MÚSICA-CUBA: Buena vista en la guerra con EEUU Por Dalia AcostaLA HABANA, oct (IPS) - La batalla entre Cuba y Estados Unidos por derechos
de autor musical, que ya lleva tres años, puede acercarse a su final tras
la realización en la capital de la isla de una audiencia de la justicia
británica, donde se dirime la disputa legal.
El litigio estalló en 2002, cuando la firma estadounidense Peer
International demandó a su competidora alemana Termidor Music Publishers
por intentar registrar en Gran Bretaña obras musicales cubanas que la
editora querellante proclama como suyas.
El proceso derivó entonces contra la estatal Editora Musical Cubana
(EMC) por haber licenciado a la empresa alemana las composiciones, de las
que asegura poseer los únicos contratos validos.
A partir de ahora, el juez inglés John Lindsay deberá determinar el
mejor derecho de las partes sobre las obras en disputa de cinco
compositores cubanos, todos fallecidos, que aparecen en el contencioso.
Además, según fuentes consultadas por IPS, Lindsay podría pronunciarse
sobre si los herederos han sido convenientemente remunerados por Peer
International a resultas de las regalías acumuladas durante varias décadas.
En el centro del litigio están fundamentalmente canciones de Ignacio
Piñeiro y Antonio Fernández, "Ñico Saquito", con acuerdos firmados a favor
de Peer entre 1930 y 1945, y más tarde reconfirmados en los años 90.
Además de Piñeiro, autor de sones como "Échale salsita" y "Suavecito",
y de Ñico Saquito, conocido por simpáticas guarachas como "Cuidadito,
compay gallo", estarían involucrados los autores Manuel Corona, Bienvenido
Julián Gutiérrez y Celia Romero, según diversas fuentes.
El contencioso incluye más de 10 composiciones, según trascendidos,
pero ninguna de las dos partes ha mencionado cuáles son exactamente las
obras en disputa.
En mayo pasado, el juez Lindsay, a cargo de esta etapa del proceso,
decidió viajar a esta isla caribeña para escuchar a los testigos locales,
que no podían trasladarse a Londres luego de una comparecencia fallida vía
Internet.
Lindsay contó con el permiso del gobierno cubano de Fidel Castro y la
conformidad de las leyes británicas para actuar fuera de su jurisdicción,
aunque los abogados de la firma estadounidense se opusieron al eventual
cambio de sede.
El magistrado británico recogió el testimonio de una decena de cubanos
en la casona señorial Villa Lita, en el habanero vecindario de El Vedado,
entre el 26 y el 28 de septiembre.
Estimados extraoficiales indican que sólo Piñeiro y Saquito acumulan
entre tres y 18 millones de dólares, respectivamente, en bancos
estadounidenses por el rendimiento de sus derechos de autor.
La isla, en tanto, ha destinado importantes sumas de divisas a la
reclamación, reconocieron fuentes cercanas al Instituto Cubano de la
Música, adjunto al Ministerio de Cultura.
El tema de los derechos intelectuales sobre diferentes obras resurgió
con fuerza con la revaluación de la música popular cubana que trajo el
éxito mundial del disco "Buena Vista Social Club", producido en 1996 por el
guitarrista estadounidense Ry Cooder
Los abogados que representan a EMC denuncian como no válidos los
contratos de Peer con éstos y otros compositores de este país, obtenidos
"de forma inescrupulosa y contraria a la ley cubana", según alegan.
Al mismo tiempo aseguran que esta empresa posee acuerdos con los
herederos, que le otorgan los derechos exclusivos sobre las obras en disputa.
Fuentes allegadas a algunos de estos herederos revelaron a IPS, a
condición del anonimato, que las autoridades musicales de la isla
identificaron el litigio como una "cuestión política" y de defensa del
patrimonio cultural del país.
No obstante, los nuevos convenios firmados con ellos estipulan una
participación para la EMC en el entorno de 25 por ciento de los beneficios
producidos por las regalías de las obras.
En la audiencia especial habanera de la corte británica, no todos los
herederos vinculados con el proceso ofrecieron testimonio, aunque sí
participaron compositores sin obras en el contencioso.
Tal fue el caso del octogenario compositor Evelio Landa, quien
atestiguó ante el juez Lindsay que "recibió pocas cantidades de dinero" por
su convenio con Peer.
Otro de los compositores que compareció ante el magistrado, en igual
condición, fue el también octogenario Rosendo Ruiz, quien afirmó que desde
los años 50 no recibe pagos de la firma estadounidense.
"Yo soy uno de los tantos a los que la Peer esquilmó", aseguró el autor
del famoso cha cha chá "Rico Bacilón".
Por su parte, los abogados de Peer argumentan que pagaron regalías a
los compositores cubanos hasta el triunfo de la revolución encabeza por
Castro, en 1959. Los pagos se interrumpieron por el embargo decretado por
Washington a La Habana en 1962.
No hubo más desembolsos hasta la década del 90, cuando se reanudaron
autorizados por la enmienda estadounidense Berman, de 1988.
Uno de los herederos dijo a IPS que "recibió aceptables remesas de Peer
hasta 2003, cuando volvieron a empeorar" las cosas, como reflejo de la
agudización del diferendo bilateral desde el arribo al gobierno
estadounidense de George W. Bush.
El nonagenario compositor Remberto Becquer recuerda estar vinculado con
Peer desde 1943. "Era una gloria estar firmados con ellos" en esas décadas
prerevolucionarias y "sigo con ellos pues no me va mal con los cobros",
asegura.
Las autoridades musicales cubanas guardan absoluto silencio en torno al
juicio, así como los medios de comunicación controlados por el Estado.
La única información sobre el litigio apareció el 29 de septiembre en
la versión digital de Granma Internacional, órgano del Partido Comunista.
El semanario publicó una nota sobre las audiencias en La Habana a partir de
reportes de agencias extranjeras.
Pese al mutismo oficial, una fuente cercana a la EMC afirmó a IPS que
la presencia del juez Lindsay en la capital cubana, pese a la objeción de
Peer, es interpretada como un buen augurio por la entidad. "Marcha bien el
juicio", afirmó.
Especialistas y herederos de los músicos cubanos implicados coinciden
en considerar la batalla musical como "un asunto delicado", por constituir
un punto más de enfrentamiento entre La Habana y Washington.
A fines de 2002, la ex funcionaria de la EMC Isabel Cristina Cordova
fue sancionada por un tribunal cubano a 10 años de privación de libertad,
en un caso vinculado con la controversia musical.
Entre otros cargos, Cordava fue acusada de facilitar a Peer
International la notarización de reconfirmaciones de derecho de autor,
firmadas por compositores y herederos de éstos a favor de la casa
estadounidense.
Cordova no cumple la sanción en la isla pues logró emigrar ilegalmente
a Estados Unidos, donde reside en la actualidad, y ha tomado parte en el
juicio en curso como testigo de Peer.
((FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |