AFRICA Bob Geldof y la economía del chicle Análisis de Sanjay SuriLONDRES, 18 mar (IPS) - Todo lo que se requiere para salvar África es el
precio de ”medio chicle diario de cada uno” de los habitantes del mundo
rico, según la estrella de rock y activista irlandés Bob Geldof.
Con ese chicle se reunirían los 25.000 millones de dólares anuales que
la Comisión para África, designada por el gobierno de Gran Bretaña,
recomendó aportar como asistencia adicional al continente hasta 2010.
Pero el equivalente en dinero del chicle u otro sacrificio en materia
de consumo no tendría por qué ser necesario, dijo el periodista Robert
Guest, de la revista británica The Economist.
Guest estaba respondiendo a Geldof y a cientos de activistas reunidos
en una conferencia de un día a instancias de la BBC en Londres para
considerar el informe de la Comisión para África, presentado el día 11.
El periodista invitó a pensar en los 350.000 millones de dólares al año
que el Norte industrial paga en subsidios agrícolas. Eso sería ”un paquete
gigante de chicle”. Y ”los únicos perdedores serían una pequeña cantidad de
hacendados relativamente pudientes en el mundo rico”.
Las recomendaciones de la Comisión para África sobre el chicle fueron
fallidas. Reglas justas de comercio podrían hacer por África más, quizás,
que la donación extra que Geldof y la Comisión reclamaron con tanta pasión.
Entre las propuestas de la Comisión presentadas el viernes por el
primer ministro británico Tony Blair figuran un aporte de la comunidad
internacional de 25.000 millones de dólares hasta 2010 y la cancelación de
100 por ciento la deuda externa de los países africanos.
También sugiere que los países ricos cumplan con su promesa de destinar
0,7 por ciento de su producto interno bruto a la asistencia oficial al
desarrollo.
El plan prevé además una ayuda extraordinaria por otros 25.000 millones
de dólares anuales hasta 2015, bajo la condición de que para ese período se
constate en el continente una ”buena gobernanza”.
Cantante de la disuelta banda de rock The Boomtown Rats, actor
principal de la célebre película The Wall y organizador en 1985 de los
multitudinarios conciertos Live Aid, en beneficio de Etiopía, Bob Geldof
está más ligado a la Comisión para África de lo que creen la mayoría de los
británicos.
De hecho, el propio artista aseguró ante la conferencia que él fue el
factotum de la Comisión.
En una reciente visita a Etiopía, el músico se alarmó por la existencia
de ”bananas falsas” colgadas de árboles improductivos para simular
plantaciones. Antes de regresar a Gran Bretaña, Geldof llamó al primer
ministro Tony Blair a su residencia en el número 10 de la calle Downing Street.
Blair lo invitó a visitarlo para cuando retornara. La reunión ocurrió
poco después, y así, según Geldof, nació la Comisión para África..
El primer ministro británico, guitarrista aficionado en su tiempo
libre, atiende con mucho respeto las opiniones del músico. Y sabe qué puede
esperar de él.
En una entrevista televisiva, el cantante de la banda irlandesa U2,
Bono, recordó que en una ocasión Geldof detuvo a Blair en el receso de una
conferencia para increparlo porque no hacía lo suficiente para cancelar la
deuda externa del Sur en desarrollo.
El entonces secretario de prensa de Blair, Alistair Campbell, debió
insistir ante el gobernante para que dejara de lado la charla y continuara
participando en la conferencia.
En cierto sentido, Geldof domina a Blair. Cuando se presentó el informe
de la Comisión para África la semana pasada, el músico calificó al
presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, de ”anciano reptil”. También condenó
al de Uganda, Yoweri Museveni, por su supuesta intención de perpetuarse en
el poder.
Luego, Blair apoyó a Geldof en su discurso, en una actitud que
sobrepasó los límites de la retórica diplomática.
El músico y el gobernante estuvieron en estrecho contacto para afinar
la iniciativa africana. Geldof dijo el día 11 que Blair había asumido las
recomendaciones de la Comisión como política del gobierno británico. Ése
fue, dijo, ”un momento de increíble influencia política”.
Todo lo que, según Geldof, deberían hacer los siete países más ricos
del mundo (Alemania, Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Italia
y Japón) es destinar otro 0,1 por ciento del producto interno bruto a la
asistencia para África.
El ministro de Finanzas británico Gordon Brown, además, ideó la
Facilidad Financiera Internacional (IIF) para recaudar más dinero con fines
de asistencia. ”Si es tan fácil hacerlo, ¿por qué no hacerlo?”, consideró
Geldof.
Fácil o difícil, y cualquiera sea la razón, la conferencia convocada
por la BBC sirvió para destacar la poca atención que el resto del mundo
industrial prestaba a lo que salía de los cerebros de Blair y Geldof.
Entre otros funcionarios que participaron en la reunión de Londres, el
comisario de Comercio de la Unión Europea (UE), Peter Mandelson, advirtió
que Estados Unidos, Canadá y Japón no parecían muy interesados en la
Comisión para África o en el IFF de Gordon Brown.
”Espero que la UE tome la delantera”, afirmó.
Pero ninguno de los restantes miembros europeos del Grupo de los Siete
países más ricos --Alemania, Francia e Italia-- adhirieron hasta ahora a la
iniciativa de Brown ni a las recomendaciones de la Comisión para África.
Ese detalle deja sola a Gran Bretaña. Sin embargo, una importante
organización humanitaria británica, War on Want, recordó que Londres no
practica lo que predica la Comisión.
Al fin y al cabo, en la conferencia resaltó la idea de que lo más
importante será lo que África haga por sí misma.
”África no se enriquecerá con la caridad”, acotó el periodista Guest.
Pero para las cámaras de la BBC, Bob Geldof era la noticia. La economía del
chicle es más televisiva. África no importa tanto.
(FIN/2005) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
|