DERECHOS HUMANOS-EEUU: Casa Blanca pierde terreno oficialista Por Jim LobeWASHINGTON, 5 oct (IPS) - Los senadores del gobernante Partido Republicano
desoyen a la Casa Blanca y ceden a la creciente presión para asegurar el
tratamiento "humano" a los capturados en la "guerra" de Estados Unidos
"contra el terrorismo".
La presión se refiere a propuestas legislativas, la primera de ellas
presentada, entre otros senadores republicanos, por John McCain, un ex
piloto de combate prisionero de guerra en el infame "Hanoi Hilton" durante
buena parte de la guerra de Vietnam.
Esa norma, incluida como enmienda en el presupuesto de defensa para el
año próximo, ordenaría a todos los funcionarios estadounidenses el
cumplimiento de las leyes militares en materia de interrogatorios.
Hasta ahora, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill
Frist, ha logrado con sus maniobras impedir que la disposición sea
discutida en el plenario para su votación.
Mientras, la Casa Blanca advirtió que vetará todo el presupuesto, de
400.000 millones de dólares, si las enmiendas son aprobadas.
La denominada "enmienda McCain", copatrocinada por 11 senadores
republicanos, prohibiría a todo funcionario estadounidense el "tratamiento
o castigo cruel, inhumano o degradante", como establece la Constitución
estadounidense.
También se prohibiría cualquier técnica de interrogatorio no autorizada
por el Manual de Campo del Ejército, elaborado de acuerdo con las
Convenciones de Ginebra.
Estas convenciones constituyen la base del derecho internacional
humanitario, que protege a los prisioneros de guerra y a la población civil
en áreas de conflicto.
También adhieren a la "enmienda McCain" 28 altos oficiales militares
retirados, entre ellos el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, general John
Shalikashvili, y el primer jefe de la ocupación de Iraq, general Jay Garner.
Los principales funcionarios del área jurídica de cada una de las armas
estadounidenses y el ex prisionero de guerra en Vietnam y luego embajador
en ese país, Pete Peterson, son otros de los respaldos de la norma.
"El abuso de prisioneros lesiona la causa estadounidense en la guerra
contra el terror, pone en peligro a soldados estadounidenses que puedan ser
capturados por el enemigo y es anatema respecto de los valores que este
país ha honrado durante generaciones", afirmaron los 28 militares en una
carta a McCain.
El Manual de Campo del Ejército es "la regla de oro" para el "efectivo,
legítimo y humano" tratamiento de prisioneros. "De haberse seguido el
Manual al pie de la letra, nos habríamos librado del dolor del escándalo
por los abusos de prisioneros", agregaron.
Dos altos socios del American Enterprise Institute, el principal entre
los centros académicos que han defendido la negativa del Departamento
(ministerio) de Defensa a aplicar las Convenciones de Ginebra a sospechosos
de terrorismo, respaldaron la enmienda.
La violación de las convenciones "hace más fácil que nuestros enemigos
nos odien y más difícil que nuestros amigos nos amen", anotaron Thomas
Donnely y Vance Serchuk en un artículo publicado por el semanario Weekly
Standard, expresión de los neoconservadores, el ala más derechista del
gobierno.
El creciente apoyo a la enmienda McCain da esperanzas a activistas de
derechos humanos, quienes prevén su aprobación por un amplio margen si es
considerada por el Senado.
Si bien no todos los senadores del opositor Partido Demócrata apoyan la
norma, algunos republicanos que no figuran entre los patrocinantes han
anunciado en privado que la votarán.
"Creo que las cosas están cambiando, realmente", dijo Elisa Massimino,
directora de la oficina en Washington de la organización de derechos
humanos Human Rights First, que se ha opuesto a la negativa a garantizar a
los detenidos en la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba, las
prerrogativas que las Convenciones de Ginebra conceden a los prisioneros de
guerra.
El Departamento de Defensa ha insistido que los sospechosos de
"terrorismo" capturados en Afganistán y otros países no son prisioneros de
guerra protegidos por las Convenciones, sino que los ubica en una categoría
no prevista en las normas a la que denominan "combatiente enemigo".
De todos modos, el gobierno insiste en que los detenidos han sido
tratados "humanamente", si bien autorizó técnicas de interrogatorio que
violaban las Convenciones de Ginebra, como han demostrado varias
investigaciones periodísticas.
Se suponía que los detenidos en Iraq gozaban de garantías, pero
informes periodísticos y de organizaciones de derechos humanos así como
documentos reservados luego "desclasificados", audiencias administrativas y
cortes marciales demostraron que muchas de las técnicas de interrogatorio
empleadas en Afganistán y Guantánamo "emigraron" a Iraq.
El último de los hechos en ese sentido fue la condena de la soldado
Lynndie England por abusos --documentados en fotografías-- en la prisión
bagdadí de Abu Ghraib.
En una carta a McCain, el capitán del ejército Ian Fishbach mencionó
abusos "de rutina" y "duras" golpizas a detenidos iraquíes en una base
operativa cerca de la meridional ciudad iraquí de Faluya.
Fishbach, quien investigó durante 17 meses en busca de responsables
hacia arriba de la cadena de mando, recibió instrucciones de "aplacar su
preocupación", según aseguró la organización de derechos humanos Human
Rights Watch.
Entre los abusos investigados por el oficial figuraban "amenazas de
muerte, golpizas, rotura de husos, asesinatos, exposición a elementos
nocivos, agotamiento físico extremo, toma de rehenes, desnudez, privación
del sueño y tratamiento degradante" tanto en Afganistán como en Iraq.
Sólo cuando Fishbach se dirigió a las oficinas del Congreso legislativo
el mes pasado fue que el ejército, que había intentado confinarlo a la base
en Faluya, inició una investigación. De todos modos, el primer interés fue
descubrir la identidad de los sargentos que informaron a Human Rights
Watch. ((FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |