FARC advierten que sin cambios no hay paz para Colombia Por Patricia Grogg *LA HABANA, 6 sep (IPS) - Las FARC precisaron este jueves 6 en la capital cubana que uno
de sus
delegados a las conversaciones de paz con el gobierno de
Colombia será
Simón Trinidad, encarcelado en Estados Unidos. La única forma
de
resolver el conflicto es solucionando las causas, afirmó la
guerrilla.Mauricio Jaramillo, quien encabezó la delegación de las FARC
(Fuerzas
Armadas Revolucionarios de Colombia) encargada de las
pláticas
exploratorias con el gobierno colombiano de Juan Manuel
Santos,
adelantó que los comandantes Iván Márquez y José Santrich forman parte también del equipo negociador.
Las FARC pedirán al instalarse la mesa, el 8 de octubre en
Oslo, el
cese del fuego bilateral, dijo Jaramillo, nombre de combate
del médico
cuya identidad civil puede ser Jaime Alberto Parra.
"Tenemos a Simón Trinidad en la mesa de negociaciones",
afirmó, para
luego añadir que los nombres de los demás negociadores serán
dados a
conocer próximamente.
Marco León Calarcá, otro jefe guerrillero presente en la
conferencia,
precisó que Trinidad está condenado en Estados Unidos por
ser de las
FARC y va a figurar entre los negociadores
"independientemente de la
molestia" que pueda causar a quien sea.
Trinidad es el nombre de guerra del exbanquero Ricardo
Palmera, hijo
de un destacado jurista del nororiental departamento del
Cesar.
Arrestado en 2004 en Quito, fue llevado a Colombia y
extraditado el 31
de diciembre de ese año a Estados Unidos, donde fue
condenado a 60
años de prisión por conspiración y toma de rehenes. Las
acusaciones de
narcotráfico que pesaban sobre él finalmente no prosperaron.
Fuentes parlamentarias de Estados Unidos afirman que los
gobiernos de
ese país y de Colombia ya acordaron la presencia de Trinidad
en Oslo,
según indicó por Twitter el periodista Gonzalo Guillén,
excorresponsal
del diario El Nuevo Herald, de Miami.
En los contactos exploratorios para iniciar este proceso de
negociaciones no se planteó el tema de una zona de despeje,
pero
Jaramillo indicó que en la reunión inaugural de la capital
noruega se
discutirá "inmediatamente" el cese del fuego bilateral.
El jefe insurgente obvió precisar con cuántos efectivos
cuentan las
FARC actualmente. "Somos muchos, suficientes para adelantar
este
proceso de confrontación con el Estado", remató.
Al confirmar el martes 4 en Bogotá el inminente inicio de
conversaciones de paz con las FARC, el presidente Santos
advirtió que
las operaciones militares no se detendrían.
"No nos pararemos de la mesa hasta que tengamos un resultado
feliz
para el pueblo colombiano", subrayó, a su vez, el
guerrillero Andrés
París.
El acuerdo suscrito por
las FARC y
el gobierno el 26 de agosto en La Habana, que será sede
permanente de
las conversaciones, establece que la duración del diálogo
estará
sujeta a "evaluaciones periódicas de los avances".
La agenda de trabajo incluye como primer punto la política
de
desarrollo agrario integral, asunto considerado determinante
para
impulsar la integración de las regiones y el avance social y
económico
equitativo del país. En ese aspecto, abarca el acceso y uso
de la
tierra y programas de desarrollo con enfoque territorial.
Se estima que el masivo desplazamiento forzado de campesinos
profundizó la concentración de la tierra en Colombia, tanto
en la
guerra de los años 50 como a partir de 1985, cuando
comienzan las
cuentas de estos abandonos involuntarios.
Cifras conservadoras calculan que, desde 1985, el conflicto
armado
interno ha expulsado de sus hogares a cerca de 10 por ciento
de la
población del país.
Entretanto, las propiedades de más de 500 hectáreas pasaron
de 48 a 68
por ciento del registro catastral y la participación de la
pequeña
propiedad cayó de 15 a nueve por ciento. Mientras unos 2,2
millones de
minifundistas poseen actualmente menos de tres hectáreas
cada uno,
2.428 personas o entidades poseen, en promedio, 18.000
hectáreas cada
una y suman 54 por ciento del registro catastral.
La agenda de diálogo también abarca, entre otros asuntos, el
desarrollo con acento en salud, educación, vivienda y
erradicación de
la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y a la
economía
solidaria y cooperativa, asistencia técnica, subsidios,
crédito,
generación de ingresos y sistema de seguridad alimentaria.
"En la agenda están planteados temas fundamentales (…) y
aspiramos a
que todos estos cambios se lleven a cabo", comentó
Jaramillo, quien
añadió que el gobierno colombiano ha planteado que sí está
en
disposición de hacer reformas estructurales. El programa
también
plantea la participación política con garantías para la
oposición.
Los insurgentes insistieron en que la única forma de
resolver el
conflicto es solucionando sus causas. "La lucha por la paz
es la lucha
por resolver los problemas que nos tienen en guerra",
aseveró Calarcá.
Las FARC nacieron en 1964 y, según Calarcá, desde su origen
fue una
guerrilla con amplio respaldo popular.
Los representantes del grupo guerrillero negaron tener en su
poder a
personas secuestradas, refutaron tener vínculos con el
narcotráfico y
rechazaron "por principio" la extradición. "Es un problema
de
soberanía y defendemos eso", señaló Ricardo Téllez, otro de
los
insurgentes que respondieron preguntas periodísticas.
En una declaración distribuida el martes 4, el gobierno
cubano de Raúl
Castro dijo haber realizado "esfuerzos discretos y
constructivos para
ayudar a la búsqueda de una solución negociada, respondiendo
siempre a
una solicitud de las partes involucradas y sin influir en lo
más
mínimo en sus respectivas posiciones".
Confirmó además haber brindado su colaboración y apoyo para
celebrar
las conversaciones exploratorias, a la vez que participó
como garante
en las deliberaciones.
Cuba respalda el diálogo "consciente de la importancia que
tiene para
el pueblo colombiano y de su trascendencia para América
Latina y el
Caribe", agregó.
Las conversaciones tienen a Cuba y a Noruega como países
garantes y a
Venezuela y Chile como acompañantes.
Este es el tercer intento de paz entre el gobierno y las
FARC,
guerrilla estructurada a la manera de un ejército. El más
avanzado
tuvo lugar entre 1984 y 1990 y fue iniciado por el entonces
presidente
Belisario Betancur (1982-1986) y terminado violentamente por
César
Gaviria (1990-1994) en diciembre de 1990.
* Con aporte de Constanza Vieira (Bogotá)(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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