TRABAJO: Más promesas latinoamericanas Por Diego CevallosMÉXICO, 26 sep (IPS) - Ministros americanos se reúnen en México desde este
lunes para ajustar nuevas propuestas políticas a favor de la generación de
empleos dignos, un ejercicio que se repite periódicamente desde hace más de
una década con poco o nulo impacto en América Latina y el Caribe.
Un mar de cifras indica que América Latina vive una crisis en materia
laboral que no da señales de terminar.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que la actividad
económica regional debería crecer al menos siete por ciento anual entre
2003 y 2015 (cinco puntos más que el promedio de los últimos 10 años), para
proporcionar empleos adecuados a las nuevas generaciones.
Esa meta se ve ahora muy lejana. Uno de cada cinco menores trabaja, la
mayoría en labores peligrosas para su edad. Además, entre los jóvenes de 15
a 29 años, el desempleo va en aumento, muy por encima del de la población
adulta, de alrededor de 10 por ciento.
La mitad de los asalariados no cuenta con seguro social, y una de cada
siete personas trabajadoras percibe un salario insuficiente para superar la
pobreza extrema, medida según el parámetro internacional de ingresos
inferiores a un dólar diario.
"Crisis es la palabra que mejor resume la realidad del empleo en
América Latina y el Caribe. Los hechos desmienten toda la retórica oficial
que viene prometiendo crear más y mejores empleos", dijo a IPS el experto
mexicano en derecho laboral Víctor Dehesa.
La cita de México, que culminará este martes, es la XIV Conferencia
Interamericana de Ministros de Trabajo de la Organización de los Estados
Americanos. Sus discusiones y conclusiones serán el nutriente central de la
IV Cumbre de las Américas, que se celebrará en Argentina los días 4 y 5 de
noviembre bajo la consigna "Crear Trabajo para Enfrentar la Pobreza y
Fortalecer la Gobernabilidad Democrática".
Según el borrador de declaración del encuentro mexicano, "el trabajo
brinda la oportunidad para que las personas se realicen, para propiciar la
cohesión social y para impulsar el desarrollo económico, social, político y
cultural; a nivel individual y como miembros de la sociedad".
En el documento, concertado en reuniones preparatorias celebradas en
Argentina, México y Estados Unidos entre abril y agosto, los gobiernos se
comprometen a "avanzar en una agenda laboral en nuestra región que sea
promotora del empleo digno, poniendo a la persona en el centro de toda
actividad económica, al ser la persona la autora y beneficiaria del trabajo".
Una promesa de tal calibre no es la primera. En sus citas ministeriales
y en otros seminarios y encuentros regionales de la última década, el
propósito fue siempre crear más y mejores empleos, combatir el trabajo
infantil y promover la equidad de acceso y remuneraciones entre hombres y
mujeres.
Para la OIT, el trabajo decente es clave para el "progreso social".
En ese concepto la agencia internacional resume "las aspiraciones" de
las personas a contar con oportunidades productivas, "remuneración justa,
seguridad en el lugar de trabajo, protección social para las familias,
perspectivas de desarrollo personal, integración social, libertad, e
igualdad de oportunidades y de trato para hombres y mujeres".
La OIT apunta en su Panorama Laboral 2004 que 27,7 millones de personas
entre los cinco y los 17 años trabajan en América Latina y el Caribe. De
ellos, 18,5 millones desempeñan labores prohibidas por la legislación
nacional y las normas internacionales, pues ponen en riesgo su educación,
salud y desarrollo.
La inserción laboral de niños y niñas en trabajos por abolir varía
entre 20 por ciento de los menores de Guatemala y tres por ciento de los de
Chile.
Las peores situaciones de trabajo infantil se presentan en Bolivia,
Colombia, Ecuador y Perú, en los que se estima hay 400.000 niños y niñas,
muchos de apenas cinco años, que trabajan en la minería artesanal. Sus
tareas incluyen manipular explosivos y sustancias tóxicas como el mercurio,
romper rocas y llevar cargas pesadas.
Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(Cepal) indica que el desempleo regional en la faja de 15 a 29 años es 16,1
por ciento, 3,3 puntos más que al inicio de los años 90.
La falta de puestos de trabajo es de 28,1 por ciento entre los jóvenes
más pobres, en contraste con 8,1 por ciento de desempleados entre sus pares
del sector más rico.
Entre la población económicamente activa femenina el desempleo es 1,4
veces mayor que en la masculina, y esa brecha muestra una tendencia a
ensancharse, afirma la OIT.
Según cifras de los primeros tres trimestres de 2004, el desempleo
regional fue de 10,5 por ciento, un desempeño apenas mejor que en 2003,
cuando alcanzó 11,1 por ciento.
Sin embargo, no se trata de una mejora cualitativa. Entre 1990 y 2003,
la creación de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe
correspondió en gran medida al sector informal de la economía. De cada 10
personas que consiguieron empleo en ese periodo, seis fueron a ocupaciones
precarias o "en negro".
Sólo cinco de cada 10 asalariados tiene acceso a la seguridad social,
un beneficio que perciben apenas dos de cada 10 personas que trabajan en la
economía informal.
"Estaremos atentos a las nuevas promesas que hagan los gobiernos en la
cita de México y luego en la cumbre de Argentina, pero hay poco margen para
creer que serán cosas importantes o radicales en cuanto a crear mejores y
más empleos", señaló el analista mexicano Dehesa.
(FIN/2005) Envíe sus comentarios al editor |