Colombia en paz: el deseo choca con la incredulidad Por Helda MartínezBOGOTÁ, 19 nov (IPS) - Escepticismo, temor a opinar y una pizca de esperanza
conforman el
cóctel de respuestas de los colombianos consultados sobre las
posibilidades de que el diálogo entre el gobierno y la
guerrilla de las
FARC, iniciado este lunes 19 en La Habana, ponga fin a la
guerra civil."Ojalá, Dios quiera. Pero lo veo difícil, porque con la
guerrilla
nada es fácil. Por supuesto que si se alcanzara la paz sería
un logro
muy grande, porque muchos campesinos volverían a sus
tierras, se
acabarían tantas bombas y el país crecería", dijo la
contadora María
Jaramillo, de 40 años, una de las tantas personas
entrevistadas por
IPS en la céntrica plaza bogotana de Bolívar.
Más escéptica, la estudiante de ciencias políticas Elizabeth
Núñez
descree de las intenciones de paz de las insurgentes FARC
(Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia), "aunque nada es
imposible".
"Hasta ahora, por lo que dice la guerrilla, es lo mismo de
siempre.
Como si no tuvieran intención de acatar el diálogo", dijo
Núñez a IPS
al ser interrogada antes de que se conociera el alto al
fuego
unilateral anunciado este lunes 19 desde Cuba por los
negociadores de
las FARC.
El comienzo formal de las conversaciones en La Habana es la
culminación de seis meses
de
acercamientos secretos entre el presidente de Colombia,
Juan
Manuel Santos, y dirigentes de las FARC, la insurgencia
izquierdista
creada en 1964 en el central departamento de Caldas por
campesinos
rebeldes frente a los desmanejos del gobierno y la justicia
de
entonces.
Santos anunció en agosto las posibilidades de diálogo con la
guerrilla tras los avances logrados en esos encuentros,
realizados
con apoyo de los gobiernos de Cuba y de Noruega,
constituidos ahora
en garantes del proceso, y de Venezuela y Chile, como
acompañantes.
De esas instancias surgió el "Acuerdo general para
la terminación del conflicto y la construcción de una paz
estable y duradera" que básicamente propone que las FARC
abandonen la
lucha armada y que el gobierno se avenga a implementar,
entre otras
demandas, un ambicioso plan de desarrollo agrario integral.
Sobre la base de un temario que abarca el programa rural,
que incluye
la sustitución de cultivos de drogas ilegales, el modo de
participación política legal futura de la guerrilla, el fin
del
conflicto armado y la atención a las víctimas, se instaló en
octubre
en Oslo la Mesa de Diálogo de Paz.
Sin embargo, el contenido de cada tema no está definido,
evidenciándose diferencias radicales. Por ejemplo, el Programa de Restitución de Tierras,
bandera del
gobierno de Santos y considerado por este un avance del
primer punto,
es cuestionado y calificado por la guerrilla como una trampa
que
beneficia a empresarios y firmas transnacionales.
¿Por qué el escepticismo?
En paralelo, muchos colombianos se mantienen al margen y
escépticos o
prefieren el silencio en un país polarizado.
Ante las consultas hechas al azar por IPS, una decena de
personas se
negaron a responder, argumentando no tener tiempo pese al
ambiente
solaz que presenta los domingos, como este 18, la Plaza de
Bolívar,
rodeada por la iglesia catedral y las sedes del parlamento,
de la
Corte Suprema de Justicia y de la alcaldía de Bogotá.
Pero otras muchas sí respondieron. "¡La paz!, la paz es un
proceso
que nos debemos hace 20 años. Se hubieran evitado tantas
muertes de
soldados, guerrilleros y civiles. Por eso quiero que este
proceso no
tenga interferencias", respondió quien se identificó como
Arturo, a
secas, de unos 50 años y que dijo ser profesor de una
escuela
secundaria.
"Pero también sabemos de los intereses económicos detrás de
la
guerra. La paz le quitaría recursos al ejército y terminaría
el
negocio de los otros (la guerrilla), que también es
lucrativo. Creo
que este conflicto se va a demorar unos cuantos años más",
sentenció.
"Un factor es la polarización que acrecentó el presidente
(derechista
Álvaro) Uribe en sus dos gobiernos consecutivos (2002-2010),
impulsando odios radicales", respondió a IPS el profesor
universitario y experto en opinión pública Armando Ramírez.
"A esto se suma el desconocimiento generalizado, desde la
escuela
hasta la universidad, del significado real de democracia,
opinión
pública o sociedad civil… y los medios de comunicación
contribuyen de
manera eficiente con la desorientación al privilegiar la
argumentación del establecimiento", continuó Ramírez.
"En radio y televisión, la mayoría de espacios políticos
tratan el
tema como la farándula: hay anécdotas, apuntes curiosos,
textos
breves y sin contexto, mientras que las notas y columnas con
criterios de los periódicos se dirigen a expertos,
académicos o
estudiosos, no a la gente del común", concluyó.
Andrés Felipe Ortiz, integrante del no gubernamental
Observatorio de
Medios en Derechos Humanos, Medios al Derecho, coincide con
Ramírez.
"Se depende de la información para opinar, pero no hay
claridad en la
prensa, se incentiva la polarización y por tanto la gente
concluye
que el proceso no conducirá a nada", dijo a IPS.
"Santos llamó a la prudencia, y es válido, pero distinto a
ocultar.
Es evidente que los medios no contribuyen al entendimiento
de
situaciones de interés masivo. Tampoco se ha dando nunca
pedagogía
sobre derechos humanos ni sobre el Derecho Internacional
Humanitario.
Los periodistas registran, no explican", enfatizó.
Tampoco faltó en la Plaza de Bolívar quien entendiera que a
este
diálogo de paz deberían sumarse las desmovilizadas
Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC), la organización paramilitar de
extrema
derecha creada por terratenientes en la década de 1980 para
combatir
a la guerrilla.
"Es obvio que deberíamos darnos la oportunidad de la paz.
Pero
también es obvio que en este proceso debería darse la
representación
de las AUC, porque su desmovilización fue autónoma y
voluntaria",
cuestionó ante IPS el abogado Carlos Blanco, quien se
presentó como
asesor de "una organización que defiende a desmovilizados"
de las
fuerzas paramilitares.
Las AUC "fueron creadas como una plataforma política que
colapsó,
porque las reglas de juego inicial se alteraron y los jefes
fueron
extraditados", señaló, en referencia al pedido de
participación en el
diálogo que hizo Salvatore Mancuso, un exlíder de esa
organización
hoy encarcelado en Estados Unidos.
"Lograremos la paz cuando las partes cedan, y víctimas y
victimarios
se sienten de frente y se perdonen", resumió Ismael
Rodríguez,
empleado de una aerolínea de 31 años.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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