Canadá pierde sus estaciones Por Stephen LeahyUXBRIDGE, Canadá, mar (IPS) - "Canadá no es un país, es el invierno", suelen decir los canadienses con
orgullo. Pero los largos y temibles períodos invernales de esta nación de América
del Norte podrían quedar solo en el recuerdo y en canciones para
niños nacidos en esta década.
Los inviernos ya son significativamente más cálidos y cortos que hace
30 años. Los patrones de temperaturas y de vida vegetal se trasladaron
más de 700 kilómetros al norte, según una nueva investigación.
Mientras, el hielo del norte se retira y no volverá por un milenio, a
causa de las emisiones de carbono producto de la quema de combustibles
fósiles, señalan expertos.
Para 2091, el norte del planeta tendrá estaciones, temperaturas y
posiblemente vegetación comparable a las halladas hoy entre los 20 y
25 grados de latitud, señaló Ranga Myneni, del Departamento de Tierra
y Ambiente de la Universidad de Boston.
"Si no reducimos las emisiones de carbono, el Ártico sueco podría
pasar a parecerse más al sur de Francia para fines de siglo", alertó
Myneni, coautor del estudio, en diálogo con IPS.
Canadá, el norte de Eurasia y el Ártico se calientan más rápido que
cualquier otra parte del mundo a consecuencia de la pérdida de nieve y
hielo, señaló.
Dentro de 90 años, Alaska o la isla Baffin, en el Ártico, podrían
tener estaciones y temperaturas comparables con las que hoy se
presentan en el nororiental estado estadounidense de Oregon o en la
sudoriental provincia canadiense de Ontario.
Myneni es miembro de un equipo internacional de 21 expertos de siete
países que utilizaron información satelital en el terreno para medir
los cambios en las temperaturas y en la vegetación durante las cuatro
estaciones entre la frontera canadiense-estadounidense y el océano
Ártico.
Los investigadores concluyeron que las temperaturas en las tierras del
norte se incrementaron a diferente ritmo durante las cuatro estaciones
en los últimos 30 años. El invierno fue la estación que se calentó
más, seguido por la primavera.
Existe una gran diferencia entre las temperaturas de invierno y verano
en el norte, pero esa diferencia es menor cada año, según el estudio,
titulado "Temperature and Vegetation Seasonality Diminishment Over
Northern Lands" (Disminución de la estacionalidad de la temperatura y
la vegetación en las tierras del norte), publicado en la revista
Nature Climate Change.
"La temperatura y la vegetación estacional disminuyeron en el norte",
y este cambio ocurre más rápido de lo proyectado por los modelos
climáticos, indican los investigadores.
"Estamos cambiando la estacionalidad… el norte se hace más parecido al
sur, perdiendo los fuertes contrastes entre las cuatro estaciones",
dijo Myneni.
Una clara señal es que el Ártico se vuelve cada vez más verde. Los
tipos de plantas que no podían sobrevivir más al norte de la latitud
57 ahora se encuentran en la latitud 64.
Este cambio es "fácilmente visible en el terreno, debido a la
creciente abundancia de arbustos altos y árboles en varios lugares en
el Ártico circumpolar", dijo otro coautor del estudio, Terry
Callaghan, de la Real Academia Sueca de Ciencias y de la británica
Universidad de Sheffield.
Los cambios afectarán a muchas especies, sobre todo considerando los
enormes números de aves y animales que migran al norte para
alimentarse en el breve verano.
"La forma de vida de muchos organismos en la Tierra está estrechamente
relacionada con los cambios estacionales en las temperaturas y en la
disponibilidad de alimentos", explicó Scott Goetz, subdirector y
científico principal del estadounidense Woods Hole Research Center.
"Pensemos en la migración de las aves al Ártico en el verano y la
hibernación de los osos en el invierno: cualquier alteración
significativa de las temperaturas y de la vegetación estacional
probablemente impacte la vida, no solo en el norte, sino en otros
lugares en forma que aún desconocemos", añadió Goetz en una
declaración.
Además, en el Ártico hay millones de kilómetros cuadrados de
permafrost (hielo permanente) con una vasta cantidad de carbono
congelado. El recalentamiento del Ártico liberará parte de este
carbono, provocando a su vez un mayor calentamiento del planeta por
cientos de años, alerta el estudio.
En las últimas semanas, imágenes satelitales del océano Ártico
revelaron grandes fracturas en los hielos marinos producidas durante
la parte más fría del invierno.
El hielo marino normalmente no comienza a quebrarse al menos hasta
abril. La fractura de mediados de febrero fue grande e inusual, dijo a
IPS el experto en zonas heladas Mark Serreze, director del Centro
Nacional de Nieve y Hielos.
El derretimiento de hielo marino el pasado verano boreal fue 80 por
ciento mayor que el de los veranos de los últimos 30 años o más. Este
invierno, la mayor parte del hielo en el Ártico es más delgado, lo que
lo vuelve más fácil de fracturarse y derretirse apenas llegue el
verano.
Las consecuencias de este cambio a escala planetaria apenas comienzan
a ser comprendidas.
Por ejemplo, el colapso del hielo marino el año pasado amplificó el
poder destructivo de la tormenta Sandy, señalaron investigadores la
semana pasada en la revista Oceanography.
La severa pérdida de hielo marino en el Ártico parece haber afectado
las corrientes de aire, como informó previamente IPS.
Eso ayudó a Sandy a adquirir poder y dar un impulso hacia el oeste, en
lugar de disiparse hacia el noreste, como ocurre con la mayoría de los
huracanes de octubre, dicen investigadores en el estudio: "Superstorm
Sandy: A Series of Unfortunate Events?" (Supertormenta Sandy: ¿Una
serie de eventos desafortunados?).
Pero no solo el hielo marino se derrite, sino también los glaciares de
Canadá. Poco estudiadas hasta ahora, esas masas de hielo en la
superficie terrestre canadiense equivalen en volumen a un tercio de
las que se encuentran en la Antártida y en Groenlandia.
Pero, para fines de este siglo, 20 por ciento de los glaciares
canadienses se habrán derretido, aumentando el nivel del mar 3,5
centímetros.
Considerando que los océanos cubren 71 por ciento del planeta, se
trata de una cantidad enorme de hielo que se convertirá en agua.
"Creemos que la pérdida de masa es irreversible en el futuro cercano",
alertaron investigadores holandeses y estadounidenses en la revista
Geophysical Research Letters.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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