REFUGIADOS-GRAN BRETAÑA Un invierno durísimo Por Sanjay SuriLONDRES, oct (IPS) - Los solicitantes de asilo en Gran Bretaña se
preparan para sufrir frío y hambre en las calles el venidero
invierno boreal. Organizaciones humanitarias prevén un inminente
desastre, atribuido de antemano a las medidas del gobierno para
desalentar la inmigración.
Unos 2.500 solicitantes de asilo están alojados en los
denominados centros de detención, y lo más seguro es que las
autoridades rechacen 90 por ciento de esos pedidos, dijo a IPS
Tony Fuller, de la organización independiente Migrant Helpline.
Después de que se los rechaza, no se les permite trabajar ni
recibir ayuda estatal. Casi ninguno tienen a dónde ir.
”Veremos un desastre humanitario. Lo más probable es que haya
muertes de refugiados sin techo a causa del frío o de la falta de
alimento”, dijo a IPS la activista Deborah Garvey, de la
organización Shelter (Refugio).
Cientos de solicitantes de asilo ya fueron expulsados de los
centros de detención, aunque no deportados, y comenzaron a dormir
en las calles y a buscar comida en los botes de basura.
”Miles saldrán a las calles este invierno”, dijo Fuller. ”¿Qué
posibilidades tienen? La alternativa es entre la muerte y el
delito. Esto es una atrocidad disimulada.”
Las nuevas reglas impuestas por el Home Office (ministerio del
interior) obligan a quienes ingresan ilegalmente en Gran Bretaña a
solicitar asilo apenas lleguen. La mayoría de los aspirantes al
refugio ignoran esta norma, y por eso corren el riesgo de que ser
rechazados al cabo del proceso, explicó Fuller.
Aquellos que saben qué hacer ”hacen cola durante días frente al
Home Office”, porque los funcionarios a cargo de la tarea trabajan
medio horario, y eso, de por sí, reduce las posibilidades de
aceptación, añadió el activista.
El único alojamiento disponible en Londres para los
solicitantes de asilo es el suministrado por la Fundación Madre
Teresa (Hermanas de la Caridad), donde cada día quedan uno o dos
lugares vacantes.
Hay otro en Bristol, a unos 160 kilómetros de la capital, que
admite a los primeros 15 que llegan cada día para pernoctar,
indicó Garvey.
La negativa del gobierno a un pedido de refugio puede ser
revocada por un tribunal, ”pero apenas unos pocos solicitantes de
asilo pueden afrontar los procedimientos judiciales”, dijo Garvey.
”Muchos ni siquiera se molestan en hacer la cola porque saben
que sus solicitudes serán rechazadas”, y ”creen que estarán mejor
desapareciendo dentro del sistema”, lo cual creará una bola de
nieve que chocará contra el propio gobierno, agregó.
Esta práctica alentará a los inmigrantes ilegales y desalentará
a quienes tienen derecho a apelar a la figura jurídica del asilo o
refugio, consideró Fuller.
”Estas medidas alentarán a los inmigrantes económicos que
tienen recursos y amigos” en Gran Bretaña, mientras ”los genuinos
solicitantes de asilo son personas sin amigos a los que recurrir”,
explicó.
El Home Office anunció que, de acuerdo con su nueva política,
trabajará en conjunto con el Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el análisis de las
solicitudes de asilo.
Para el ACNUR, un refugiado o asilado es aquel que abandona su
país por la amenaza de persecución y no puede regresar y gozar de
seguridad mientras exista tal amenaza.
El secretario (ministro) del Interior británico David Blunkett
anunció que el objetivo de los mecanismos es la aceptación de 500
asilados en este país cada año. Pero, advirtió Fuller, ”no está
bien decir que tomaremos una cantidad y que está bien que al resto
los torturen” en sus países de origen.
La nueva política implica que Gran Bretaña ”abandona, de hecho,
los compromisos” de las convenciones internacionales en materia de
asilo y refugio, agregó.
La nueva Ley sobre Nacionalidad, Inmigración y Asilo en vigor
desde noviembre de 2002 ha implicado la sistemática exclusión de
los solicitantes de asilo de los esquemas de asistencia para los
sin techo, afirmó Garvey. ”La Ley es aplicada con frecuencia de
manera draconiana y brutal”, sostuvo.
A las condiciones instauradas por la norma para la aceptación
de asilados, el Home Office sumó otras restricciones este año.
La consecuencia fue una fuerte caída en la cantidad de
solicitantes de asilo en Gran Bretaña: fueron 10.585 en el segundo
trimestre de este año, menos de un tercio que en el primer
trimestre y la mitad del último del año pasado.
La caída de los solicitantes procedentes de Iraq y de
Afganistán fue destacable. La mayoría ha sido este año originaria
de Somalia, Zimbabwe y China.
(FIN/2003) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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