Héctor de la Cueva, y Nora Cortiñas, de la
asociación argentina Madres de Plaza de Mayo.
"Entiendo que no todo el mundo esté de acuerdo conmigo, no es exclusivo
de América latina. Hay gente que está en desacuerdo en todo el mundo", dijo
Bush al referirse a la manifestación que se hará en su contra, a la que
concurrirán también el ex astro del fútbol mundial Diego Maradona y
artistas y músicos internacionales.
En este contexto, González sostuvo que no le hacen bien a la
contracumbre los hechos de violencia como los que se produjeron el martes
en la localidad de Haedo, en las cercanías de la ciudad de Buenos Aires,
donde manifestantes que no se identificaron con ninguna agrupación
encendieron fuego en 15 vagones de tren y saquearon comercios de la
estación ferroviaria.
El gobierno nacional responsabilizó al grupo de ultraizquierda
Quebracho de estar detrás de esos episodios, a los que calificó de
"sabotaje" y "hechos armados". También señaló a dirigentes sindicales
ferroviarios que militan en las filas de asociaciones izquierdistas.
Los desmanes, que dejaron una treintena de heridos y casi un centenar
de detenidos, enrarecieron el clima en vísperas de la cumbre. El ministro
de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanián, admitió que
las reuniones de Mar del Plata restaron fuerzas policiales a otras
localidades y por eso llevó más tiempo reprimir la protesta en Haedo.
"Nos llama la atención que ocurra un hecho como éste, que genera un
clima de terror, justo cuando los tiempos son favorables al avance de
nuestros pueblos", opinó González. "Estos acontecimientos, lo que hacen es
fortalecer los fundamentos de la campaña de lucha contra el terrorismo que
plantea Estados Unidos", puntualizó.
(FIN/2005) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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