Tribunal de los Pueblos condena despojo a indígenas mexicanos Por Daniela Pastrana, enviada especialTEMACAPULÍN, México, 9 nov (IPS) - "¿Qué perdemos con la presa? ¡Perdemos todo!", dijo María
Abigail
Agredani, miembro del comité de esta comunidad del occidental
estado mexicano de Jalisco, tras denunciar los daños que
causará el
complejo hidroeléctrico que se construye cerca del lugar. "Perderíamos el derecho a existir, nuestra cultura,
tradiciones, paz,
felicidad y libertad, nuestros panteones y muertos, la
plaza, el
Cristo de Tecama, que tanto queremos, el Agave
temacapulinensis, el
río Verde y 14 siglos de historia de nuestro pueblo",
detalló
Agredani, del movimiento "Salvemos Temacapulín, Acasico y
Palmarejo",
poblados que quedarán bajo las aguas si se termina la
represa El
Zapotillo.
La comunidad de Temacapulín, con 1.500 habitantes y cercada
por
cuatro cerros que dan forma de cazuela al caserío, fue sede
esta
semana de la pre-audiencia sobre presas del Tribunal
Permanente de
los Pueblos, que
sesiona desde octubre de 2011 en este país.
Después de escuchar durante dos días los testimonios de
habitantes de
nueve comunidades que han dado batallas frente a las
construcciones
de complejos hidroeléctricos en cinco distritos del país, el
jurado
emitió el miércoles 8 un fallo condenatorio al gobierno
mexicano y
demandó la cancelación definitiva de todos los mega
proyectos en
materia hidráulica.
"En ningún caso se ha respetado el derecho a la consulta e
información de las y los afectados", dijo uno de los
magistrados,
Monti Aguirre, al leer el fallo, que sostiene que los
procesos se han
caracterizado por "una sistemática y continua violación de
derechos,
individuales y colectivos, económicos, sociales y culturales
de los
individuos y comunidades amenazadas".
El TPP,
fundado en 1979 en la ciudad italiana de Bolonia por
inspiración del
abogado y dirigente político Lelio Basso, es un tribunal de
conciencia que busca calificar situaciones en las que se
denuncian
crímenes contra la humanidad. Aunque su fallo no es
vinculante, tiene
un enorme peso moral.
El capítulo mexicano concluirá sus trabajos en 2014, en una
audiencia
final que retomará los fallos de todas las pre-audiencias
que se
realicen en tres años de juicio al Estado mexicano, en torno
a temas
como la guerra sucia y derechos humanos, migraciones y
desplazamiento
forzoso, feminicidio y violencia de género y agresión
permanente
contra los trabajadores.
Su actuación se completa con asuntos relacionados a la
violencia
contra el maíz y la soberanía alimentaria, la devastación
ambiental y
derechos de los pueblos, y desinformación, censura y
violencia contra
periodistas.
A esta pre-audiencia sobre represas, incluida en la mesa de
devastación ambiental, fueron invitados como jueces
internacionales
el indio Miloon Kothari, ex relator especial de la
Organización de
las Naciones Unidas (ONU) sobre el Derecho a una Vivienda
Adecuada, y
el profesor Carlos Bernardo Vainer, de la Universidad
Federal de Río
de Janeiro.
También Maude Barlow, activista canadiense por el derecho
humano al
agua, y Monti Aguirre, coordinadora para América Latina de
International Rivers.
Junto a ellos participaron los locales Francisco López
Bárcenas,
abogado en derecho indígena, Luis Daniel Vázquez,
coordinador del
doctorado en ciencias sociales de la Facultad
Latinoamericana de
Ciencias Sociales, y Patricia Ávila, del Centro de
Investigaciones en
Ecosistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En entrevista con IPS, Vainer destacó que una constante en
las
denuncias de estas comunidades es la falta de información y
consulta
a la gente afectada e, incluso, una desinformación que
parece
premeditada, de parte el gobierno federal.
"La gente no recibe información en el momento y la forma
adecuados.
Es una queja que parece consistente", dijo.
El problema, explicó, es cómo se conecta cada uno de estos
casos con
el mercado internacional, porque la conexión entre la
industria de
construcción de represas y la industria de grandes
consumidores de
energía con los sectores financieros provoca que economías
emergentes
importen proyectos viejos, desde el punto de vista
tecnológico, para
un supuesto desarrollo.
"Para atender las necesidades de energía de los pueblos no
se
necesitan grandes represas, pues estas mega obras no son
para el
desarrollo local, sino para los centros industriales. Pero,
¿cuánto
vale la energía y cuánto una nación una cultura o un pueblo?
No hay
comparación posible", insistió.
Para el abogado López Bárcenas, la pre-audiencia dejó claro
que el
gobierno mexicano del conservador Felipe Calderón está
saqueando a
los pueblos y concesionando los recursos naturales a grupos
de poder.
"Las políticas públicas están promoviendo el despojo, no el
desarrollo de los pueblos, y eso pasa en otros sectores,
como
minería, hidroelectricidad y en proyectos eólicos y
turísticos",
aseguró.
Uno de los casos más dramáticos presentados en la pre-
audiencia fue
el de la Presa de Arcediano, también en Jalisco. Se trata de
un
proyecto que abastecería de agua a la zona metropolitana de
Guadalajara, la capital del estado.
La obra implicó la desaparición completa del pueblo del
mismo nombre.
Sin embargo, en 2009 fue cancelada y de la presa solo quedó
la
estructura, mientas los expobladores tuvieron que
desplazarse a
pequeñas casas en colonias periféricas de la capital.
Guadalupe Lara, quien fue la última en dejar su casa y ahora
está por
publicar un libro con su lucha titulado "Yo vi a mi pueblo
morir",
narró a IPS que "es muy triste y frustrante ver cómo los que
tendrían
que cuidarnos son los que nos roban".
Otro caso fue el de la hidroeléctrica La Yesca, en el
occidental
estado de Nayarit, que fue inaugurada por Calderón el martes
7.
"La Yesca se convertirá en el emblema de un México moderno y
competitivo, del siglo XXI, que con obras y con hechos
estamos
construyendo los mexicanos", aseguró Calderón.
"El gobierno se mueve en el plano de la ilegalidad para
construir sus
obras, por eso nuestra experiencia es que no hay nada que
negociar",
dijo Rodolfo Chávez, del Consejo de Ejidos y Comunidades
Opositores a
la Presa La Parota, en Guerrero, donde las protestas
lograron la
cancelación total de esa mega obra.
"No se les puede dejar entrar (a las empresas) ni siquiera a
hacer
estudios, porque terminan pasando encima de todo", añadió a
IPS.
En el caso presentado por los anfitriones, los habitantes de
Temacapulín, son afectados por la construcción de El
Zapotillo, un
megaproyecto que requiere la inundación de este poblado,
Acasico y
Palmarejo, su cementerio y su templo, además de una iglesia
que en
2009 cumplió 250 años y que forma parte del patrimonio
histórico de
este pueblo.
Los habitantes documentaron daños psicológicos, errores
técnicos en
el proyecto y violaciones a dos sentencias -una estatal y
otra
federal- que obligan a las autoridades a detener la obra y
la
reubicación de las familias.
"Nos quieren sacar y ni siquiera está claro con qué agua se
va a
llenar la presa, porque llevamos cuatro años con problemas
de
lluvia", explicó a IPS el delegado municipal Alfonso Íñiguez
Pérez.
La investigadora Mónica Olvera, del Movimiento Mexicano de
Afectados
por las Presas y en Defensa de los Ríos, calculó que más de
185.000
personas han sufrido el desplazamiento forzoso por la
construcción de
complejos hidroeléctricos en México en los últimos 40 años.
Los jurados del TPP entregarán este viernes 9 su fallo a la
Corte
Suprema de Justicia, mientras que los trabajos de la mesa de
devastación ambiental continuarán el próximo fin de semana
en la
comunidad purépecha de Cherán, en el estado de Michoacán,
donde se
presentarán 10 de casos de agresiones ambientales, que
incluyen
proyectos carreteros, plantaciones agroindustriales,
turismo, y
mineras.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
|