"La integración no es lujo, sino una necesidad de América Latina" Mario Osava entrevista a ENRIQUE GARCÍA, presidente ejecutivo de la CAFRÍO DE JANEIRO, ago (IPS) - Basar la economía en materias primas "no es sustentable a largo plazo",
alertó el economista boliviano Enrique García ante la tendencia actual
de varios países de América Latina de apostar a la expansión de la
minería en detrimento de un mayor desarrollo industrial.El desarrollo regional necesita una "transformación productiva", con
inclusión social, educación, innovación tecnológica y diversificación,
además de la total atención a las cuestiones ambientales, destacó
García, presidente ejecutivo de la CAF, en entrevista con IPS.
La infraestructura de integración, cuya construcción cuenta con
creciente financiamiento de la institución multilateral que ese
economista dirige desde 1991, es clave para ese proceso
La CAF conserva las siglas
de su nombre original, Corporación Andina de Fomento, pero se
identifica como Banco de Desarrollo de América Latina desde su informe
anual de 2010, cuando ya contaba entre sus miembros con 16 países de
la región, más España y Portugal.
Los sectores de transporte, almacenamiento y comunicaciones
constituyen el rubro más financiado por la CAF, con 5.325 millones de
dólares en 2011. El segundo, con 5.018 millones, comprende a los
sectores de energía eléctrica, gas y agua. Minería, en cambio, se
limitó a 50 millones de dólares.
IPS: ¿Qué cambios refleja el nuevo nombre de la institución?
ENRIQUE GARCÍA: La CAF nació subregional, limitada a la Comunidad
Andina de Naciones (hoy conformada por Bolivia, Colombia, Ecuador y
Perú), pero en los últimos 20 años amplió su dimensión alcanzando a 18
países miembros y convirtiéndose en el banco de desarrollo de América
Latina para América Latina.
Es hoy la principal fuente de financiamiento multilateral de la
región, con una cartera de más de 10.000 millones de dólares al año.
Su visión es de una agenda integral de desarrollo, atendiendo a países
de distintos modelos y relaciones Estado-sector privado, buscando un
crecimiento elevado, sostenido y de buena calidad. Es decir, eficiente
económicamente e inclusivo, cuyos resultados lleguen a la gente.
Además, con respeto a la diversidad cultural y al medio ambiente.
IPS: ¿Por qué la prioridad se pone en la infraestructura de
integración?
EG: Nuestro éxito está vinculado con la infraestructura, que es un
factor fundamental para una economía más productiva y para la
inclusión social. Fue clave para atraer a la CAF a países no andinos,
como Brasil.
Cuando Fernando Henrique Cardoso era presidente de Brasil (1995-2003)
manifestó interés en (que la CAF) financiara proyectos de integración,
como la interconexión vial entre su país y Venezuela y un gasoducto
desde Bolivia.
Con altura le contesté que la CAF no podría, pero debería hacerlo.
Recientemente y luego de una modificación en sus estatutos, se
permitió a la entidad incorporar como miembros plenos a Brasil,
Argentina, Panamá, Paraguay y Uruguay.
Así, en los últimos años se pudieron financiar cerca de 60 proyectos
de infraestructura para la integración regional, como carreteras,
puertos, gasoductos e interconexiones eléctricas.
IPS: Pero muchos de esos proyectos afrontan resistencias de
indígenas
y de otras poblaciones afectadas, además de trabas ambientales y
judiciales que provocan atrasos.
EG: Los grandes proyectos hay que manejarlos con cuidado, con estudios
integrales y análisis técnicos tempranos, ya en la fase de pre-
factibilidad, pues no se puede esperar que los ingenieros definan
tecnologías para después hacer los estudios de impacto ambiental y
social. Así solo se mitigan impactos, no se los resuelve.
La CAF tiene fondos no reembolsables para complejos estudios
preliminares. Hoy es importante preparar todo de partida. Atrasos
ocurren en general, pero en muchos de nuestros países aun la decisión
es solo técnica, dejada en manos de ingenieros y de los ministerios,
sin tener en cuenta los elementos sociales y ambientales.
En obras como carreteras y complejos hidroeléctricos, por ejemplo, una
opción más barata puede resultar más cara, por deforestación y otros
impactos, que la alternativa más cara puede resolver mejor.
La comunicación con las comunidades, informando sobre costos y
beneficios de una realidad que no será como antes, también es
necesaria. Hay grupos territoriales que por mala información
reaccionan negativamente.
IPS: La minería casi no aparece en la cartera de préstamos de la
CAF,
pues solo se le destinó el año pasado 0,33 por ciento del total, pero
es una actividad en fuerte expansión en América del Sur. ¿Cómo encara
ese crecimiento del sector que genera tantos conflictos y exige una
infraestructura propia?
EG: América Latina es rica en recursos naturales y tiene que estudiar
cómo explotarlos con sustentabilidad. Pero necesita también promover
una transformación productiva, no depender tanto de materias primas,
que no aseguran una economía sustentable a largo plazo.
El alza de los precios de las "commodities" (materias primas) generó
una bonanza económica en la región, pero también un retroceso en la
transformación productiva.
La agenda de largo plazo requiere darle prioridad a la educación, a la
tecnología, a la innovación y una mejor conectividad para diversificar
su producción, el mayor desafío. Finlandia es un ejemplo de país que a
partir de una base de recursos naturales desarrolló tecnologías
avanzadas, con empresas como Nokia.
A veces se exagera en las críticas, por eso se exige un gran esfuerzo
para mostrar los beneficios de la actividad minera con principios
ambientales y sociales, transparencia en las decisiones.
IPS: ¿Y la integración, qué papel juega en todo eso?
EG: Si América Latina quiere ser un actor global importante, su
integración es una necesidad, no un lujo. Ni siquiera Brasil, con la
fuerza que tiene, puede pesar internacionalmente sin fortalecer un rol
conjunto de la región.
Más allá de una salida al océano Pacífico, a la economía brasileña le
resulta fundamental integrar los mercados regionales para una
transformación productiva. Es lamentable, por ejemplo, que el comercio
intrarregional represente solo 15 por ciento del total en América del
Sur, mientras supera 60 por ciento en la Unión Europea.
IPS: ¿Pero las reacciones que acusan a Brasil de "subimperialista",
por la expansión de sus empresas transnacionales en países vecinos, no
dificulta esa integración?
EG: Las críticas no son justas. Los países latinoamericanos necesitan
muchas inversiones y ese mercado abre oportunidades a grandes empresas
de nivel internacional. Es parte del proceso. Ojalá surjan otras
firmas con esa capacidad.
IPS: ¿Cómo se explica la escasa participación de las hidrovías en
esa
integración física?
EG: Soy creyente del sistema de los ríos. La CAF publicó hace 14 años
el libro "Ríos que nos unen: Integración fluvial suramericana",
mostrando cómo el centro del continente puede integrarse por los ríos.
Próximamente, además, publicará "Ríos de integración: el camino
fluvial de América Latina". No le dimos el peso merecido a ese recurso
de enorme capacidad. Hay que revisarlo, pensar los ríos en su
dimensión real, mirar el ejemplo de Europa en el intenso uso de esa
vía de transporte.
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