La seguridad de las centrales atómicas europeas puesta en duda Por Julio GodoyBERLÍN, oct (IPS) - La llamada "prueba de resistencia" realizada a las plantas de energía
nuclear de la Unión Europea (UE) confirmó los peores temores de
ambientalistas y opositores: que estas no
cumplen con los estándares mínimos de seguridad.Las pruebas realizadas a 134 reactores nucleares en 14 países de la
UE
obedecieron a la preocupación de la ciudadanía ante la posibilidad de
que ocurra un desastre como el ocurrido en la central atómica
japonesa
de Fukushima Daiichi,
en marzo de 2011.
El informe asegura que "los ciudadanos del bloque
deben
tener confianza en que la industria nuclear de Europa es segura".
Sin embargo, las conclusiones del documento, divulgado el 4 de este
mes en Bruselas, sugieren lo contrario, que los ciudadanos de la UE
tienen muchos motivos para tener miedo.
Solo cuatro países "cuentan con sistemas de seguridad adicionales,
independientes de los normales, ubicados en áreas bien protegidas de
fenómenos externos".
El estudio también concluyó que en "cuatro reactores (ubicados en dos
países distintos), los operadores tienen menos de una hora para
restablecer las funciones de seguridad" en caso de fallas.
Además "en 10 reactores todavía no hay instrumentos sísmicos
instalados in situ", añade.
Solo siete países cuentan con un "equipo móvil, en particular
generadores a gasóleo, necesarios en caso de total falta de
electricidad, fenómenos externos o graves accidentes", añade.
Los activistas cuestionan que las pruebas fueran casi totalmente
teóricas, y que sus conclusiones y recomendaciones no fueran
legalmente vinculantes.
El propio informe señala que "grupos de revisión principalmente
compuestos por expertos de los países miembro visitaron 24 sitios, de
los 68 existentes, teniendo en cuenta el tipo de reactores y su
ubicación geográfica".
"Las visitas a cada país fueron concebidas para consolidar la
implementación de las pruebas de resistencia, sin invadir las
responsabilidades de las autoridades nacionales en materia de
inspecciones en materia de seguridad nuclear", añade.
Un impulso a la acción
La catástrofe de Fukushima, considerada la peor de este tipo desde el
accidente de 1986 en Chernóbil, Ucrania, probó que las centrales
atómicas deben de estar protegidas contra los fenómenos considerados
"altamente improbables".
"Lo ocurrido en Fukushima reveló elementos muy conocidos y
recurrentes: malos diseños, insuficientes sistemas de respaldo,
errores humanos, planes de contingencia inadecuados y falta de
comunicación", según las propias palabras de la UE.
Las pruebas de resistencia no hicieron más que confirmar lo que
organizaciones ambientales y contrarias a la energía nuclear temen
desde hace años. Ahora aprovechan las conclusiones del estudio para
reclamar su eliminación gradual en el continente.
Tobias Muenchmeyer, especialista de la oficina alemana de Greenpeace,
dijo a IPS: "Las pruebas de resistencia confirman que los sistemas de
alerta son insuficientes, y que la aplicación de las pautas
directrices en caso de accidentes graves también es deficiente. En
esos casos, las centrales atómicas deben cerrarse".
"Las pruebas de resistencia constituyen una señal de alarma para la
eliminación gradual de la plantas nucleares en toda Europa", añadió.
Por lo menos, según otros activistas y dirigentes políticos, las
conclusiones de la evaluación deben llevar al cierre inmediato de
todas las plantas nucleares en las regiones fronterizas, en las que
los accidentes no solo impactarían en la población y el ambiente
local, sino también en regiones externas y en sus ciudadanos.
Tales medidas afectarían instalaciones de Bélgica, Bulgaria,
Eslovaquia, Francia, Holanda, Hungría, República Checa y Rumania.
Johannes Remmel, ministro de Ambiente del estado alemán de Renania
del
Norte-Westfalia, declaró en conferencia de prensa que todas las
centrales nucleares deficientes ubicadas en las regiones fronterizas
de Europa debían cerrarse o, por lo menos, no deberían poder
funcionar
pasada su "vida operativa".
"Un accidente con fugas radiactivas afectaría a las poblaciones de
varios países", indicó Remmel. Se refirió especialmente a las
centrales belgas de Tihange y Doel, consideradas particularmente
frágiles, y ubicadas a 60 y 120 kilómetros respectivamente del
territorio alemán.
Hubo reclamos similares en Austria por las plantas nucleares de
Eslovaquia y República Checa.
Las pruebas de resistencia también arrojaron luz sobre el alto precio
que pueden tener las centrales atómicas.
Pero la UE aseguró: "Los países participantes comenzaron a tomar
medidas para mejorar la seguridad de sus plantas nucleares".
"El costo de mejorar la seguridad iría de 30 millones a 200 millones
de euros (entre 39 millones y 258 millones de dólares) por cada uno
de
los 132 reactores existentes.
Las cifras se basaron en estimaciones de la autoridad de seguridad
nuclear francesa, que cubre más de un tercio de los reactores de la
UE, y están sujetas a su confirmación por los planes nacionales de
acción.
Jo Leinen, exministro de Ambiente del estado alemán de Sarre,
considera que podría hacerse un mejor uso de ese dinero.
"O la UE y sus miembros invierten en mejorar las plantas nucleares
para hacerlas más seguras o las cierran", dijo a IPS el actual
diputado del Parlamento Europeo.
"Si las mejoras cuestan, realmente, 25.000 millones de euros en total
(32.000 millones de dólares), sería mejor invertirlos en fuentes
alternativas de energía", añadió.
Fukushima también fortaleció la oposición popular contra la energía
nuclear en el mundo. Mientras, numerosas centrales en construcción,
Olkiluoto 3, en Finlandia, y Flamanville, en Francia, incurren en
costos elevadísimos.
Ahora, las pruebas de resistencia realizadas por la UE agregaron otra
piedra en el zapato de la energía nuclear.
El creciente peso de las fuentes renovables en la generación de
electricidad revela que es posible y factible un mundo sin energía
nuclear. Por otro lado, esta última ha disminuido en forma regular
respecto del máximo histórico de 17 por ciento, en 1993, a 11 por
ciento, en 2011.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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