Saber de sexo también es un derecho Por Ivet GonzálezLA HABANA, nov (IPS) - Conocer sobre el placer, el respeto en la pareja, las
orientaciones
sexuales, la equidad de género y la planificación familiar
constituye un
derecho que aún no tienen todas las niñas, niños y
adolescentes de
América Latina."A nosotros nos hablan en la escuela sobre el embarazo en la
adolescencia y
sexo seguro y responsable", contó a IPS el estudiante
Leonardo Martínez, de
12 años y residente en La Habana. "Hice una tarea sobre los
derechos del
niño, gracias a la que conocimos más sobre la importancia de
la educación
sexual".
Pero Javier García, de la misma edad, opinó que "hay que
hablar más sobre
otras cosas", tras participar en un encuentro comunitario
sobre violencia
hacia la mujer en una jornada nacional celebrada este mes en
ocho provincias
cubanas. "Vivimos esas diferencias, pero no sabemos cómo
enfrentarlas".
Es que "la sexualidad tiene que ser pensada en clave
pedagógica y de
derechos humanos. Debemos trasladarnos de un enfoque médico
hacia otro más
educativo", según la sexóloga argentina Mirta Marina,
coordinadora del
Programa Nacional de Educación Sexual Integral de su país.
América Latina "vive un proceso de desarrollo" en este
terreno, pero
"todavía tiene fuertes restricciones,
debido sobre
todo al conservadurismo transmitido durante siglos que
dificulta hablar
sobre estos temas en el seno de la familia y la escuela",
dijo Marina a IPS
en La Habana, en el marco de una reunión regional sobre
educación sexual
integral.
En las aulas y otros espacios formativos, el personal
docente debe orientar
sobre la sexualidad en busca de la promoción de la salud.
"Pero tenemos que
sumarle progresivamente otras aristas como la equidad de
género, el respeto
a la diversidad sexual, la parte afectiva, de expresión de
sentimientos y el
placer", añadió.
En su opinión, "es una batalla a seguir, en mayor o menor
medida, en
dependencia de los adelantos de cada país. Hay que trabajar
más en el
derecho de los chicos y chicas a disfrutar de su cuerpo y la
equidad de
género".
Un estudio de 2011, publicado este año por la no
gubernamental Coalición Mesoamericana para la Educación
Integral en
Sexualidad detectó más avances en el campo sanitario que
en el educativo
en la puesta en práctica de la Declaración
Ministerial Prevenir
con Educación.
Firmada en 2008 por 30 ministerios de Salud y 26 de
Educación de América
Latina y el Caribe, este acuerdo trazó caminos para detener
el avance del
virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida).
Los países se comprometieron a lograr dos grandes metas para
2015: reducir a
la mitad el número de adolescentes y jóvenes sin acceso a
servicios
sanitarios que atiendan a cabalidad sus necesidades de salud
sexual, y
disminuir en 75 por ciento las escuelas –bajo jurisdicción
ministerial– que
no imparten educación sexual integral.
Según la investigación, que analiza el período 2008-2011, la
región de
Mesoamérica –sur de México y América Central– avanzó 49 por
ciento en la
implementación de esa estrategia, y América del Sur en 41
por ciento, si
bien no se incluyó a Brasil, y tampoco al Caribe insular.
Los países con mayores logros fueron Colombia, Argentina,
Guatemala y Costa
Rica, otros alcanzaron resultados medios, y quedaron a la
zaga Panamá,
Belice, Paraguay, Bolivia y Venezuela, concluyó el estudio
sobre el
cumplimiento de la declaración.
Según la Organización de las Naciones Unidas, en América
Latina viven 68.000
adolescentes (de entre 10 y 19 años) con VIH/sida, 34.680
mujeres y 33.320
varones. Y más de la mitad de los nuevos casos mundiales de
VIH por
transmisión sexual se detectan en jóvenes de 15 a 24 años.
En los últimos tiempos, el embarazo adolescente se disparó
en la región,
solo superada por África en este problema.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe
sostiene que 14,3 por
ciento de la fecundidad total de la región entre 2000 y 2005
correspondió a
las adolescentes, casi el doble que en lustros anteriores.
Entre enero y julio de 2012 se registraron en Guatemala
1.448 partos de
niñas que tenían entre 10 y 14 años de edad.
En 2008, 18 por ciento de las madres bolivianas tenían entre
12 y 18 años. Y
para 2011 ya llegaban a 25 por ciento, según el Fondo
de Población de las Naciones Unidas, que el 14 de este
mes publicará su
informe mundial anual, dedicado justamente a exponer los
vínculos entre
planificación familiar, derechos humanos y desarrollo.
Por eso se necesita que los Estados garanticen derechos
sexuales y
reproductivos desde edades tempranas, dijo a IPS la médica
uruguaya Stella
Cerruti.
Pero es un proceso lento, lleno de polémicas entre
especialistas, políticos
y la población en general, alertó.
Aunque buena parte de los países tienen programas nacionales
o firmaron
convenios regionales e internacionales, la realidad resulta
más compleja.
Algunos grupos religiosos se oponen a la inclusión de estos
contenidos en
los planes de estudio; muchos padres y madres reclaman que
sus hijos no
cursen materias sobre sexualidad y los gobiernos no siempre
priorizan estos
asuntos en sus mandatos, describió Cerruti.
En este escenario, el Centro Nacional de
Educación Sexual de Cuba
convocó en La Habana a 57 especialistas y activistas de
América Latina,
entre el 5 y el 7 de este mes, para revisar estrategias y
fortalecer
alianzas en "educación integral de la sexualidad con enfoque
de género,
derechos humanos y diversidad".
Las organizaciones de la sociedad civil "tienen un
importante rol de
auditoría social y presión hacia los gobiernos para que
cumplan los marcos
legales sobre educación sexual", dijo a IPS el activista
Roberto Luna,
fundador de Incide Joven, una red guatemalteca para
la
participación política en esta materia. "También pueden
brindarles
asistencia técnica especializada", concluyó.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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