Rostros del fracaso en una Europa que protesta Por Inés Benítez * MÁLAGA, España, 13 nov (IPS) - Ingenieros sin empleo, empresas familiares que se derrumban,
trabajadores precarios en un mercado laboral enfermo. Es
España, pero se
parece a Portugal, Grecia, Italia..."Consumimos mucho menos. Elegimos más lo que comemos y vamos
buscando
ofertas", explica Esperanza ante la pregunta de IPS sobre
cómo cambió su
vida la merma de ingresos familiares en los últimos años.
Esperanza es enfermera especializada en geriatría con más de
13 años de
experiencia laboral. Ella y su marido Antonio, también del
gremio y
especializado en urgencias, han visto reducido casi a la
mitad el dinero de
su hogar, en el que crían a dos hijos de dos y siete años.
Antonio está sin trabajo y cobrará la prestación por
desempleo aún durante
ocho meses. "De ganar 4.000 euros (5.068 dólares) entre los
dos, hemos
pasado a unos 2.000 (2.534 dólares)", apuntó Esperanza,
contratada en el
Centro Regional de Transfusiones Sanguíneas de la ciudad
sureña de Málaga.
La pareja baraja la posibilidad de emigrar a Alemania en
busca de un salario
"digno".
En España, 35 por ciento de los asalariados perciben un
máximo de 641 euros
mensuales (814 dólares), monto del salario mínimo. Y 40 por
ciento de los
trabajadores por cuenta propia están en riesgo de pobreza,
según un estudio de la Fundación
Primero de
Mayo, que alerta sobre el empobrecimiento creciente de la
clase trabajadora.
Esperanza quería secundar la huelga
general convocada
para este miércoles 14, porque le "parece aberrante" esta
situación, pero
forma parte de los servicios mínimos que se deben mantener
durante la
jornada.
Impulsada por la Confederación Europea de Sindicatos, la
Jornada de Acción y
Solidaridad se vivirá con huelgas de 24 horas en España y
Portugal, y
parciales en Grecia e Italia, de tres y cuatro horas
respectivamente.
En Francia, Polonia, República Checa, Eslovenia y Rumania
hay convocatorias
a manifestaciones, y se organizan actos de solidaridad en
Alemania, Austria,
Luxemburgo, Holanda y los países escandinavos.
La huelga general española, segunda que enfrenta el gobierno
derechista de
Mariano Rajoy en 11 meses, fue convocada en octubre por las
centrales
mayoritarias, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de
Trabajadores
(UGT), junto a la Cumbre Social que agrupa a más de 150
organizaciones
civiles.
Tras recoger alimentos para su familia en un comedor social,
la malagueña
Tamara cuenta a IPS que trabajó años "cuidando ancianos y
como cocinera en
hoteles", pero se quedó "sin empleo y sin subsidio". Vive
sola, con dos
hijos de 17 y 24 años; el primero estudia y el segundo está
también
desempleado.
Más de la mitad de los jóvenes no encuentran trabajo en
España, tal como la
cuarta parte de la población activa, según datos del
Instituto Nacional de
Estadística.
En Europa hay 25,7 millones de desempleados –10,6 por ciento
de la población
activa– de los cuales 18,5 millones están en la zona euro,
según
estadísticas de Eurostat.
El desempleo no perdona ocupaciones. Hoy campea entre los
ingenieros
españoles, hasta hace poco tiempo profesionales codiciados.
"He pasado de ganar 100.000 dólares al año, trabajando en el
extranjero en
un organismo internacional, a 60.000 en una compañía que me
contrató cuando
llegué a España hace cinco años… y que ahora me ha
despedido", relata a IPS
el ingeniero aeronáutico Josué Escudero, con dos hijos de
tres y siete años
y una esposa desempleada.
Las dificultades para encontrar empleo hicieron multiplicar
el número de
trabajadores por cuenta propia, que engrosó en 65.100
personas en el tercer
trimestre de 2012, el mayor crecimiento que recoge la
estadística del INE
desde 2006.
"Dejé mi compañía porque no soportaba más el maltrato
psicológico y la carga
de trabajo", cuenta Ali, una rusa que lleva 14 años en
España, los últimos
cinco en una firma mayorista de viajes. Ahora está embarcada
en crear su
propia empresa, relacionada con el turismo.
Pero ese sector de pequeñas y medianas empresas y negocios
familiares acusa
la caída del consumo.
"La situación está muy mal. No he vivido una crisis como
esta", observa
María, que 32 años atrás fundó con su marido una sociedad de
venta de
zapatos en la que hoy trabaja con sus hijos. Llegó a tener
ocho tiendas y 14
empleados en Málaga, pero tuvo que despedir a cuatro y ahora
teme no poder
mantener las cuatro que siguen abiertas.
"Si el consumo no funciona, no funcionamos nosotros", expone
María con
lógica cristalina. Hace tres años que no toma vacaciones y
se reconoce
deprimida.
La situación no es muy distinta en Portugal.
"A pesar de que nunca antes lo hice, esta vez voy a hacer
huelga", dice a
IPS la joven portuguesa Marisa Ribeiro, empleada de una
empresa de
transportes. "Me han anunciado que pierdo mi trabajo dentro
de dos meses.
¿Qué más puedo hacer ante un futuro hipotecado por la señora
Merkel?",
cuestiona.
Angela Merkel, jefa del gobierno alemán, encarna la
austeridad que la Unión
Europea adoptó como medicamento para la crisis económica.
La huelga general, convocada en septiembre por la Central
General de
Trabajadores de Portugal (CGTP) se anuncia con una adhesión
sin precedentes,
mucho más allá de los sindicatos que la componen.
"Nuestra vida familiar cambió radicalmente", dice a IPS el
albañil João
Pedro Nogueira, casado y padre de dos hijas. Dos años atrás,
pagaba menos
impuestos y tenía "un sueldo decente". Pero su salario cayó
22 por ciento y
le eliminaron las dos pagas extraordinarias anuales, de
vacaciones y
Navidad.
"Mi modesto Opel se está deshaciendo, pero ni hablar de
cambiar automóvil.
Antes nos podíamos dar el lujo de almorzar fuera los
domingos", pero ahora
es impensable "tal derroche", dice.
De hecho, sus dos hijas sí desayunan fuera, en el comedor social de la escuela. Y esa fue
para él la gota
que rebasó el vaso. Está harto.
Entre sus compañeros de trabajo hay "mucho miedo ahora que
los patronos
pueden despedir sin mayor trámite", afirma. Pero él está
decidido: "dará la
cara" este miércoles, adhiriéndose a la huelga. "Si me
echan, emigro a
Brasil o a Angola".
En Portugal, los trabajadores más afectados por la crisis
son los empleados
públicos, "víctimas de una brutal reducción del salario y
pérdidas de los
subsidios de vacaciones y Navidad", explica a IPS el
secretario general de
la CGTP, Armenio Carlos.
Según sus cálculos, "el poder de compra de estos
trabajadores cayó entre 25
y 30 por ciento". Y se anuncia que la recesión portuguesa se
profundizará
otro 2,5 por ciento para 2013.
* Con aportes de Mario Queiroz (Lisboa). (FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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