Futuro Papa hereda pederastia clerical irresuelta Por Emilio GodoyMÉXICO, 11 feb (IPS) - La reivindicación de las víctimas de abuso sexual a manos de sacerdotes
y obispos y el extendido amparo a los responsables de estos delitos
aparecen, según analistas, como los principales componentes del pesado
legado que Benedicto XVI dejará a su sucesor al frente de la Iglesia
Católica. México, con casi 117 millones de habitantes, es uno de los escenarios
en los que se registran más cantidad de casos de pederastia cometidos
por prelados católicos y donde la norma ha sido la impunidad.
El alemán Joseph Ratzinger, quien asumió el papado el 19 de abril de
2005 como Benedicto XVI y que anunció este lunes 11 su retiro del
cargo a fin de mes, "deja una herencia muy compleja y que, en el
momento que vive la Iglesia, la deja en medio de una severa crisis",
dijo a IPS el sociólogo de las religiones Bernardo Barranco.
"El tema de abusos sexuales puso en evidencia tensiones muy grandes
dentro de la curia, sobre cómo resolverlos y la política de
encubrimiento", señaló.
Ratzinger, cerca de cumplir 86 años, se puso al frente del Vaticano
luego de la muerte de Juan Pablo II, el polaco Karol Wojtyla que
había sido designado en 1978, y permanecerá en el cargo hasta el 28
de febrero, luego de lo cual los electores del Colegio
Cardenalicio,
compuesto por los 118 purpurados menores de 80 años, elegirán a su
reemplazante.
Desde su paso como prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la
Fe entre 1981 y 2005, la pederastia clerical ha acompañado a
Ratzinger como
mortaja lacerante, pues lidió con delitos de este tipo en La Legión
de Cristo, fundada en 1941 por el sacerdote mexicano Marcial Maciel
(1920-2008), sin haber tomado medidas alguna al respecto.
Maciel, quien fue superior general de esta orden desde su creación y
hasta 2005, mantuvo relaciones de pareja con dos mujeres, tuvo al
menos seis hijos entre 1941 y 1970 y abusó sexualmente de varios
seminaristas, según denuncias y testimonios.
Benedicto XVI dispuso en 2006 que Maciel se dedicara al retiro y la
penitencia, aunque no adoptó medidas más estrictas en su contra ni de
los legionarios. El Vaticano, empero, lo censuró, al calificar su
conducta de criminal, "grave y objetivamente inmoral" y acusarlo de
haber vivido sin escrúpulos, tras una exhaustiva investigación que
culminó con un comunicado en 2010.
Las denuncias de abusos sexuales cometidos por prelados explotaron en
Estados Unidos en 2002 y luego se regaron por países europeos como
Alemania, Irlanda y Bélgica, así como en América Latina,
especialmente en México y Chile.
"Ratzinger no solamente no llevó a cabo una acción determinante de
terminar con los riesgos sino que llevó a cabo mecanismos de
protección de los casos que conoció (cuando era prefecto de la
Congregación) y después, ya teniendo la posibilidad de actuar como
Papa, no lo hizo", denunció ante IPS el exsacerdote mexicano Alberto
Athié.
"O nunca le informó y por tanto le ocultó información que era
relevante, o le informó y el Papa no lo tomó en cuenta", señaló
Athié, coautor, junto a José Barba y Fernando González, del libro de
2012 "La voluntad de no saber", en el cual se exhiben
documentos que enumeran los delitos de Maciel y la omisión del
Vaticano para proceder en consecuencia.
Athié y otros expertos preparan la impugnación de la canonización en
marcha de Juan Pablo II, basada principalmente en la actitud que tuvo
ante la conducta anómala de Maciel. El fundador de los legionarios
gozó de una relación privilegiada con el Papa polaco, al grado de
volverse virtualmente intocable dentro de la estructura jerárquica de
la Iglesia Católica.
Casi 84 millones de mexicanos se declaran seguidores de la fe
católica, mientras que 10,9 millones profesan el protestantismo, el
evangelismo y otras denominaciones religiosas, según el censo
nacional de 2010.
De hecho, es una de las naciones donde el catolicismo está en crisis,
junto con Brasil, el territorio con más cantidad de fieles del
continente, y los países de América Central, debido al retroceso de
esa denominación y a la decreciente formación de sacerdotes.
El Papa renunciante visitó México en marzo de 2012, pero no aludió a
las violaciones y se negó a entrevistarse con víctimas de esas
agresiones.
El no gubernamental Departamento de Investigaciones sobre Abusos
Religiosos de México asegura que 30 por ciento de los 14.000
sacerdotes activos en el país han cometido algún tipo de abuso sexual
contra sus feligreses.
Por su parte, la Red de Sobrevivientes de Abusos de Sacerdotes (SNAP
por sus siglas inglesas), que agrupa a víctimas en todo el mundo,
pidió este lunes 11 al Papa saliente que dedique el tiempo restante
en el cargo a proteger a los niños.
"Benedicto siguió el mismo guión que funcionarios eclesiales han
usado por años, hablando de abuso en términos oblicuos y solo cuando
se ven forzados a hacerlo, ignorando los encubrimientos, usando el
tiempo pasado (como pretendiendo que los crímenes sexuales y los
encubrimientos no están ocurriendo ahora)", dijo esta organización no
gubernamental en su sitio electrónicos.
SNAP enfatizó en que "es irrelevante si un líder dice más o menos que
su predecesor sobre un tema. Importan los hechos, no las palabras. Y
cuando se refiere a acciones, Benedicto ha hecho, dolorosamente, muy
poco para exponer a los depredadores, castigar a los facilitadores y
proteger a los niños".
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) defendió este lunes la
actuación del jefe del Vaticano ante las denuncias que proliferan.
"Ha sido un hombre abierto, honesto, transparente, de decisiones
fuertes. Pensemos en los casos más graves que ha enfrentado la
Iglesia, como en los abusos contra menores, no le ha temblado la mano
para actuar con firmeza, con tolerancia cero", manifestó en rueda de
prensa monseñor Eugenio Lira, secretario general de la CEM.
El Papa ya aplicó una reestructuración de los legionarios, presente
en 22 países, al remover a sus principales jerarcas, cercanos a
Maciel. Sin embargo, no ha procedido a definir una política de
indemnización para las víctimas. La orden enfrenta varias demandas
judiciales en Estados Unidos por complicidad con los abusos cometidos
por su fundador.
"Cómo se abordan los abusos sexuales va a estar presente en la
sucesión. La postura dependerá del nuevo Papa. No se ha dado el paso
a un enfoque de víctimas, darles consuelo y acompañarlos. Los ven
como una amenaza", analizó Barranco.
Para Athié, el próximo Papa debe cambiar la respuesta institucional
ante la pederastia y el trato a las víctimas.
"Lo debería afrontar de manera integral y colaborar con las
autoridades correspondientes. Debería cambiarse la política empleada
de encubrimiento y protección. Es asumir la responsabilidad de esos
encubrimientos en los niveles más altos de la Iglesia Católica",
aconsejó el especialista, quien tuvo que renunciar al sacerdocio ante
la indiferencia mostrada hacia sus denuncias.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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