NACIONES UNIDAS Una mujer lleva al Consejo de DDHH a buen puerto Gustavo Capdevila entrevista a LAURA DUPUY, presidenta del Consejo de Derechos Humanos de la ONUGINEBRA, dic (IPS) - La primera mujer en presidir el Consejo de Derechos Humanos, la
diplomática uruguaya Laura Dupuy, ha salido airosa al cabo de uno de los
periodos de sesiones más tensos y conflictivos desde la creación en
marzo de 2006 de ese cuerpo especializado de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU).A Dupuy le tocó dirigir, en sesiones ordinarias y especiales durante
este año, debates encendidos en que se examinaron episodios
dramáticos en países árabes como Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahrein
y, en particular, Siria.
La embajadora de Uruguay ante las oficinas de la ONU en Ginebra se
ganó el reconocimiento de sus colegas y de organizaciones no
gubernamentales por haber sacado a flote sesiones por momentos
borrascosas.
Dupuy aseguró a IPS que su condición de mujer no representó un
obstáculo a sus funciones, que concluyen el 31 de este mes. "Por
suerte no encontré frenos", dijo. "Es más, creo que países que
podrían haber opuesto algún escollo se cuidaron muy bien de no
hacerlo".
IPS: ¿Qué reacciones observó desde que comenzaron las sesiones
anuales en marzo pasado?
LAURA DUPUY: Puede ser que alguno tuviera dudas de qué ocurriría con
una presidenta a quien no conocían. Pero rápidamente vieron que yo
era apegada a las normas y firme en las respuestas. A partir de
entonces me supieron respetar.
IPS: Pero, ¿tropezó con inconvenientes por el hecho de ser mujer?
LD: Tuve problemas, pero como mujer creo que tampoco llegaron a
mayores. El momento más complicado fue cuando se trató el caso de
Bahrein, pues hubo molestias por mi intervención y reclamo hacia las
intimidaciones que sufrían allí los defensores de derechos humanos
que asistieron en Ginebra al debate en el Examen Periódico Universal
del Consejo sobre la situación en esa nación árabe.
IPS: ¿Pasó algún otro mal momento?
LP: Sí, aunque no en forma personal, porque lo que lamentablemente he
visto en la sala es que países, básicamente los islámicos, tienen un
discurso todavía bastante regresivo. Es más, me preocupa que haya un
retroceso respecto de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, aprobada en 1948.
También temo que ocurra algo parecido en esos estados con la
Declaración de Viena, adoptada en 1993 por la Conferencia Mundial
sobre Derechos Humanos, donde se reafirmó que los derechos de las
mujeres son eso, derechos humanos.
IPS: ¿Percibió esa tendencia regresiva en algún otro momento?
LD: Lo vemos cuando siguen cuestionando o tratando de limitar el
alcance del nuevo Grupo de Trabajo sobre la Discriminación Contra las
Mujeres en la legislación y en la práctica. El mero hecho de que,
aunque no votaron en contra, se manifestaran disconformes con ese
nuevo mandato, marca ya la situación.
IPS: ¿Cree que esa orientación persiste?
LD: Persiste. Se está constatando, lamentablemente. Por ejemplo
ahora, en Egipto, con el proyecto de Constitución. La experta de ese
país me acaba de decir que se ha eliminado del borrador el párrafo
referido a la no discriminación por cualquier motivo, incluyendo de
género y otras. Y eso es grave. Se trata de un principio central de
los derechos humanos.
IPS: ¿La cuestión se limita a una sola región?
LD: No, se observa también en la declaración de derechos humanos
aprobada en noviembre por la Asociación de las Naciones de Asia del
Sudeste (Asean, por su siglas en inglés). La negociación del texto
fue meramente intergubernamental, sin consultas con la sociedad
civil, y en la redacción de ese texto el problema del derecho de las
mujeres fue muy importante.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay,
no ha quedado conforme. Pero después de aprobada la declaración de
Asean se le agregó otra resolución, diciendo que el documento se
implementaría de manera acorde con la Declaración Universal de 1948.
Esperemos que así sea, que a medida que se evolucione cumplan con ese
aspecto. En resumen, desde el punto de vista de los derechos de la
mujer, me parece que queda bastante por hacer.
IPS: ¿Qué aspectos sobresalientes han marcado su presidencia del
Consejo?
LD: El periodo ha esta signado, lamentablemente, por todas esas
situaciones graves y urgentes de los derechos humanos que el Consejo
ha examinado con la voluntad de escuchar a todas las partes, incluso
a aquellas voces que a menudo no se hacen oír, como son las víctimas
de las violaciones.
En próximos periodos, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU deberá
discutir las mejores formas de enfrentar esas crisis y las maneras de
prevenirlas.
IPS: ¿Hay algún indicio de cómo se puede encarar ese problema en el
Consejo?
LD: En una revisión realizada en 2011 de su trabajo y de su
funcionamiento, el Consejo se ocupó, entre otros temas, de las formas
en que puede afrontar casos graves de violaciones de derechos
humanos.
Entre otras propuestas, el borrador sugería el establecimiento de
mecanismos que actuaran como disparadores, externos, objetivos e
independientes, en caso de situaciones de urgencia. La iniciativa fue
desechada y, en consecuencia, el Consejo sigue afrontando las
situaciones críticas principalmente mediante el recurso de las
sesiones especiales de sus miembros.
IPS: ¿Qué resultados arrojan esas sesiones especiales?
LD: En cierto aspecto, las sesiones especiales han demostrado
alcanzar bastante éxito para encarar situaciones urgentes. Siempre se
ha logrado reunir el mínimo de 16 estados miembros firmantes de la
solicitud de convocatoria de esas reuniones, como atestiguan las 19
sesiones especiales realizadas hasta la fecha.
Sin embargo, hay que reconocer que el resultado de esas sesiones
siempre depende de una negociación.
IPS: Este año llamó la atención que el caso de Siria requiriera
cuatro sesiones especiales del Consejo.
LD: Algunos pueden pensar que la celebración de cuatro sesiones
especiales no ayudó realmente a mejorar la situación en el terreno en
Siria.
Sin embargo, al sostener esas numerosas sesiones y sumado a un debate
urgente, el Consejo ha cumplido con sus responsabilidades políticas
siguiendo de cerca los acontecimientos y enviando una comisión
investigadora con la misión de recoger información y pruebas con
vistas a un futuro potencial procedimiento penal en relación con el
conflicto en curso.
IPS: ¿Qué conclusión extrae de este caso?
LD: Luego de muchos meses de crisis y de conflicto armado, crecen las
presiones no solo para encontrar soluciones políticas sino también
para incriminar a los responsables de delitos internacionales
referidos a los derechos humanos y al derecho internacional
humanitario.
En consecuencia, sale a la luz la prioridad, que consiste en una
solución política, con paz, justicia y el fin de la impunidad.
(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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