La polémica por los agrotóxicos baila en el carnaval brasileño Por Fabiana FrayssinetRÍO DE JANEIRO, 7 feb (IPS) - Brasil ya está sumergido en el carnaval, que habitualmente aparca por
una semana la agenda política del país. Pero este año el patrocinio de
una empresa transnacional a una escuela de samba llevó a la fiesta la
controversia sobre el uso de los agrotóxicos.
La escuela Unidos de Vila Isabel creó la samba "La Villa canta a Brasil, el
mayor granero del mundo – Agua en el frijol que llegó uno más", que
homenajea a los agricultores.
"...Saciar el hambre con la plantación… arar y cultivar el suelo, ver
brotar el viejo sueño de alimentar al mundo…", dicen fragmentos de la letra
de la samba compuesta por Arlindo Cruz, Martinho da Vila, Andre Diniz,
Tonico da Vila y Leonel, para el desfile creado por la especialista Rosa
Magalhães.
Se trata de un homenaje bienvenido por grupos como el Movimiento de los
Sin Tierra (MST), que forma parte de la Campaña Permanente contra los
Agrotóxicos y por la Vida.
"La letra de la canción refleja de forma impecable la belleza de la
agricultura campesina y familiar brasileña", dijo a IPS la activista Nivia
dos Santos, integrante de la coordinación nacional de esa campaña y de la
dirección del MST en Río de Janeiro.
"Es un tema importante para nosotros, que luchamos por una agricultura
sin venenos y que pueda producir alimentos saludables para toda la
población", añadió.
Pero el MST denuncia un problema: el patrocinio del desfile de Vila
Isabel. La comparsa, una de las 12 del Grupo Especial que cada año despliega
su arte en el sambódromo de Río de Janeiro, recibió el apoyo financiero del
grupo transnacional alemán BASF, la mayor compañía química del mundo, con
importante presencia en Brasil.
"Denunciamos que Vila Isabel está siendo usada por el agronegocio
brasileño para promover su imagen, manchada por el veneno, por el trabajo
esclavo, por la deforestación, por la contaminación de las aguas del país y
por tantos otros problemas", dice la carta enviada a la escuela de samba por
la campaña contra los agrotóxicos.
"El agronegocio, que no derrama ni una gota de sudor en la azada, ni
comparte ni protege y mucho menos bendice la tierra, quiere apropiarse de la
imagen de los campesinos y de la agricultura familiar", subraya.
A su juicio, el objetivo es "continuar lucrándose a costa del
envenenamiento del pueblo brasileño", argumenta la campaña, en un juego de
palabras con la letra de la canción.
El MST considera que es contradictorio que una empresa que "vende
semillas transgénicas y venenos para el agronegocio" pretenda vincularse
con la producción de alimentos saludables.
"Lo que nos causó espanto e insatisfacción es que este bonito desfile haya
sido patrocinado por la BASF. Esa multinacional alemana produce agrotóxicos
y causa degradación ambiental y contaminación de nuestros alimentos", señaló
Dos Santos.
En una comunicación enviada a IPS, la empresa BASF Brasil respondió que
apoyó el desfile por "la oportunidad de abordar un mensaje ampliamente
discutido nacional e internacionalmente (la producción de alimentos de
calidad para atender la creciente demanda de la población global), de forma
lúdica y accesible para todos los públicos".
Aseguró que el patrocinio es parte de la estrategia de su Unidad de
Protección de Cultivos de América del Sur, "cuyo enfoque principal es la
valorización de la agricultura nacional".
La dirección de Vila Isabel, dos veces campeona del carnaval carioca,
argumenta que aceptó ese apoyo para su presentación, porque el
financiamiento de la alcaldía resulta insuficiente.
Las escuelas de samba tienen que invertir enormes recursos para pagar
disfraces, efectos especiales y lujosas escenografías, entre otros
requerimientos del desfile.
"Nuestro carnaval es la valorización del hombre del campo. No pondremos
en la avenida (el sambódromo) ninguna máquina agrícola", explicó la escuela.
"En nuestros disfraces y alegorías, retratamos la naturaleza y el hombre
del campo, no solo los grandes agricultores", explicó la vicepresidenta de
Vila Isabel, Elizabeth Aquino, según un comunicado del MST.
Aquino añadió que el reglamento de la Liga Independiente de las Escuelas
de Samba, organizadora del desfile de Río, prohíbe cualquier tipo de
comercialización y, por ello, ni el nombre ni el logotipo de BASF aparecerán
en el sambódromo, una pasarela diseñada especialmente por el recién
fallecido arquitecto Oscar Niemeyer para el desfile de esta fiesta popular
única.
No habrá apología de la BASF, insistió Aquino, y en cambio sí "hablamos
de preservación de animales", dijo.
El MST recordó que, según el Instituto Brasileño de Geografía y
Estadística, el pequeño agricultor aporta 70 por ciento de los alimentos que
consumen las familias del país, pese a ocupar solo 25 por ciento de la
tierra cultivada.
También destacó que, pese a recibir solo 14 por ciento del crédito
oficial para la producción del sector, la agricultura familiar emplea nueve
veces más personas por área cultivada y genera un tercio de las
exportaciones agropecuarias.
"El otro modelo de producción agrícola, el agronegocio, recibe 86 por
ciento de crédito y tiene 75 por ciento de las tierras, pero produce apenas
30 por ciento de los alimentos que componen la alimentación de la
población", informa.
BASF Brasil apeló a otras cifras. Recordó que según la Organización de
Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), en 10 años la
demanda mundial de alimentos crecerá 20 por ciento y que Brasil podrá
satisfacer cuatro por ciento de ese requerimiento adicional.
Agregó que en los últimos 35 años el país dejó de ser importador para
convertirse en uno de los mayores exportadores de alimentos, y que el
agronegocio contribuye desde hace 13 años de manera "decisiva" con el
superávit primario en su balanza comercial.
"La compañía cree que el agricultor brasileño puede ayudar a alimentar al
mundo de forma sustentable", sintetizó.
La Campaña Permanente contra los Agrotóxicos y por la Vida opina de modo
muy diferente. En la carta a Vila Isabel destaca que la cantidad de
agrotóxicos usados en la agricultura brasileña ha causado la contaminación
en los ríos, la lluvia, el suelo y hasta la leche materna.
"Los daños a la salud van desde dolores de cabeza, mareos y hasta
depresión, pudiendo llevar al suicidio y diversos tipos de cáncer,
incluyendo los de cerebro, pulmón, próstata, linfoma, como pudo comprobar en
2012 la Asociación Brasileña de Salud Colectiva", destacaron los firmantes.
Según la nutricionista Sueli Couto, del Instituto Nacional de Cáncer
(INCA), casi dos tercios de los alimentos que consumen los brasileños
contienen residuos de agrotóxicos.
"Cuarenta por ciento de los tipos de cáncer son prevenibles", indica al
explicar que "el trabajo del Inca es promover una alimentación saludable. Y
alimentación saludable es la producida por el pequeño agricultor", dijo en
ese comunicado la nutricionista, participante en la Campaña.
André Burigo, de la estatal Fundación Fiocruz, que también apoya la
Campaña, señaló que, desde 2008, Brasil es el mayor consumidor de
agrotóxicos del mundo.
La BASF "intentará aprovecharse de una samba para crear una imagen
indirecta unida a la biodiversidad. Pero el agrotóxico no combina con la
biodiversidad", sostuvo Burigo en el comunicado.(FIN/2013) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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