La violencia sexual vuelve a clase en México Por Emilio GodoyMÉXICO, ago (IPS) - Mónica Fernández ignora, recién comenzado el curso 2012-2013, si la
escuela primaria de la capital mexicana donde estudia su hija de 11 años
está certificada en protección y demás cuestiones de violencia sexual,
un flagelo difícil de extirpar de las aulas del ciclo básico. "Me parece muy importante saber de la certificación. El problema es
que no es gran cosa, porque todo se maneja de forma discrecional. El
personal no está calificado para eso", dijo a IPS esta ama de casa de
45 años de edad y madre de dos hijas.
A pesar de que reconocen la gravedad del fenómeno, las autoridades no
han completado el proceso de certificación ni han avanzado en la
prevención de esas agresiones, cuestionan expertos.
La certificación implica declarar libre de violencia sexual a un
centro escolar. Esa inspección es realizada por personal especializado
de la Secretaría (ministerio) de Educación Pública (SEP), que evalúa
si los maestros, profesores y alumnos han recibido información
suficiente y eficaz en la materia, tanto en prevención y atención, y
revisa los registros de la escuela sobre posibles casos.
Pero esta herramienta muchas veces es desatendida por el personal
docente y desconocida por los padres, que pueden preguntar a la
dirección de cada escuela si recibieron la certificación o preguntar a
la SEP. Hasta ahora no hay datos sobre los planteles que han pasado
esta instancia.
"No se ha logrado aplicar un mecanismo de protección eficaz. Esas
medidas fallan porque no forman parte de una política pública, carecen
de un presupuesto con destino específico y el diseño del sistema
educativo mexicano es bastante rígido", analizó para IPS el director
ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, Juan
Martín Pérez.
La activista Laura Martínez, fundadora de la no gubernamental
Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac),
coincide en que "se necesita voluntad para fortalecer la prevención".
"La violencia sexual está muy desbordada y no se la nombra como tal.
Generalmente, ocurre entre los mismos niños y lo único que se hace es
sacar a los agredidos de esa escuela", señaló a IPS.
El maltrato infantil, en cuyo repertorio se incluyen los castigos
fí¬sicos, la violencia verbal y el abuso sexual, se da en el caso de
la escuela mayoritariamente por los propios compañeros de aula,
mientras que fuera de ella se presenta en el hogar, donde más se
dificulta la denuncia.
La Red por los Derechos de la Infancia en México, que aglutina a 73
grupos no gubernamentales, promueve desde noviembre la campaña
"Infancia sin violencia", en el marco de la cual se utiliza el Mapa
Geo-referencial de Violencia contra niñas, niños y adolescentes, para
identificar y prevenir los ataques con golpes o armas y abusos
sexuales.
En México, 39,2 millones de sus 112 millones de habitantes son menores
de 18 años, divididos por sexos casi en partes iguales, según el Censo
de Población y Vivienda 2010.
La cartera de educación registra 122.000 escuelas estatales de la
enseñanza primaria en el país, para alumnos de seis a 12 años, y
100.000 del sistema secundario, a las que concurren adolescentes de 13
a 15 años, atendidas por 25,6 millones de docentes. Unos 30 millones
de estudiantes regresaron el lunes 20 a las aulas.
A pesar de la gravedad de la violencia sexual, el gobierno nacional
carece de datos confiables. Estadísticas de organizaciones no
gubernamentales indican que en 2011 se registraron 40.000 casos de
maltrato infantil, de los cuales solo 13 por ciento desembocaron en
una denuncia ante las autoridades judiciales. Pero se desconoce la
cuantificación de sucesos en los centros escolares.
En el sistema educativo básico, cada dos días de clases se reporta una
denuncia de abuso sexual y maltrato, según organizaciones pro
infancia, que alertan sobre un promedio mayor de casos por ser un
asunto que cuesta denunciar.
"No se está haciendo una evaluación del trabajo en las escuelas. No
tiene que hacerse solo con maestros o con niños y niñas, sino también
con padres y madres. El gobierno pone parches a una tarea que no
termina", se quejó Martínez, de Adivac.
Un equipo de 28 personas de Adivac, que funciona desde 1990, recibe
semanalmente 400 pacientes, incluyendo infantes que soportaron
violencia sexual en la escuela. Además, capacita a estudiantes y
profesionales y realiza investigaciones académicas.
En noviembre, la SEP empezó a distribuir un decálogo para prevenir el
abuso sexual y una guía para identificar 23 tipos de conductas, que
son las señales de niños y niñas ante alguna agresión de este tipo.
Pero el gobierno salió tarde al paso de prácticas que llevaban tiempo
sentadas en las bancas escolares, critican expertos y activistas
humanitarios.
Un estudio realizado en 2009 concluyó que casi 20 por ciento de los
consultados aceptaron la existencia de acoso sexual en los
establecimientos educativos.
El "Informe nacional sobre violencia de género en la educación básica
en México", elaborado por la SEP y el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia, se basó en una encuesta realizada a 26.319 alumnos
desde cuarto grado de enseñanza primaria a tercero de secundaria.
La investigación reveló que 34 por ciento de los maestros reconocieron
agresiones sexuales entre niños y 25 por ciento entre niñas. Los
expertos aseguraron que se trata de una situación que se extiende de
lo que ocurre en los hogares mexicanos en general.
De hecho, una investigación publicada en el número de marzo-abril de
2011 de la revista Salud Pública de México demostró la importancia de
capacitar a padres y madres en la detección, prevención y atención y
confirmó además la prevalencia de esos actos.
"Después de la intervención educativa participativa, se encontró un
cambio de aptitud en los padres al adquirir un mayor aprendizaje sobre
el impacto de educar con equidad a los menores para prevenir abuso",
cita la publicación.
El estudio "Aptitud de padres para prevenir abuso sexual en menores
después de una intervención educativa participativa", elaborado por
seis especialistas del sistema de salud del Estado, abarcó a 92
progenitores, la mayoría mujeres, con hijos en el nivel preescolar.
"Después de la intervención educativa se encontró una mayor proporción
de padres que identificaron que el abuso sexual infantil es
frecuente", sostiene el trabajo.
"Si no se abordan los derechos sexuales y reproductivos de los
jóvenes, van a ser víctimas de violencia", planteó Pérez, de la Red
por los Derechos de la Infancia en México.
En la Consulta Infantil y Juvenil 2012, desarrollada por el Instituto
Federal Electoral con motivo de las elecciones presidenciales del 1 de
julio, niñas, niños y adolescentes reconocieron algún grado de
violencia sexual en sus casas y escuelas, en tasas de entre casi
cuatro y 10 por ciento, respectivamente.
Adivac capacitó entre 2005 y 2010 a unos 80 policías capitalinos
responsables de vigilancia en escuelas públicas. Además, formó desde
2000 a unas 2.500 promotoras en todo el país para promover la
prevención del abuso.
La Ley General de Educación de 1993 obliga a las autoridades
educativas y a los docentes a reportar los agravios a la instancia
competente.(FIN/2012) Envíe sus comentarios | © Reproducir este artículo
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